A nivel global, los pueblos indígenas son reconocidos como protectores del medio ambiente. En el pueblo mapuche, las actividades de las industrias extractivas, la construcción de represas, la minería y las plantaciones de monocultivos tienen consecuencias devastadoras para el sistema de vida de las comunidades. Durante décadas, los mapuche protectores del medio ambiente se han opuesto, desactivado y en muchos casos detenido estos proyectos.
La ONG Escazú Ahora dio a conocer un nuevo informe sobre la situación de las personas defensoras del medio ambiente en Chile. El reporte, que documenta hechos de violencia ocurridos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025, evidenció un aumento tanto en las personas afectadas como en la cantidad de agresiones registradas.
Autor: Salinas J. (2026): La situación de las personas defensoras ambientales en Chile durante el 2025”. Fundación Escazú Ahora: escazu.cl.
El año 2025 registró el mayor número de agresiones contra personas defensoras desde que comenzamos este trabajo en 2023. En total, documentamos 72 agresiones contra 67 personas, lo que representa un aumento del 148,2% en la cantidad de personas afectadas.
Y esta es solo la punta del iceberg. Muchos casos no se denuncian por miedo, aislamiento o falta de mecanismos de protección efectivos.
Entre los principales hallazgos, destacamos:
• Las agresiones casi se duplicaron en dos años, pasando de 35 en 2023 a 72 en 2025.
• La cantidad de personas afectadas creció de 20 en 2023 a 67 en 2025.
• Un 44,8% de las personas agredidas pertenece a pueblos originarios, con una alta concentración en el pueblo Mapuche.
• Las mujeres representan el 55,2% de las víctimas, evidenciando una afectación diferenciada.
• La difamación se posiciona como una de las formas de agresión más frecuentes, con especial impacto en mujeres.
• Los medios de comunicación aparecen como un actor relevante en procesos de desacreditación, concentrando el 25% de los casos.
• Se incorpora la afectación económica como una nueva forma de agresión, reflejando consecuencias directas en la vida laboral de las personas defensoras.
• El 81,9% de las denuncias se mantiene en trámite, lo que evidencia altos niveles de impunidad.
El caso de Julia Chuñil volvió al centro del debate público, luego de que la Fiscalía formalizara a sus hijos y a su yerno. En ese contexto, Escazú una organización cuyo objetivo es promover la implementación plena, efectiva y ambiciosa del Acuerdo de Escazú comparte su punto de vista sobre como ven el momento actual y cuál es el rol que frente a este caso.
En el panorama general se observan dos polos. El primero corresponde a las candidaturas que intentan compatibilizar desarrollo económico y sostenibilidad, buscando equilibrar inversión, regulación y protección ambiental. El segundo, son los que privilegian la desregulación y la reactivación económica, con escasa incorporación de criterios ambientales. Dentro del primer grupo se encuentran Mayne-Nicholls y Enríquez-Ominami, que proponen fortalecer la regulación ecológica, junto a Jeannette Jara y Evelyn Matthei, quienes articulan el aumento de la producción minera o energética con mecanismos de resguardo ambiental. En el segundo grupo se ubican Parisi, Kast y Kaiser, que plantean visiones ideológicas centradas en la reducción de normas y una crítica abierta al ambientalismo, mientras Artés mantiene un enfoque estatista y productivista sin una estrategia ambiental clara.
Una interceptación telefónica al principal sospechoso, el empresario forestal Juan Carlos Morstadt, revela que este afirmó que a la defensora mapuche “la quemaron”
La familia de Julia Chuñil, dirigente mapuche desaparecida hace 11 meses, denuncia que una escucha captó al empresario Morstadt diciendo “la quemaron”. Acusan a la Fiscalía de ignorar esta prueba clave y, en cambio, fabricar un caso contra los hijos de la víctima, exigiendo verdad y justicia.
“La quemaron”: la impactante revelación sobre la dirigente mapuche Julia Chuñil Catricura
Este 01 de octubre, un clamor ciudadano recorrió Chile de punta a cabo a través de masivas manifestaciones que, en diversos puntos del país, alzaron la voz para exigir justicia por el caso de la desaparición de Julia Chuñil. Las protestas surgieron como una respuesta contundente a la persistente inacción y desatención que, según denuncian los manifestantes, han mostrado el Ministerio Público y el conjunto de instituciones estatales competentes, generando un profundo vacío de justicia y una crisis de credibilidad en las autoridades, en especial, luego de conocerse un revelador audio.
