José Painaqueo Paillán, de 45 años, hace honor a su apellido materno, que significa hombre pacífico. En la Oficina Municipal de Asuntos Indígenas de La Pintana, se dedica a promover acciones que dignifiquen a su raza y den oportunidades a los mapuches para recuperar sus valores y prosperar en la ciudad. Eligió este camino en lugar de las tomas de predios en el sur. Es profesor de "mapudungún". Participó en el diseño del grafemario definitivo de la lengua mapuche y de los programas de educación intercultural bilingües, que poco a poco se van a aplicar en todo el país. En la comuna lo conocen como el "peñi" Painequeo, aunque perfectamente pudiera ser el "lonko" local, si en la zona se diera la organización tradicional mapuche. Tercera en Internet, 27 de Abril de 1999

 
 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
SANTIAGO
27 de Abril de 1998 
 
José Painequeo Paillán, jefe de la Oficina de Asuntos Indígenas de La Pintana 
Un lonko urbano que busca unir a los mapuches en Santiago 

Este profesor de lengua mapuche o mapudungún explica los anhelos de su raza y la situación en que se encuentran sus "eñis" (hermanos) en la gran ciudad, a la que llegan huyendo de la pobreza extrema de sus campos.

 Cambian una vida al aire libre por otra en la cual difícilmente logran prosperar.
 

Por Emilio Bakit

Quizás José Painaqueo Paillán, de 45 años, hace honor a su apellido materno, que significa hombre pacífico. En la Oficina Municipal de Asuntos Indígenas de La Pintana, se dedica a promover acciones que dignifiquen a su raza y den oportunidades a los mapuches para recuperar sus valores y prosperar en la ciudad. Eligió este camino en lugar de las tomas de predios en el sur. Es profesor de "mapudungún". Participó en el diseño del grafemario definitivo de la lengua mapuche y de los programas de educación intercultural bilingües, que poco a poco se van a aplicar en todo el país. En la comuna lo conocen como el "peñi" Painequeo, aunque perfectamente pudiera ser el "lonko" local, si en la zona se diera la organización tradicional mapuche.

-¿Ya están aplicando la enseñanza bilingüe en todo el país donde hay etnias indígenas? -Aún no se aplica integralmente como programa ministerial, pero hay planes pilotos en la IX Región y aquí, en La Pintana, en el Jardín Infantil Etnico, que creamos con la ayuda del alcalde. Los rapanuis y los aymaras, en todo caso, están más adelantados. En el norte hasta hay cátedras aymaras en las universidades de Arica e Iquique. Incluso colegios donde se enseña su idioma.

-¿Cuáles son los objetivos de la Oficina de Asuntos Indígenas de La Pintana? -El objetivo fundamental es agrupar a la gran población mapuche de la comuna, que alcanza a 17 mil personas. Queremos ayudarlos a participar en los objetivos de desarrollo comunal y, principalmente, mantener su identidad propia.
 
 

Sin complejos

-Hasta hace algún tiempo, muchos mapuches se cambiaban de apellido para no ser mal tratados y tampoco hablaban su idioma... ¿eso se está revirtiendo? -Sí, la gente se está atreviendo a hablar, a mostrar sus costumbres. El idioma y las tradiciones se estaban perdiendo porque la autoestima mapuche estaba muy baja. Nadie se atrevía a hablar en "mapudungún", lo ocultaban. Eso ha cambiado y los mapuches sienten orgullo de sus tradiciones, de su lengua. Son excepciones los que las ocultan. Esta claro, por ejemplo, que sabiendo nuestro idioma tienen más facilidades para aprender inglés o alemán, porque su gramática es parecida.

-¿Es más fácil que hablar el castellano para ustedes? -Sí. Hemos comprobado que al niño mapuche le resulta más fácil el inglés. Tenemos más facilidades para aprender otras lenguas que los "huincas", como los llamamos nosotros.
 
 

Medio millón

-¿Cuántos mapuches hay en Santiago? -En Santiago hay medio millón de mapuches, pero los que están organizados son alrededor de 10 mil. Muchos "peñis" se mantienen alejados, porque estiman que en estos tiempos ya no tiene sentido recuperar nuestros valores culturales y tratan de incorporarse a la sociedad "huinca". Es algo que se da en todos los grupos sociales, ya sea profesionales u obreros.

