Son los integrantes de la comunidad Y´Syry. Debido a la situación sanitaria el domingo falleció una niña de tres años. Según la directora del hospital, su muerte se podría haber evitado. Territorio Digital, Posadas (Misiones), 25 de agosto de 2003.
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Territorio Digital, Posadas (Misiones), 25 de agosto de 2003.
Ocho familias de una comunidad aborigen viven en la precariedad
![]() En dos chozas. Las viviendas son de ramas. No tienen colchones y duermen en el piso. |
![]() Los hijos de la aldea. En Y’Syry viven 32 niños. |
COLONIA DELICIA. Hace dos
años conformaron el asentamiento aborigen Y´Syry que en lengua
guaraní significa "Agua que corre". Son ocho familias que se asentaron
en un terreno privado cuyo dueño reside en Capital Federal.
Llegaron a Colonia Delicia provenientes
de Puerto Libertad. Primero arribó el cacique Omar Benítez
con el segundo cacique Francisco González y un grupo de mujeres
y sus hijos. Tiempo después lo hicieron los hombres.
El motivo principal del traslado
fue el tema sanitario y, por consiguiente, la cercanía de un hospital
de mediana complejidad. Sin embargo, en el momento en que los pequeños
se enfermaron no acudieron en forma inmediata al centro de salud.
Pasaron varias semanas hasta que
la madre decidió acercarse al hospital. Pero fue tarde y su hija
de tres años, Carolina, ingresó con un cuadro agudo de Glomenonefritis
e insuficiencia renal que le produjo la muerte en el hospital Samic de
Eldorado.
No tienen nada
Las ocho familias con sus 32 hijos
conforman la comunidad aborigen Y´Syry que se desprendió de
la comunidad Guapo-í de Puerto Libertad. "Es cierto que uno de los
motivos del desprendimiento fue el tema sanitario, pero no fue la causa
principal. El motivo real por el cual se produjo el desmembramiento de
ambas comunidades fue la pelea entre familias por el poder y el liderazgo
de la tribu", dijo un conocedor de la cultura aborigen de Puerto Libertad.
La situación de estas ocho
familias es realmente crítica. No tienen nada. Residen en dos chozas
construidas de ramas y algunas maderas. "Cuando llegamos limpiamos un poco
el terreno y nos instalamos", dijo el segundo cacique Francisco González.
Viven a la "buena de Dios" con la
poca ayuda que reciben del municipio y de parte de la iglesia local. "En
una época se sumaban a los jarros de leche que entregaba Cáritas
y eran donados por la empresa vial Vicovsa, pero cuando ésta cortó
la ayuda se interrumpieron estos jarros en dos barrios y, los aborígenes
quedaron sin este servicio", dijo un vecino del lugar al agregar que "se
suman a los comedores comunitarios".
Sin ayuda
Si bien el cacique Omar Benítez
inscribió a la comunidad aborigen Y´Syry el pasado 18 de marzo
en la Dirección de Asuntos Guaraníes, una de las religiosas
de la iglesia de Colonia Delicia confirmó que los funcionarios de
esa dirección nunca se acercaron a la aldea. "Conmigo fue el cacique
a inscribir a la comunidad", dijo una religiosa.
Esta afirmación, además,
fue confirmada por el propio segundo cacique. "Nunca vino nadie. Para hoy
(por el jueves pasado) esperamos que vengan. Así nos dijeron, pero
se acordaron tarde".
Vestido con una camisa muy vieja
y un pantalón más viejo aún, el segundo cacique dijo
que se arreglan como pueden. "De un arroyo cercano sacamos el agua y, comemos
cuando hay comida. Hay que rebuscársela como se puede".
En su vivienda sólo había
medio paquete de yerba y de harina. Ninguna de las aldeas cuenta con colchones,
ni mucho menos ropa de cama. "Se duerme en el piso".
Francisco González contó
que para sobrevivir venden canastos y bichitos de madera. "La venta está
mal. En la ruta casi nadie para y, en el pueblo tampoco vendemos", se quejó.
A pesar de ello, el segundo cacique
consideró que están mejor que cuando vivían en Puerto
Libertad. "Estamos cerca del pueblo y de un hospital", señaló.
Los Benítez
Higinio Benítez y su esposa
Asunción son los padres de Carolina, la pequeña de tres años
que falleció el domingo pasado en el hospital Samic de Eldorado.
Higinio tiene 33 años. Al
igual que el segundo cacique, vive de la venta de artesanías, canastos
y bichos de madera. Reacio para hablar, el hombe sostuvo que, al enfermar
Carolina, nunca creyeron que su hija se encontraba tan mal. "Tenía
manchas en la piel pero pensamos que no era grave. La llevamos al hospital
y, a pesar de que la doctora hizo lo que pudo, murió".