El caso de Julia Chuñil que remece a Chile: a casi un año de su desaparición, una interceptación telefónica al principal sospechoso, el empresario forestal Juan Carlos Morstadt, revela que este afirmó que a la defensora mapuche “la quemaron”. Esta impactante evidencia, conocida por la Fiscalía, contrasta con la acusación de la familia y sus abogadas de que el Ministerio Público ha desatendido deliberadamente esta línea de investigación. En su lugar, habría centrado sus esfuerzos en un presunto montaje para inculpar a los propios hijos de la víctima, generando una grave doble victimización y vulnerando el debido proceso.
La abogada de la familia, Karina Riquelme, fue categórica al exponer en un punto de prensa la prueba que el sistema de justicia ha mantenido en un segundo plano. Citando directamente el contenido de las escuchas autorizadas, Riquelme afirmó que “Morstadt se refiere a que ‘la quemaron’”, una conversación que incluso fue considerada en un documento de la investigación como un “indicio de conocimiento o participación en hechos posteriores a la desaparición”. Pese a la gravedad de esta revelación, las acciones de la Fiscalía se han dirigido a criminalizar a la familia, utilizando testigos con identidad reservada contra ellos, una estrategia que ya había sido denunciada masivamente tras los apremios ilegítimos sufridos por la hija de Julia, Jeannette Troncoso.
Frente a esta situación, la familia de Julia Chuñil, con el apoyo de organizaciones de derechos humanos, ha emitido un comunicado público donde, con profundo dolor, exige verdad y justicia. Hacen un llamado a la solidaridad ciudadana para manifestarse y presionar a que Juan Carlos Morstadt, a quien vinculan con hostigamientos previos a la dirigenta, diga dónde está Julia. Reafirman su lucha incansable para encontrar a su ser querido, darle un descanso digno y que su caso quede marcado en la historia como un símbolo de la lucha y resistencia mapuche.
Comunicado Público de la familia de Julia Chuñil Catricura
30 de septiembre 2025
Con mucho dolor en nuestros corazones, después de meses de búsqueda, manifestaciones, convocatoria y el apoyo de muchos, damos a conocer la noticia después de una larga investigación donde se descubre que el principal sospechoso que hostigada, le ofrecía dinero, etc , se hace el descubrimiento de un audio llamada. Julia Chuñil. “La quemaron”: Juan Carlos Morstadt reveló en llamada el destino de Julia Chuñil.
En el punto de prensa realizado hoy lunes 30/9 por parte de las abogadas, organizaciones de DDHH (Comité de ética contra la tortura y Amnistía internacional) y la presencia de Pablo, hijo y vocero de la familia, se anunció una prueba que remece la investigación por la desaparición de Julia Chuñil. Se expuso que el principal sospechoso,
Juan Carlos Morstadt Anwandter, en una interceptación telefónica autorizada, le dijo a su padre que a Julia Chuñil “la quemaron”. Esta impactante revelación, hecha a casi 11 meses de su desaparición, contrasta con lo que acusan es un montaje de la Fiscalía para inculpar a los propios hijos de la víctima, mientras se ignora la evidencia contra Morstadt, dueño del previo.
Pedimos mucho respeto y apoyo hacia la familia, en estos momentos tan difíciles, asimilando de no poder verla con vida, damos agradecimiento de todos por el apoyo que nos brindaron donde nos dieron fuerzas para seguir en su búsqueda, a casi un año de su desaparición, esperamos que se siga la investigación y que esta persona sea investigada y nos entregue a Julia Chuñil Catricura, hacemos un llamado a convocatoria para manifestar y exigir que esta persona diga donde esta, es difícil contener las lágrimas, como familia los mantendremos firmes para esperar a Julia,darle un descanso como se debe y prontamente que se haga justicia que esta persona pague por el dolor que le causó a la familia después de meses de tristeza, angustia, los intentos de montaje Hacia sus propios hijos y el asesinato de sus animales que eran parte de ella.
Julia Chuñil Catricura quedaras marcada en la historia como la gran mujer valiente que lucho por sus derechos y siempre orgullosa de tus raíces mapuches, nuestro símbolo de Lucha y resistencia.
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Familia de Julia Chuñil revela pista clave sobre su desaparición
Turno AM
Canal Ciudadano: Testimonio de Karina Riquelme, abogada de la familia
Por: Equipo Comunicaciones Mapuche
La carta, señala: “Es imperativo que se detenga cualquier modificación regresiva a la Ley Lafkenche, que no cuente con nuestra consulta y acuerdo. Su rol será fundamental para revertir el racismo institucional y proteger un legado cultural y ambiental que es único en el mundo, que cumple un rol esencial en el equilibrio natural global, que está en peligro y que nos pertenece a todos.”
