Calfuquir Henríquez, "Candidato mapuche y de los chilenos en el exilio".  49 años, casado, dos hijos- era estudiante universitario al momento del golpe militar. Tenía por ese entonces una activa militancia en el MIR. Su padre, dirigente radical y lonko mapuche, fue detenido y en la actualidad figura como detenido desaparecido. En el '75, fue detenido y llevado a la cárcel. Un año después fue liberado y el '77 logró salir con rumbo a Francia. De ahí, viajó a Italia y se convirtió en funcionario internacional de la Organización de Estados Africanos. En esa calidad, Calfuquir viajó hasta Libia, desde donde desarrolló sus funciones internacionales durante ocho años. Hasta el momento, la candidatura lleva algo más de 15 mil firmas reunidas en el país a fin de formalizar la postulación presidencial. La mayor presencia la están concentrando en las VIII y IX Región - zonas eminentemente mapuches- y en el extranjero, en donde Calfuquir ya cuenta con activos comandos en Francia, Bélgica y Suecia. Soy de origen mapuche y me identifico plenamente con las diversas formas de lucha y reivindicaciones de mi pueblo. Desde ese punto de vista, creo que efectivamente soy el candidato de los mapuches. La autonomía completa de los mapuches es casi imposible. Ellos requieren un apoyo importante de parte del Estado. Ello, sin embargo, no impide que se les pueda entregar grados importantes de autonomía en materias que tienen relación directa con su cultura. Creo que cierto tutelaje del Estado chileno es completamente necesario y, pensar lo contrario, es una ilusión política casi irrealizable. Su postulación no pasará inadvertida: es la primera vez en la historia que un chileno de origen mapuche lucha por llegar a la Presidencia del país. El Mercurio, 25 de Abril de 1999

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu

 
 
 
 
 
El Mercurio Electrónico

Santiago de Chile, Domingo 25 de Abril de 1999
 

 
 
 

 

Mapuche Mirando a La Moneda. A Tomarse los Predios Presidenciales

"Candidato mapuche y de los chilenos en el exilio". Así vende Marcelo Calfuquir su reciente determinación de presentarse a las elecciones presidenciales de diciembre próximo. Duro crítico de la opción de Ricardo Lagos, tampoco mira con buenos ojos las alternativas comunista, humanista y verde.
 

Por RODRIGO BARRIA REYES

COMO para dar un nuevo impulso a las movilizaciones mapuches de los últimos meses, los indígenas tendrán la oportunidad de votar por uno de los suyos en las elecciones presidenciales de diciembre próximo.

Su nombre es Marcelo Calfuquir Henríquez. Y está claro que su postulación no pasará inadvertida: es la primera vez en la historia que un chileno de origen mapuche lucha por llegar a la Presidencia del país.

Pero, además, el hombre se presenta con una "chapa" extra: ser el representante de los que él llama "los chilenos en el exilio".

Calfuquir - 49 años, casado, dos hijos- era estudiante universitario al momento del golpe militar.

Tenía por ese entonces una activa militancia en el MIR. Su padre, dirigente radical y lonko mapuche, fue detenido y en la actualidad figura como detenido desaparecido.

Calfuquir debió sumergirse en la clandestinidad hasta que, en el '75, fue detenido y llevado a la cárcel. Un año después fue liberado y el '77 logró salir con rumbo a Francia.

De ahí, viajó a Italia y se convirtió en funcionario internacional de la Organización de Estados Africanos. En esa calidad, Calfuquir viajó hasta Libia, desde donde desarrolló sus funciones internacionales durante ocho años.

Regresó a Chile por primera vez el año '91, oportunidad en que se integró a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

A partir de la detención de Pinochet en Londres, Calfuquir comenzó a ganar notoriedad al fundar la llamada "Coordinación Europeo-Chilena Contra la Impunidad y por la Democracia en Chile".

Esta organización agrupa a los chilenos residentes en once países europeos, quienes iniciaron una serie de movilizaciones y presiones políticas a fin de que Pinochet quede detenido en Europa.

A fines de enero de este año, la agrupación decidió una jugada más que osada: lanzar una candidatura presidencial que representara a "los chilenos en el exilio".

