Mientras los pobladores mapuche se las arreglan para seguir sus actividades, la violencia desencadenada en el sur del país ha motivado que la Iglesia Católica, a través de la Comisión Pastoral Indígena, analice permanentemente la coyuntura a fin de elaborar un documento en el que quedará estampada la visión de la Iglesia sobre a los problemas que enfrentan las etnias en Chile. El Mostrador, 10 de junio de 2001
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10 de
Junio del 2001
Mientras los pobladores mapuche
se las arreglan para seguir sus actividades, la violencia desencadenada
en el sur del país ha motivado que la Iglesia Católica, a
través de la Comisión Pastoral Indígena, analice permanentemente
la coyuntura a fin de elaborar un documento en el que quedará estampada
la visión de la Iglesia sobre a los problemas que enfrentan las
etnias en Chile.
Los coletazos del baleo de
cuatro indígenas mapuches protagonizado por personal de Investigaciones
en Tirúa, Octava Región, ocurrido a mediados de mayo del
año pasado, aún se recuerdan en esa comuna agrícola
de la Octava Región.
Mientras los pobladores mapuche
se las arreglan para seguir sus actividades, la violencia desencadenada
en el sur del país ha motivado que la Iglesia Católica, a
través de la Comisión Pastoral Indígena, analice permanentemente
la coyuntura a fin de elaborar un documento en el que quedará estampada
la visión de la Iglesia sobre a los problemas que enfrentan las
etnias en Chile.
"Hay una urgencia de encarar
esto y nosotros como Iglesia debemos crear conciencia de que esto requiere
un cambio de mentalidad en la nación", afirmó hace algunas
semanas el obispo de Temuco, Sergio Contreras.
Y desde la misma zona un
sacerdote, uno de los testigos directos de la violencia que cada
tanto se desencadena en tierras de alta población mapuche relata
a El Mostrador.cl cómo se vive la tensión acumulada
día a día.
"No puede ser que se provoque
de esa manera. Hay que dialogar, deponer esa actitud beligerante que tiene
el gobierno de encarcelar enemigos, de pasarlos por la ley de seguridad,
hay que dejar de defenderse como si los mapuches fueran enemigos", afirma
el padre jesuita Pablo Castro, miembro de una congregación que sostiene
un hogar indígena en Tirúa.
Radicado hace un año
en la zona, donde mantiene contacto directo con las comunidades mapuche
-en especial con las adscritas a la Identidad Territorial Lafkenche- Castro
es un testigo privilegiado de la vida cotidiana. Y a partir de ese contacto
diario se muestra escéptico sobre las políticas de gobierno
que han tenido sobre las comunidades mapuche.
"No creo que el Gobierno
haya dado pasos para mejorar la convivencia. Aplicar contra los mapuches
la Ley de Seguridad del Estado no es mejorar la convivencia, es tratarlos
como enemigos internos de la República. Eso que ha hecho el Gobierno",
señala el sacerdote.
Añade que el trabajo
gubernamental se circunscribe a "la asistencialidad social. Reflejo de
ello es la reciente creación del Area de Desarrollo Indígena
(ADI) del lago Lleu Lleu. Pero ésto no ha mejorado la convivencia",
añade.
Tensión por presencia
policial
La creciente y apenas disimulada
presencia policial en Tirúa también ha generado reacciones.
"La relación con las comunidades se tensiona. No se los ve (a los
carabineros) como jueces imparciales, sino como predispuestos a tratar
con dureza y discriminación a los mapuche", afirma el sacerdote.
El padre Castro argumenta
que esa animosidad hacia la fuerza policial se debe a que para muchos mapuches
el personal de Carabineros aparenta trabajar en favor de las forestales.
Según el sacerdote,
las sospechas tienen algunos antecedentes que circulan entre los pobladores
de la zona. Así, dos inmuebles nuevos que se construyeron para el
personal de Carabineros en la comuna habrían sido financiados por
la Forestal Mininco, empresa que vive una larga y compleja historia de
enfrentamiento con varias comunidades. "La Forestal Mininco regaló
toda la madera para construirlos. Y me han informado que uno de los vehículos
que ocupa Carabineros aquí es prestado por la empresa. Entonces,
¿cómo los mapuches no van a sentir que están aquí
para hacer justicia o para dar un trato igualitario? Ellos los sienten
como trabajando para las forestales", afirma Castro.
No obstante, reconoce que
la forestal también ha puesto en marcha una política de "buena
vecindad", que entre otras cosas ha implicado dar mano de obra a comuneros
indígenas.
Este medio intentó
ubicar al gerente de asuntos públicos de Mininco, sin éxito.
El
incidente: "Las balas entraron por la espalda"
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Sacerdote
jesuita relata cómo fue el incidente más grave, ocurrido
en Tirúa
La violencia
en la zona mapuche vista por un testigo ''desde dentro''
por Pablo Solís
"No creo que el Gobierno
haya dado pasos para mejorar la convivencia. Aplicar contra los mapuches
la Ley de Seguridad del Estado es tratarlos como enemigos internos de la
República", señala el sacerdote Pablo Castro, miembro de
una congregación instalada en Tirúa, escenario del hecho
más violento hasta ahora dentro del prolongado y no resuelto conflicto
mapuche.