< B>-< B>¿Están metidos en organizaciones políticas, los mapuches? -Sí. En parte, en las reivindicaciones territoriales que exigimos no están ajenos los intereses políticos. Somos parte del clientelismo ideológico foráneo, extraño a nuestras costumbres. Pero también estamos influenciados por creencias que no son parte de nuestras raíces.

 Esencialmente católicas y evangélicas, que tienden a modificar nuestras costumbres. Por eso fomentamos el retorno a las creencias originales.

-¿Eso significa que los mapuches quieren dejar el cristianismo? -No se llega a tanto. Los ritos de los mapuches son naturales. Son rituales que han ido creciendo, autovalorizándose. Entendemos que el proceso de cristianización fue ablandando nuestras costumbres, lo que hizo que se fueran perdiendo tradiciones como la del "mingako".

 Es el equivalente de la minga chilota. Es la expresión de la solidaridad mapuche, en que todos ayudan al que lo necesita, ya sea armando la ruca o arando la tierra o cosechando. La solidaridad es muy importante para el pueblo mapuche, sobre todo en estos tiempos.
 
 

Pobreza

-¿El pueblo mapuche es pobre, en su mayoría? -El 90 por ciento pertenece a grupos de extrema pobreza, producto de las migraciones forzosas. Muchos mapuches creyeron que iban a vivir mejor en las ciudades, a las que veían como última alternativa de subsistencia.

 Especialmente los jóvenes que, en masa, dejaron el campo. Miles de jóvenes de 18 a 25 años, sin posibilidad de competir, se vienen a la ciudad. Tienen sólo una mala instrucción básica, que los lleva a formar parte de la cadena de la pobreza.

-Supongo que existen planes para sacar a los mapuches de la pobreza, para darles más herramientas para competir a través de la educación...

-La educación es clave para superar esta situación. Pero también lo es que exista una voluntad política del Gobierno, que tome en cuenta el diagnóstico social de este segmento, que requiere de un tratamiento especial. Si no, se agudizará la pobreza y los crecerán los problemas.

 Por eso ocurren las tomas en Lumaco, en el Alto Bío Bío, las tomas de carreteras... Hay un gran problema latente. Se está llegando a una situación intolerable en que hay que luchar por la subsistencia.

-¿Ocupando fundos en el sur? -La vida mapuche está colapsada por la pérdida de sus recursos naturales y económicos. Cada día las tierras que les quedan producen menos. Y no se ve un plan concreto del Gobierno, de crear zona de catástrofe para enfrentar la crisis. Años atrás se registró el terremoto blanco, que afectó grandemente a las comunidades indígenas en sus tierras ancestrales. Y todas las soluciones que se dieron fueron de parche. No se hizo nada efectivo. Por eso los movimientos que se están registrando ahora...

-Pero, ¿qué quieren? ¿Recuperar todas las tierras que tenían antes de la llegada de los españoles? Eso es utópico...

-Es que nosotros tenemos otros conceptos sobre la propiedad de la tierra. Para un "lonko" no significan nada los papeles y documentos que dan derecho a la tierra a los "huincas", porque esa tierra pertenecía a nuestros ancestros. El mapuche está convencido de que esas tierras fueron usurpadas. Eso lo llevan en la sangre todos los dirigentes actuales.

-La realidad, sin embargo, es otra. Lo que quieren es imposible y hay que llegar a acuerdos, ¿o no? -La Conadi (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) ha llegado a preacuerdos con los comuneros mapuches. Pero al final nunca se llega a nada. Namuncura está cansado de conversaciones sin destino.
 
 

Nación indígena

-¿Qué quieren, entonces? -Una solución de raíz. Que el Estado reconozca algo que no está en la Constitución: la existencia de la nación indígena. Que se le dé autonomía administrativa y territorial. El Consejo de Todas las Tierras aboga por la autonomía total.

-¿Un país mapuche separado de Chile? Difícil. He visto que ya hasta tienen su propia bandera y que la chilena les es ajena.