Hasta el momento, la candidatura lleva algo más de 15 mil firmas reunidas en el país a fin de formalizar la postulación presidencial.

La mayor presencia la están concentrando en las VIII y IX Región - zonas eminentemente mapuches- y en el extranjero, en donde Calfuquir ya cuenta con activos comandos en Francia, Bélgica y Suecia.

Desde ahí provendrán los fondos más importantes de la campaña, donde piensan desembolsar cerca de 100 millones de pesos para que Calfuquir intente la toma de los predios presidenciales.

Lagos antisocialista

- ¿Cómo debe ser reconocida su candidatura presidencial: de la izquierda, de los mapuches o de los chilenos que salieron al exilio?

- Efectivamente es una postulación del exilio, porque nació en Europa. Pero también es una alternativa que abraza otras causas, como la de los mapuches, porque soy de origen mapuche, y la de los derechos humanos y de quienes se sienten marginados del sistema político y económico que hoy vive elpaís. En ese sentido, también podría considerarse una alternativa válida para una base militante de izquierda que no se siente para nada identificada con sus dirigentes que ocupan puestos en el actual Gobierno.

- ¿Cómo? ¿ No considera alternativa de izquierda la opción de Ricardo Lagos?

- Para nada, y por eso es que hemos lanzado esta candidatura. Creemos que la Concertación no ha presentado más que ilusiones a buena parte del país, el que se siente profundamente engañado y decepcionado de estos dos gobiernos. Y para qué decir la frustración generalizada que existe en la base del PS. Es claro que este Gobierno y Ricardo Lagos no tienen nada de izquierda en cuanto a la solución de los conflictos sociales y políticos del país.

- ¿No cree cuando Lagos dice que es el candidato del "progresismo"?

- No. Su opción, supuestamente progresista, no es más que una continuidad de las bases políticas y económicas establecidas por Pinochet. ¿Qué progresismo se le puede identificar? Ninguno.

- ¿No cree entonces que Lagos sea socialista?

- No, no. Más aún cuando se trata del tema de los derechos humanos. Lagos tuvo una posición bastante clara hace un tiempo: él mismo pidió la liberación de Pinochet para que fuera juzgado en Chile, sabiendo que ello es imposible de realizar en nuestro país. Creemos que Ricardo Lagos no es ninguna garantía para una afectiva democratización del país.

- ¿Qué es lo primero que se le viene a la mente cuando escucha la palabra "socialista renovado"?

- Creo que es un tipo de apariencia que sirve como un efectivo amortiguador a las posibilidades de lucha que tienen los pueblos. Nada más.

- ¿Y usted no se ha renovado en nada? De hecho, fue activo militante del MIR en una época en que apoyaban todas las formas de lucha...

- Bueno, sí... Fuimos una organización que planteaba la lucha armada. Pero era una propuesta que, dado el momento actual, está completamente desplazada. Hoy, sólo son aceptables las luchas políticas que sean capaces de generar movimientos de carácter político.

- ¿Por qué cree que usted podría representar mejor a la izquierda de lo que lo hace la postura liderada por Gladys Marín?

- Simplemente porque vemos que el PC no hace más que profundizar el programa de la Concertación. No hay en ellos una opción de cambio verdaderamente sustancial, sino que es una reforma más profunda y decidida de los planteamientos generales hechos por la coalición de gobierno.

- ¿Los humanistas tampoco pueden considerarse una alternativa válida para la izquierda?

- No hemos conversado mucho con ellos. Sin embargo, en Europa este grupo político es visto más como una secta que como agrupación partidaria. La verdad es que creemos que muchas de sus propuestas no tienen la posibilidad real de trabajarlas en la masa de la población.

- ¿Y los ecologistas agrupados en la alternativa de Sara Larraín?

- Sin duda que la ecología es un elemento a considerar, pero ello debe hacerse de una manera más global, no parcial. Los problemas ecológicos deben ser analizados conjuntamente con los temas políticos y sociales.