Carta abierta de los pueblos originarios costeros a los candidatos presidenciales
Regiones de Antofagasta, Atacama, Biobío, La Araucanía, Los Lagos, Aysén, Magallanes y Antártica Chilena, agosto de 2025.
Estimados candidatos a la Presidencia de la República de Chile:
Sra. Evelyn Matthei,
Sr. José Antonio Kast,
Sra Jeannette Jara,
Presente
Como comunidades de pueblos originarios, particularmente Diaguita, Colla, Chango, Mapuche Lafkenche, Mapuche Williche, Yagán y Kawésqar, de Atacama a Magallanes, nos dirigimos a ustedes con urgencia para defender una herramienta vital para la protección de nuestros derechos y de los ecosistemas marinos-costeros de Chile: la Ley N°20.249, conocida como “Ley Lafkenche”.
Esta legislación, que crea los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO), no es un capricho, sino la respuesta a una invisibilidad y discriminación histórica, que permite a nuestros pueblos sostener el ejercicio de sus usos consuetudinarios y culturales en el territorio marino, en línea con los estándares internacionales de derechos humanos.
La protección de nuestros mares es vital para la salud del planeta. Este clamor emana con una urgencia cada vez mayor tanto desde la comunidad científica como desde el sistema jurídico internacional. La crisis climática se nos presenta ya cotidianamente con efectos devastadores en la vida de las personas en todo el globo, con fuertes aumentos de incendios, inundaciones, sequías, deshielos y con la extinción progresiva de especies vitales para los ecosistemas.
Sus efectos son catastróficos también en nuestra propia y larga faja costera. Quien la haya conocido hace 30 años sabe que el cambio es radical. De norte a sur, los suelos marinos se encuentran estériles y la disminución en la diversidad de especies marinas es estrepitosa.
Esperamos que cualquier política de Estado refleje esta realidad. La Ley N°20.249 cumple un rol clave en ella a través de la protección de culturas que se dedican a actividades costeras sostenibles.
Lamentablemente, asistimos hoy a una ofensiva política y comunicacional que busca desmantelar la Ley Lafkenche bajo el pretexto de "perfeccionarla". Sin embargo, las modificaciones actualmente impulsadas en el Senado obedecen principalmente a intereses económicos y cortoplacistas, y se fundamentan en argumentos carentes de sustento. Estas propuestas representan un grave retroceso en los estándares de protección.
Lo más preocupante es que este proceso legislativo se ha realizado fuera de la norma, sin respetar los procedimientos de consulta y participación establecidos por el Convenio 169 de la OIT, vulnerando abiertamente nuestra autonomía y el espíritu del marco legal internacional al que Chile adhiere.
Además, se sostienen sobre argumentos no fundamentados. Las insistentes acusaciones de "abuso" o “paralización arbitraria de actividades" por parte de las comunidades son injuriosas, carecen de evidencia empírica y buscan proyectar estereotipos negativos para justificar una agenda que privilegia el crecimiento económico de una industria por sobre los derechos ancestrales, la conservación de la riqueza natural y de las formas de vida rural tradicional.
Resulta vergonzoso que quienes aspiran a liderar el país desconozcan la ley que buscan desmantelar y repitan sin cuestionamiento las falsedades promovidas por sectores industriales que históricamente han incurrido en reiteradas faltas a la normativa. Acusan a nuestros pueblos de actuar con mala fe y de obstaculizar el desarrollo, pero hasta la fecha no existe ninguna denuncia formal ante Sernapesca por infracciones a la Ley N° 20.249.
Se nos exigió adaptarnos a los lenguajes institucionales y a formas ajenas de hacer política. Lo hicimos: dialogamos, nos manifestamos pacíficamente, desarrollamos estudios e investigaciones, construimos alianzas, lideramos la elaboración de regulaciones, normas y leyes que reconocieran en su propio marco jurídico nuestro derecho a existir, a no ser expulsados de nuestros territorios, a no ser forzados a adoptar estilos de vida urbana, despojándonos también de nuestras culturas. Sin embargo, no fue suficiente.
La modificación de la Ley N°20.249 no es solo un retroceso en derechos, sino un acto de discriminación racial en sí mismo. La persistencia de esta iniciativa legislativa, sumado al clima de hostilidad territorial que la acompaña, son una señal alarmante de que el histórico genocidio contra nuestros pueblos puede continuar bajo otras formas.