-Hay una bandera mapuche, distinta, que se ha entregado a la ONU para su reconocimiento. Es un símbolo importante.

-¿No piensa que es inalcanzable lo que plantean? -¿Por qué? En el tratado de Quilín, en 1690, España reconoció la existencia de la nación mapuche. Y Chile nunca nos ha reconocido...

-¿Y para qué, si ustedes son parte de Chile? ¿No se sienten chilenos? -Para nada. Chile no nos representa. Bernardo OŒHiggins dictó la primera ley en favor de los indígenas, claramente paternalista. Por eso nunca nos sentimos integrados. Desde 1810 hasta 1882, Chile intervino militarmente nuestro territorio. Y poco a poco nos fue echando de nuestras tierras.

-Pero últimamente, en los gobiernos de la Concertación, ¿no ha habido una mejor disposición hacia los indígenas? -Ahora hay todo un marco legal, con la Ley Indígena. Se hizo en el primer gobierno de transición y se aplica hoy. Pero igual no nos deja espacios. No está de acuerdo con lo que la mayoría de los mapuches siente.

-¿Por qué? -Por el problema de la tierra los mapuches la rechazan. La ley actual tiene mecanismos que consagran las propiedades usurpadas o compradas fraudulentamente. Permite legitimar la pertenencia y después venderla...

-¿Qué quieren, entonces? -Yo, personalmente, no era partidario de que se legislara sin que hubiera condiciones flexibles para nosotros. Con un trato especial para el mundo indígena, restituyendo el trato comunitario de la tierra. Pero como había que sacar una ley indígena con rapidez, porque la que hubo en el régimen militar era lo más atroz contra nosotros, se hizo apresuradamente esta nueva legislación. Se pretendía liquidarnos como minorías, mezclándonos con la masa. Pero defendimos nuestros puntos de vista. Por eso el Aucán Wilkaman tiene fuero ante la ONU, para evitar las represalias.

-A propósito: ¿todos los mapuches siguen ideologías de izquierda? ¿Se identifican con partidos políticos determinados? -Hay mapuches identificados con el PC, con el PS, con el PPD, con la DC y hasta hay uno que otro identificado con RN, con la derecha. Muchas veces por la búsqueda de inserción en la sociedad "huinca", nuestros "peñis" participan en organizaciones políticas. Pero el mundo mapuche está unido por factores ancestrales. Por su religión, su idioma, sus tradiciones. Pero su desarrollo social no está asentado en lo que eran sus "lonkos" tradicionales. Muchos líderes indígenas obedecen estrategias políticas ajenas, en esta búsqueda desesperada de desarrollo. Pero estamos tan desperdigados, que difícilmente podemos elegir nuestros representantes por medio del sistema electoral "huinca". Sólo en Tirúa hay un alcalde mapuche, porque la comunidad se organizó bien para sacarlo.
 
 

Ley injusta

-Ese es un lonko moderno, ¿no? ¿Por qué no tratan de organizarse así en todas partes? -La Ley Indígena no contempla que el mapuche tenga representantes especiales. ¿Por qué no se pensó en introducir en la concertación que las etnias pudiesen tener sus senadores designados, si hay sectores que los tienen, sin contar con ningún voto masivo? Creo que, si nos piden adaptarnos al sistema, debieran considerarnos como grupos especiales.

-Pero usted mismo dice que quieren la autonomía territorial y política, lo que parece poco realista.

-Para nosotros hay un trasfondo histórico que nos permite pensar que no es una locura. En la Colonia hubo un reconocimiento de la Corona Española a la nación mapuche. Hay actas de protocolo que lo reconocen. Fuimos el único pueblo indígena al que se le reconoció soberanía. Hasta teníamos un embajador mapuche. Pero el Estado de Chile incentivó la desaparición de los mapuches. Nos hizo una guerra que dejó muchos resentimientos. De por vida los "huincas" han sido nuestros enemigos.

-¿Hasta ahora? Vivimos otros tiempos... Ustedes no pueden esperar volver a la Colonia...

