Desde una perspectiva indígena, la única manera de entender una cultura es interpretarla desde sus propios criterios. La pluriversidad intercultural, como una perspectiva de reconocimiento de los contactos, interacciones e intercambios entre las culturas y colectividades, es un campo de prácticas, diálogos e interaprendizajes.
Hace una semana, el viernes 19 de febrero, se realizó en Temuco la séptima versión de la marcha por la Oficialización del Mapuzugun. La marcha celebrada desde el año 2000 en fechas cercanas al 20 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna, promovido por la UNESCO, es convocada y realizada año a año por el Movimiento por la Oficialización del Mapuzugun, conformado por organizaciones civiles mapuche como Wallmapuwen (Partido Nacionalista Mapuche), la Federación Mapuche de Estudiantes (FEMAE), la Academia Nacional de la Lengua Mapuche, así como por estudiantes del Internado Lingüístico de Mapuzüngún; representantes de la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche (ANCAM); y sociedad civil mapuche y no-mapuche en general.
El mes pasado se reveló el informe final del “Trabajo de investigación de ejecutados y desaparecidos, 1973-1990, pertenecientes a la Nación Mapuche”, realizado por la Asociación de Investigación y Desarrollo Mapuche con el apoyo del Instituto Nacional de Derechos Humanos y la Unión Europea. Aquí, se analiza la represión vivida por el pueblo mapuche en el tiempo de la dictadura y se actualizan las cifras de detenidos desaparecidos o asesinados por el régimen militar.
Un historiador chileno abrió debate sobre mapuche y “verdad” histórica: discute lo que llama imprecisiones en la historiografía estatonacional, dentro de las cuales destaca usar el concepto “pueblo” con los mapuche.
Las contribuciones teórico-políticas para repensar la región reverberan a lo largo y ancho del continente, en los encuentros de los pueblos, en las mingas de pensamiento, en los debates de movimientos y colectivos, en las asambleas de comunidades en resistencia, en las movilizaciones de jóvenes, mujeres, campesinos y ambientalistas, y sin duda también en algunos de aquellos sectores que tradicionalmente se han considerado los espacios del pensamiento crítico por excelencia, tales como las universidades, la academia y las artes.