Solicitamos a ustedes, como futuros líderes de esta nación, que demuestren un compromiso real con la protección de los derechos de los pueblos originarios y la conservación de los ecosistemas marinos, además de un respeto a los mecanismos de diálogo y burocracia que tanto exigen hacia afuera.
Es imperativo que se detenga cualquier modificación regresiva a la Ley Lafkenche, que no cuente con nuestra consulta y acuerdo. Su rol será fundamental para revertir el racismo institucional y proteger un legado cultural y ambiental que es único en el mundo, que cumple un rol esencial en el equilibrio natural global, que está en peligro y que nos pertenece a todos.
Les invitamos a no hacerse parte de su destrucción. Les instamos a ser responsables y a no sumarse a las campañas de odio y noticias falsas. El desarrollo sólo será posible si admite la diversidad y resiste una proyección a largo plazo. Largo plazo como el tiempo que nuestros pueblos han perdurado junto a sus entornos naturales en este espacio compartido, hoy llamado Chile.
Respetuosamente,
Comunidad Yagán de Bahía Mejillones
Rodrigo Balfor, yagán
David Alday, yagán
Comunidad Kawésqar Grupos familiares Nómades del Mar
Taller de buceo Kawésqar Nómades del Mar
Comunidad Kawésqar at'ap Magallanes
Comunidad Kawésqar residente de Río Primero
Comunidad Aswal lajep, pueblo kawesqar
Comunidad indígena Diaguita Emma Piñones
Comunidad Indígena diaguita punta de lobo
Ismael Gerardo Hurtado Ardiles, diaguita
Asociación indígena multicultural costera inti chupika
Comunidad Indígena Changa Elly Morales
Mujer de Lucha Alguera y Ganadera
Agrupación Indígena Changos de Mama Cocha
Agrupación chango tierra del sol hornitos
Asociación wokinka kakana
Agrupación de Artesanos Changos de la Caleta Pan de Azúcar
Comunidad Indígena Changos Álvarez-Hidalgo y Descendencia
Comunidad Indígena Changa Juana Vergara y Familia
Agrupación Cultural y Social del Pueblo de Los Changos
Changos de El Quisco
Comunidad Changos Quebrada La Capilla
Artesanos del Balneario de Flamenco
Comunidad Benigno López Torres
Comunidad mapuche williche Viluko Lof Mapu
Comunidad Indígena Pu Wapi
Comunidad antunen rain
Comunidad Indígena de Buill
Choiñ che wapi quenac
Comunidad Lof peranchiguay Lafken mapu
Comunidad Ñamku antu
Comunidad indígena Nerkon
Comunidad indígena admapu kalafquen de Isla Llanchid
Comunidad Williche fundo Wequetrumao
Comunidad Originaria Liukura Fundo Coldita
Comunidad La Mecura Isla Mechuque
Comunidad Indígena Los Maitenes de Villa Quinchao
Comunidad Fotun Mapu
Consejo Único de Organizaciones y Asociaciones Mapuche de Cerro navia
Asociación de mujeres indígenas Taihuel
Coordinadora del territorio Trewako
Comunidad Indigena Zoncolle Budi
Comunidad Indígena Juan Huilcan
Lof Lonko Kolwe Paillan Paillao
Asociación de Comunidades Aylla Rewe Budi
Mesa Territorial de Comunidades Lafkenche Leufu
Comunidad indígena Weki will
Comunidad Rupanco las juntas
Ecmpo Wadalafken
Victor Uribe Canquil
Andrea Nicole Rain
Ariel Cristobal Henriquez Antilef
Luz Marina Maldonado Rauque
Martín Cornejo
Lautaro Cayupan Cayupange
Identidad Territorial Lafkenche
Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar
El episodio, titulado “Los pulmones del fin del mundo”, presenta una selección de testimonios y contenidos que abordan la vital importancia de los bosques patagónicos. Tanto las macroalgas como los árboles nativos son reconocidos por su capacidad para capturar carbono, incluso en mayor proporción que la selva amazónica
Desde los bosques submarinos de macroalgas hasta las extensas selvas nativas de Chiloé y la Patagonia, el nuevo episodio del podcast Voces de la Patagonia revela el poder oculto de los ecosistemas azul y verde del sur del mundo. Con testimonios científicos y comunitarios, se rescata su rol esencial ante el cambio climático y su frágil defensa.