- Pese a sus críticas, el socialismo lleva un candidato, mientras que la izquierda no ha podido levantar una propuesta unitaria. ¿Qué capacidad de gobierno pueden tener ustedes si es que son incapaces siquiera de conformar una candidatura común?

- Es verdad. No hemos tenido la capacidad de unificar nuestras potencialidades, por lo que el PC aparece como la única fuerza capaz de atraer a un grupo importante de electores. Sin duda que el desafío para los próximos años es poder agrupar a todos los sectores de izquierda, levantar un candidato propio y crear las condiciones para acceder nuevamente a la Presidencia de la República.

- Pese a las críticas reiteradas que usted hace a la opción de Lagos, las preferencias de los electores hacia los planteamientos de estas alternativas de izquierda más marginales, como la suya, son de apenas unos puntos. ¿Por qué cree que los votantes no los apoyan en sus propuestas?

- Porque la izquierda también tiende a funcionar a través de los métodos tradicionales de funcionamiento político. Nos parece que debe presentarse una nueva forma de organización a fin de que las bases tengan más participación en la conducción de sus partidos. Y eso precisamente es lo que sucede con el descontento de gran parte de la militancia socialista. Creemos que un importante porcentaje de quienes no votan se identifican con las ideas de izquierda y, por eso, debemos hacer todos los esfuerzos necesarios para reconquistar sus preferencias.

La voz de la tierra

- ¿El hecho de llamarse Marcelo Calfuquir lo convierte de inmediato en el "candidato del pueblo mapuche"?

- Soy de origen mapuche y me identifico plenamente con las diversas formas de lucha y reivindicaciones de mi pueblo. Desde ese punto de vista, creo que efectivamente soy el candidato de los mapuches.

- ¿Pero basta tener un apellido aborigen para representar a toda una etnia? ¿En qué aspectos, además de su apellido, se manifiesta su condición mapuche?

- Por supuesto que no basta un apellido. Pero es importante que, por primera vez en la historia del país, se presente al máximo cargo de la nación una persona de origen mapuche. Mi abuelo y mi padre fueron lonkos, por lo que conozco de cerca nuestra cultura y sus demandas. También, durante el exilio, participé en organizaciones de apoyo a los indígenas y nos encargamos de recibir y apoyar a los hermanos mapuches que llegaban a Europa.

- Usted decía que se identificaba con las diversas formas de lucha de los mapuches. ¿Está de acuerdo con todas las formas de lucha que decidan?

- Bueno, hay que entender de que las formas de lucha de los mapuches son directamente proporcionales a la forma en que ellos han sido tratados durante años. Y la verdad es que esta situación, dada la gravedad y miseria en que se encuentran, se irá profundizando y radicalizando a medida que no se presenten soluciones concretas a sus demandas.

- ¿El enfrentamiento armado también sería una alternativa válida de defensa por parte de los mapuches?

- No creo que se llegue a esos niveles. Ahora existe una dirigencia joven y preparada que ha dado sustento político a las demandas de su pueblo. Y ello ha tenido un éxito enorme en un reciente encuesta que señala que la mayoría de los chilenos concuerdan con sus peticiones. Ahora bien, podrán radicalizarse aún más las posturas, pero de ahí a enfrentamientos de tipo armado...

- ¿Está de acuerdo o no con entregar todas las tierras reclamadas por los mapuches?

- Más que eso: es necesario devolverles una importante cantidad de tierras, pero con el agregado de una serie de medidas sociales que les permitan salir de la condición de marginalidad en que se encuentran en la actualidad.

- En todo caso, dadas las exigencias indígenas, habría que entregar desde el Biobío hasta la X Región. ¿Le parece viable esa conformación de un "país mapuche"?

- No, me parece inviable. La autonomía completa de los mapuches es casi imposible. Ellos requieren un apoyo importante de parte del Estado. Ello, sin embargo, no impide que se les pueda entregar grados importantes de autonomía en materias que tienen relación directa con su cultura. Creo que cierto tutelaje del Estado chileno es completamente necesario y, pensar lo contrario, es una ilusión política casi irrealizable.

- ¿Cuál es su evaluación respecto de la actuación que ha tenido el Gobierno en este conflicto?