-Eso se dice, pero si hubiese habido algo de buena voluntad, el diálogo habría sido posible. Ningún gobierno ha tenido un reconocimiento hacia los mapuches. Todas las leyes apuntan a despojar a nuestro pueblo de su territorio. La sociedad chilena nos ha ignorado. Ha desconocido nuestras costumbres, nuestros valores.

-Pero hoy hay mayor sensibilidad hacia el tema...

-Cierto. Pero es algo que se está dando en toda América, desde el V Centenario del Descubrimiento. Hay grupos de derechos humanos y ecologistas que se ponen de nuestro lado, que nos apoyan.

-Me parece que también hay autoridades más sensibles...

-Es que por la situación en que estamos, no se sacará nada si no hay reformas constitucionales que nos contemplen. Puede haber buena disposición, pero el modelo económico es lapidario para el mundo indígena. Tiene que haber un cambio radical.

-En todo caso, una Oficina Indígena en La Pintana obedece a reconocer una realidad que no va a cambiar, ¿no? -Cierto: si los mapuches no nos podemos desarrollar en el campo, nosotros queremos ayudarlos a mantener sus tradiciones en la ciudad.

 Quiero decir que esta oficina no nació como una dádiva del "huinca" al mapuche. Es parte de un proceso de conversación con la autoridad. Aquí ha habido diálogo, comprensión. Hay "huincas" positivos.

 

José Painaqueo Paillán, de 45 años, más conocido como el "peñi" Painequeo, pudiera ser el "lonko" de La Pintana, si en la zona se diera la organización tradicional mapuche.
 Todo cambia
-Ustedes hablan de recuperar su tierras y tradiciones... ¿significa eso que quieren volver al pasado? ¿No aceptan los cambios que corresponden al avance de la sociedad? -Entiendo que la cultura no debe estancarse. Que en varios siglos debe haber cambios. Yo no voy a andar por la ciudad con ponchos y cintillos y a "pata pelá". Hay exageraciones de algunos. Como los que no aceptan que se tomen fotos, que se usen filmadoras y que sí viajan en avión a reuniones internacionales. Si los que piensan así fuesen consecuentes, debiertan ir a pie o a caballo. Incluso el caballo fue un cambio que introdujeron los españoles. Yo hablo por mí: en La Pintana queremos organizarnos para progresar, sin olvidar nuestras tradiciones. Luchar porque nos reconozcan el derecho a ser diferentes, a tener nuestros propios representantes, así como otros tienen senadores designados y hasta vitalicio.

-¿Se sienten discriminados por la sociedad chilena o eso ha ido pasando? -La discriminación crece en la medida que hay más desarrollo. Sobre todo cuando los chilenos, al desarrollarse, se sienten más ingleses, suizos o del primer mundo. Entonces estigmatizan a los indígenas. Pero nosotros nos sentimos orgullosos. Y también de tener gente destacada, como Marcelo Salas Melinao. Lo queremos y esperamos regalarle un "trarilonko", para que se lo ponga cuando juega. Es un cintillo.

 

 Mapuches urbanos
-¿Cuántos son los mapuches en todo Chile? -En el país hay sobre el millón 200 mil mapuches, el 60 por ciento de los cuales está concentrados en las ciudades. Son mapuches urbanos, la mayoría de los cuales está en Santiago. Es el sistema económico el que nos impulsa a las ciudades, al ir perdiendo las tierras productivas.

-¿Dónde están los 500 mil mapuches de Santiago? -Repartidos en varias comunas. La que tiene más población indígena es La Florida, con 28 mil. Sigue Maipú, con 20 mil y La Pintana, con 17 mil.

 Otras comunas con gran población mapuche son Cerro Navia, Peñalolén.

 Entre todas llegan al medio millón.

-¿Sólo La Pintana tiene una Oficina Municipal de Asuntos Indígenas? -Fuimos los primeros. Después se creó otra en Peñalolén y me parece que en Cerro Navia.

-Los mapuches urbanos, ¿son en su mayoría obreros, panaderos? -En su mayoría son panaderos u obreros de la construcción. Pero tenemos todo tipo de profesionales: abogados, médicos, arquitectos. Estamos tratando de contactarlos para que nos ayuden a crear un Centro Integral de Desarrollo Indígena, con una arquitectura propia.

 

 


 
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