El viaje sonoro de Voces de la Patagonia:
Escuchar: Spotify
Escuchar o descargar: Insuma TV
Escuchar o descargar: Ivoox
Un nuevo episodio del podcast Voces de la Patagonia propone un viaje sonoro al corazón del sur austral, destacando los bosques submarinos y nativos como verdaderos pulmones del planeta. En plena temporada de solsticio de invierno, el programa abre con una reflexión sobre los ciclos de renovación desde las culturas ancestrales, conectando la espiritualidad con la urgencia ambiental actual.
El episodio, titulado “Los pulmones del fin del mundo”, presenta una selección de testimonios y contenidos que abordan la vital importancia de los bosques patagónicos. Tanto las macroalgas como los árboles nativos son reconocidos por su capacidad para capturar carbono, incluso en mayor proporción que la selva amazónica. Estudios recientes los sitúan como aliados clave frente al cambio climático.
La investigadora de la de la Universidad de Magallanes Claudia Andrade Díaz, académica, aborda el vínculo entre los bosques de huiro flotador, la centolla y las economías costeras, resaltando su enorme riqueza en ese sentido. En paralelo, el biólogo marino Mauricio Palacios, de la Fundación Rewilding Chile y el Centro IDEAL de la Universidad Austral, profundiza en el valor de las macroalgas subantárticas, quien afirma a su vez, que estos bosques marinos no solo capturan carbono, sino que sostienen la biodiversidad de la Patagonia sumergida.
El episodio también incluye selecciones del reportaje internacional “El Imperio del Salmón” emitido por el canal español Antena 3 TV, que revela los impactos socioambientales de la salmonicultura en territorios de la Patagonia en Aysén. Voces como las de la médico veterinario Lisbeth Van Der Meer, retrata la crisis silenciosa generada por el uso excesivo de antibióticos. También la de Nelson Millatureo de Islas Huichas sobre los basurales de la gran industria salmonera en zonas costeros de la Patagonia.
La música también está presente, con la participación de la ülkantufe Karen Wenvl, acompañada en la dirección sinfónica y arreglo orquestal por Andreas Bodenhofer. Letra: Khano Llaitul. Tema: 'Yeyipun', canción que evoca la conexión espiritual con la naturaleza en este nuevo ciclo. Wenvl, creadora del método educativo Choyün, ha dedicado más de dos décadas a la revitalización lingüística a través de la música.
El documental “El Lamento del Mar”, producido por Roberto Jequier, también tiene un espacio en este episodio. La obra denuncia los daños irreversibles provocados por la industria salmonera en Chile y Noruega, y llama a una toma de conciencia sobre el origen de lo que se consume.
Conducido por Yohana y Alfredo de Minga Ancestral, y realizado por Defendamos Patagonia, este capítulo de Voces de la Patagonia invita a escuchar, sentir y proteger los ecosistemas azul y verde del sur del mundo. Un llamado urgente a reconectar con el territorio, desde la palabra, la ciencia y la memoria ancestral.
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“Eliminar la Ley Lafkenche no es avanzar. Es retroceder en democracia, en descentralización y en respeto por quienes viven, trabajan y cuidan el borde costero desde mucho antes que llegaran los intereses industriales. La inversión no puede pasar por encima de la dignidad ni de los derechos colectivos”.
Es una falta de respeto a las comunidades:
El expresidente Eduardo Frei llamó a matar la Ley Lafkenche para impulsar la industria salmonera en Japón, generando críticas del senador Huenchumilla y la diputada Nuyado, quienes defendieron la normativa como un derecho humano y ancestral, acusando a Frei de favorecer intereses de grupos económicos sobre las comunidades costeras y el medio ambiente.
Los dichos de Frei: “Matar la Ley Lafkenche”
El exPresidente Eduardo Frei Montalva, embajador para Asia-Pacífico, generó controversia al afirmar en la Semana de la Minería de Expo Osaka que Chile debe "matar la Ley Lafkenche" para impulsar las exportaciones salmoneras. Sus declaraciones fueron respondidas con firmeza por el senador DC Francisco Huenchumilla y la diputada Emilia Nuyado, quienes defendieron la normativa como un derecho ancestral.
Frei, en su intervención ante empresarios japoneses, aseguró que la industria del salmón —donde Chile es el segundo productor mundial— podría duplicar sus exportaciones con inversión nipona, pero "lo primero que hay que hacer es eliminar la Ley Lafkenche, porque está matando al sector".