- Me parece claro que no ha tenido la voluntad real de solucionar el tema. Es evidente que el Gobierno ha estado sumamente errado en el tratamiento del asunto. Y creo que, a estas alturas del conflicto, pocos tienen duda de ello.

Voto exiliado

- Usted salió al exilio el año '77 y ahora se presenta como el "candidato de los exiliados chilenos". ¿Cómo puede tener esta condición si el exilio terminó hace ya varios años?

- Bueno, creo que los exiliados representan a un grupo importante de chilenos que vivieron excluidos durante años y que tienen derecho a encontrar un canal de participación que los represente de verdad. Por lo demás, no hay que olvidar que buena parte de las actuales autoridades de gobierno tuvieron un pasado similar al nuestro.

- ¿Pero denominarse "exiliado chileno" no es una falsedad dada la actual condición democrática del país?

- No, no es una falsedad. Creo que deberían haber existido mejores condiciones para el retorno de buena parte de los chilenos que salieron del país. Puede que la institución del exilio haya desaparecido, pero, en los hechos, la condición de exiliado aún pesa sobre un número importante de compatriotas que no encuentran las condiciones favorables para su retorno alpaís.

- Usted por años alegó por el retorno de la democracia al país. Si se arroga ahora una candidatura presidencial quiere decir, entonces, que los propios exiliados chilenos le impusieron esa categoría. ¿O usted se la autoimpuso?

- No me he autoimpuesto nada. Lo que sucede es que, a propósito de la detención de Pinochet, se ha producido una importante movilización de los chilenos en Europa. Fue precisamente una importante cantidad de ellos, cerca de un 70 por ciento de los compatriotas que están allá, los que eligieron mi nombre para encabezar esta alternativa. En Europa, Ricardo Lagos y Gladys Marín tienen comandos en busca de apoyo internacional, pero le aseguro que los chilenos que aún permanecen en el viejo continente están apoyando y comprometiéndose fuertemente con nuestra alternativa.

- En sus años de exilio, usted participó en diversas organizaciones internacionales denunciando al gobierno militar. ¿Cree que ha cambiado sustancialmente desde esa época la opinión internacional que existe sobre Chile?

- Es evidente que la detención de Pinochet generó una nueva mirada sobre nuestro país. La confianza respecto de los avances económicos se ha visto seriamente truncada por un grave deterioro en la opinión política que se tiene de nuestra transición. En ese sentido, la imagen de Chile es bastante precaria.

- Entonces existen dos visiones: una para el tema de los derechos humanos y otra para la trayectoria económica del país...

- Efectivamente. Esa es una cuestión evidente que no puede ser negada, pese a las explicaciones que en contrario entregan las autoridades de gobierno.

- En general, ¿qué opinión le merecen los dos gobiernos de la Concertación?

- Creo que es claro que no han tenido la voluntad política para enfrentar varios de los problemas que carga el país, especialmente en materia de derechos humanos. Es evidente que están lejos del objetivo de lograr una verdadera reconciliación nacional y, en materia económica, no hay duda de que las políticas de la Concertación no son más que una continuación del sistema aplicado por el gobierno militar.

- ¿Y cómo se explica que los chilenos hayan votado mayoritariamente por dos gobiernos concertacionistas y, probablemente, lo hagan para un tercero?

- Por eso es que nosotros hablamos de la "ilusión concertacionista". El programa de la Concertación está lleno de buenas intenciones, plagado de ilusiones que, en la práctica, no han tenido ninguna aplicación efectiva. El desengaño es muy fuerte entre los votantes de la coalición y eso cada vez se hace más evidente con la cantidad de votos nulos y la abstención que se observa en las últimas elecciones.

- Usted es muy crítico de los gobiernos de la Concertación. ¿Cree que el gobierno de Salvador Allende fue mejor y más democrático que estas dos últimas administraciones concertacionistas?

- Pienso que sí. Hay críticas a lo que fue su labor, eso es evidente, pero no cabe duda de que fue un gobierno más democrático que los actuales. En todo caso, creo que el gobierno de Frei padre también fue mucho más democrático que estos dos de la Concertación. Sin duda. 

 
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