Lo que dijeron en la Conferencia Mundial de Océanos
Lo señalado por el exmandatario, se contrapone a lo planteado en la Conferencia Mundial de los Océanos, realizado en Niza (Francia) del 9 al 13 de junio, ocasión donde Astrid Puentes Riaño, Relatora Especial de la ONU para el derecho humano a un ambiente sano, publicó un contundente artículo en El País de España, titulado «El pueblo mapuche como ejemplo de lucha de protección de las costas marinas».
En este artículo, la relatora destacó a la Ley Lafkenche —lograda tras años de lucha— como modelo clave, indicando: “A través de lo que ahora se conoce como Ley Lafkenche, estos pueblos lograron obtener derechos para gestionar y usar las zonas marinas costeras para actividades como la pesca, pero también para ceremonias religiosas y tradicionales, reconociendo y protegiendo así sus vínculos culturales y económicos con el mar”.
Senador Huenchumilla a Frei por Ley Lafkenche: “Con ese tono de prepotencia (…) la gente merece respeto”
El senador Huenchumilla respondió por medio de un video en redes sociales: "presidente Frei, usted está equivocado, en la forma y en el fondo". Criticó duramente el tono del exmandatario: " "En la forma usted no puede tratar a un sector social de esa manera, le va a matar su ley, que se dictó durante la Concertación y que responde a sus derechos ancestrales, usted apadrinando a los grupos económicos. ¿Con ese tono de prepotencia? Yo creo que la gente merece respeto. No estoy de acuerdo con usted".
También le señaló: "Y respecto al fondo, ¿quién le dijo a usted que la ley Lafkenche es la culpable de los problemas que pueda tener una industria terminada en el sector costero? Yo creo que sus asesores tienen que explicarle bien en qué consiste la ley Lafkenche. Y se va a dar cuenta que es un error", indicó el parlamentario de origen mapuche.
Agregó en su video Huenchumilla: “Se Lo digo porque ambos somos demócratas cristianos, tributarios de su padre Eduardo Frei Montalba”, recordándole que se la había jugado por los vulnerables, “por los campesinos, por los pobladores”.
Finalizó el senador por la Araucanía: “Yo entiendo que esos somos los demócratas cristianos. Entonces me dolió lo que usted dijo. Simplemente eso. Se lo digo con todo afecto. Nada más".
Ver video con los comentarios de Francisco Huenchumilla
Diputada Emilia Nuyado: “No se puede hablar de desarrollo matando los derechos de los pueblos Originarios”
Por su parte, la Diputada Emilia Nuyado (PS) rechazó y apuntó a una falta de respeto hacia las comunidades indígenas costeras y la pesca artesanal, calificando de “matonescos e inaceptables” los dichos del exmandatario. “No se puede hablar de desarrollo matando los derechos de los pueblos indígenas. La Ley Lafkenche no es una traba, es una herramienta de justicia territorial que protege el vínculo ancestral con el mar y garantiza la participación de las comunidades que históricamente han cuidado ese ecosistema”, afirmó.
La Ley Nº 20.249 —conocida como Ley Lafkenche— permite a comunidades costeras de pueblos originarios solicitar Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO), reconociendo su relación espiritual, cultural y económica con el borde costero. Para la Diputada, el intento de eliminar esta norma responde a una mirada extractivista y centralista que invisibiliza a quienes habitan y protegen el litoral.
“El verdadero problema no es la Ley Lafkenche, sino la expansión desregulada de industrias como la salmonicultura, que ha contaminado fiordos completos, desplazado a la pesca artesanal y afectado la biodiversidad. Defender el mar no es un obstáculo, es una obligación ética y ecológica”, recalcó.
Además, la legisladora recordó que la actividad pesquera en Chile está regulada por ley y que no cualquiera puede ejercerla libremente sin inscripción ni autorización, por lo que los discursos que relativizan esta realidad solo contribuyen a desinformar a la opinión pública.
“La pesca no es un territorio sin ley. Las y los pescadores artesanales cumplen requisitos, están registrados y muchas veces son quienes primero denuncian malas prácticas y sobreexplotación. El expresidente Frei debería reconocer eso antes de atacar una ley que precisamente ordena y protege el uso del mar”, afirmó la diputada.
La parlamentaria llamó al Gobierno y al Congreso a fortalecer, no debilitar, las herramientas de resguardo territorial y participación comunitaria, y pidió respeto por las comunidades costeras y los pueblos originarios del sur de Chile.
“Eliminar la Ley Lafkenche no es avanzar. Es retroceder en democracia, en descentralización y en respeto por quienes viven, trabajan y cuidan el borde costero desde mucho antes que llegaran los intereses industriales. La inversión no puede pasar por encima de la dignidad ni de los derechos colectivos”.
Finalmente, la diputada dijo “finalmente quiero señalar que el problema nunca ha sido la Ley Lafkenche, el problema lo tiene el propio Estado porque no ha tenido la capacidad de poder generar las administraciones y la coordinaciones que se tienen que establecer con los pescadores y comunidades de los Pueblos Indígenas y que finalmente estas terminan conflictuando porque no hay presupuesto para que se puedan establecer estas administraciones, entonces no tiene que ver con una situación de modificación ni menos de la eliminación de la ley, sino que tiene que ver con un tema de carácter administrativo y que hoy este gobierno tiene que llevar a cabo”.
Por Equipo Comunicaciones Mapuche
La Conferencia de la ONU sobre los Océanos (Niza, 9-13 junio 2025) reunió a Estados Miembros y referentes de la sociedad civil, como el pueblo mapuche y territorialidades williche-lafkenche, para abordar amenazas como industrias extractivas y conservación excluyente.
Pueblo Mapuche fue destacado en Conferencia Mundial de Océanos: “Es un ejemplo de protección de las costas marinas”
Mientras sectores políticos en Chile debaten debilitar la Ley Lafkenche, la relatora de la ONU Astrid Puentes destaca en su artículo en El País sobre la lucha mapuche por la protección costera.
Conferencia de la ONU en Niza destaca liderazgo mapuche en protección costera: El escrito de la Relatora Astrid Puentes en Diario El País
Durante cinco días, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos reunió a delegaciones globales en Niza para fortalecer compromisos con la protección marina. Entre los participantes, destacó la presencia de una delegación mapuche-williche-lafkenche, que visibilizó las amenazas de industrias extractivas y políticas de conservación que excluyen a comunidades ancestrales. Su mensaje resonó en un contexto crítico: en Chile, sectores políticos y la gran industria salmonera impulsan iniciativas para debilitar la Ley Lafkenche, único marco legal que reconoce derechos consuetudinarios sobre el borde costero.
En paralelo al evento, Astrid Puentes Riaño, Relatora Especial de la ONU para el derecho humano a un ambiente sano, publicó un contundente artículo en El País de España, titulado «El pueblo mapuche como ejemplo de lucha de protección de las costas marinas». Puentes subrayó cómo la triple crisis planetaria (cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación) impacta el océano y los derechos humanos, destacando que comunidades como los lafkenche son «fuente de esperanza» con su gestión ancestral del maritorio.
La Relatora enfatizó que la Ley Lafkenche —lograda tras años de lucha— permite a estas comunidades gestionar zonas costeras para pesca, ceremonias y protección cultural, un modelo clave frente a la expansión de industrias como la salmonera. Sin embargo, advirtió que la falta de inclusión de pueblos originarios en decisiones globales y la gobernanza oceánica fragmentada agravan la crisis. «Proteger el océano es proteger derechos humanos», insistió, criticando el aumento proyectado de extracción de gas en alta mar (+55% para 2050).
El artículo también cuestiona la «débil ambición política» y la corrupción que obstaculizan acuerdos internacionales, mientras celebra redes globales de sociedad civil y científicos que exigen acciones integradas. La Conferencia en Niza, señaló Puentes, es una oportunidad para priorizar derechos humanos y conocimientos indígenas en la declaración final, cuyo Plan de Acción debe «detener la destrucción y promover protección real».
Para profundizar en este análisis urgente, se recomienda leer el artículo completo de Astrid Puentes Riaño en El País: «El pueblo mapuche como ejemplo de lucha de protección de las costas marinas», un llamado a reconocer el liderazgo indígena y actuar frente a la crisis oceánica.
El pueblo mapuche como ejemplo de lucha de protección de las costas marinas
Por: Astrid Puentes Riaño, Relatora Especial de la ONU para el derecho humano al ambiente sano, limpio y sostenible.
Una de las particularidades más asombrosas acerca del océano es que la existencia de cada uno de los seres que habitamos este planeta depende de él. Incluso quienes vivimos tierra adentro estamos conectados con el océano y, por ende, su salud repercute en nuestras vidas. Y aunque en este momento se vea amenazado, hay acciones que se pueden tomar para protegerlo.
Actualmente, la triple crisis planetaria, que incluye el cambio climático, (https://elpais.com/noticias/cambio-climatico/) la pérdida de biodiversidad y la contaminación tóxica, son un riesgo para el océano. Es también un tema urgente de derechos humanos, ya que el océano es un gran bioma que regula el clima planetario, brinda balance a los ecosistemas y nos interconecta a todas y todos al ser fuente de vida y alimento. Además, es esencial para la economía, transporte y también las tradiciones. Por eso, cuando hablamos del océano, hablamos de derechos humanos.
Actividades como la extracción y uso de petróleo, gas y carbón, así como la creciente contaminación por plástico, pesticidas y otras sustancias tóxicas, causan un enorme impacto negativo en el océano. Esto se extiende a las personas, especialmente a las poblaciones vulnerables, como pueblos indígenas y comunidades costeras que dependen directamente de él. Sin embargo, dichas comunidades también implementan múltiples acciones que están contribuyendo a proteger el océano y que son fuente de esperanza y aprendizaje para su protección.
Un ejemplo es el pueblo mapuche lafkenche de Chile y sus acciones para proteger su maritorio, como le dicen a su territorio en las costas marinas. La expansión industrial de la producción de salmón, que ha afectado a la biodiversidad local.
La falta de coordinación y la fragmentación, marcada por múltiples niveles de intervención, impide que se cumplan y da lugar a una gobernanza ineficaz del océano, agravada por la escasa ambición política, la corrupción y la falta de transparencia.
Como respuesta, estas comunidades propusieron al Gobierno reconocer la presencia ancestral y las prácticas tradicionales de los pueblos costeros indígenas en la legislación. A través de lo que ahora se conoce como Ley Lafkenche, estos pueblos lograron obtener derechos para gestionar y usar las zonas marinas costeras para actividades como la pesca, pero también para ceremonias religiosas y tradicionales, reconociendo y protegiendo así sus vínculos culturales y económicos con el mar.
El reconocimiento de derechos a las comunidades costeras es esencial, pues alrededor de 500 millones de personas dependen de la pesca a pequeña escala y, así como el pueblo mapuche lafkenche, muchas de ellas son pueblos indígenas y comunidades costeras cuyos conocimientos, experiencia y tradiciones sirven para proteger la vida del océano. Sin embargo, en muy pocas ocasiones son incluidas en los procesos de toma de decisiones, a pesar de ser claves para encontrar soluciones.
Las actividades que afectan al océano afectan a los derechos a la vida, la alimentación, la vivienda, el trabajo, la cultura y, por supuesto, al derecho a un ambiente limpio, sano y sostenible. A pesar de que es urgente reducir el consumo de combustibles fósiles, se prevé un aumento del 55 % de la producción mundial de gas en alta mar de aquí a 2050, sobre todo en África y América Latina.
A esto se suma otro factor que agrava la situación: una gobernanza oceánica débil y fragmentada. Hay más de 600 acuerdos regionales e internacionales que abordan la compleja interdependencia de los derechos humanos, las actividades económicas y los ecosistemas marinos. A pesar de ellos, la falta de coordinación y la fragmentación, marcada por múltiples niveles de intervención, impide que se cumplan y da lugar a una gobernanza ineficaz del océano, agravada por la escasa ambición política, la corrupción y la falta de transparencia.
Este panorama evidencia la urgencia de avanzar la efectividad de las acciones para proteger el océano. Cada vez hay más trabajo de redes globales, formadas por la sociedad civil, pueblos costeros y la comunidad científica, que alzan la voz y piden que el océano sea entendido y atendido como uno solo cuando se habla de protegerlo.
De ahí, que la Tercera Conferencia del Océano de Naciones Unidas que se celebra en estos días en Niza, en Francia, ofrece una oportunidad para reconocer la importancia de llegar a acuerdos que tengan en el centro los derechos humanos y una perspectiva de ecosistemas.
Hay gran expectativa respecto a la declaración voluntaria que Estados, actores privados y sociedad civil firmen para la conservación y uso sostenible del océano. Este Plan de Acción debe tener en cuenta las interrelaciones del océano con la vida y la subsistencia de las personas y, también, reconocer la importancia del conocimiento y trabajo de las comunidades costeras y pueblos indígenas. Dicha declaración y el Plan de Acción deben reconocer y responder la situación real y urgente a la que el océano se enfrenta, para contribuir realmente a detener las actividades que causan su destrucción y avanzar en acciones que promuevan su protección.
Proteger el océano es proteger nuestro derecho al ambiente limpio, sano y sostenible, pero también proteger todos los derechos relacionados y, sobre todo, proteger la humanidad y los ciclos de vida que dependen de él. A fin de cuentas, en el océano se originó la vida de nuestro planeta.
Por: Equipo Comunicaciones Mapuche