Resignado, contó que cuatro
de sus hijos se encontraban internados en el hospital Samic (la semana
pasada fueron derivados nuevamente al hospital de Colonia Delicia). "No
puedo ir a verlos porque no tengo plata para viajar, pero me dijeron que
están bien", contó.
A su lado, Asunción, de 31
años, madre de seis hijos (uno fallecido) asentía con la
cabeza lo que afirmaba su marido. "Me gustaría estar con mis hijos
pero no puedo ir". En el hospital los chicos quedaron al cuidado de la
hija mayor de la pareja, Susana -una adolescente de 14 años que
aparenta tener muchos menos.
Asunción, debido a su estado
de gravidez y de desnutrición, parece una chica de no más
de 16 años. "Ahora tengo cinco hijos, de los cuales dos son nenas
y tres son varones. Ninguno va a la escuela porque no puedo enviarlos".
Los siete viven en la precaria vivienda.
Allí sólo hay una olla negra, medio paquete de harina y un
poco de aceite. "A veces recibimos ayuda de la gente, la hermana (por las
monjas), del hospital nos traen la leche y bolsas de comida de la municipalidad".
Al igual que su marido está
resignada por la muerte de su hija. "Yo le daba los remedios, pero estaba
enferma y no se curó. Me dijeron que mis otros hijos están
mejor". Mientras le daba el pecho a su hijo más pequeño,
esta mujer sólo se quejó de la falta de asistencia de la
Dirección de Asuntos Guaraníes. "Nunca vinieron por aquí".
Como se informara en la edición del miércoles, Carolina -la hija de Higinio y Asunción- se convirtió en el cuarto niño aborigen que falleció este año.
La situación social por la
que están atravesando las comunidades de aborígenes en general
y en particular la Y´Syry es crítica y, por consiguiente,
necesitan de la urgente ayuda de quienes asumieron el compromiso y tienen
la responsabilidad de hacerlo.
“La Municipalidad los asiste
como a otros carenciados”
Colonia Delicia. El intendente Julio César Benítez sostuvo que se trata de un asentamiento relativamente nuevo de aproximadamente un año. "Un grupo de ocho familias que vinieron de Puerto Libertad se instalaron en un predio privado donde levantaron sus viviendas y viven según su estilo, cultura y costumbre".
"La Municipalidad los asiste de igual manera que asiste a todos los ciudadanos carenciados, a través de los comedores comunitarios, bolsones que distribuimos a través del programa Emergencia Alimentaria y con mercadería de la Municipalidad", describió Benítez.
El jefe comunal cuestionó la desatención por parte del Gobierno Provincia. "La provincia cuenta con una Dirección de Asuntos Guaraníes que provee de bolsones de mercadería y es su responsabilidad primaria asistir a los integrantes de la aldea. Sin embargo, hasta ahora, nunca se presentaron en la aldea".
Benítez solicitó que
Asuntos Guaraníes asista a esta comunidad "porque a nosotros se
nos hace difícil repartir la torta social que ya está menguada
con más familias carenciadas”.
“Lamentablemente, Delicia, conjuntamente
con otros municipios como San Pedro forma parte de uno de los lugares más
empobrecidos", se quejó.
En cuanto a los motivos que hicieron que estas familias de aborígenes se instalen en el municipio de Colonia Delicia el intendente los adjudicó al “acceso a salud, medicamentos y asistencia social".
“Se podría haber salvado”
La directora del hospital de Colonia
Delicia, Nélida Perizzotti, asegura que “personalmente” atiende
a los integrantes de la comunidad aborigen. "Los chicos que están
desnutridos por debajo de los cinco años tienen su ficha de control”,
afirma.
En cuanto al caso específico
de Carolina Benítez, la pequeña de tres años que falleció
días pasado, sostuvo que no hubo una consulta previa. "El viernes
15 vino la señora del cacique con tres de sus hijos que presentaban
un cuadro de impétigo (infecciones en la piel), se les dio la medicación
y fueron tratados".
"La familia de Carolina hace tres
meses que reside en Colonia Delicia. Nunca buscaron atención en
el hospital, ni están registrados en el hospital, salvo la nena
de tres años que llegó muy grave y se la derivó al
hospital Samic de Eldorado donde falleció".
La profesional se encontraba angustiada
porque "la muerte era evitable”. “El cacique Benítez me dijo que
hacía 22 días que la niña estaba enferma. Si hubiera
venido a una consulta hubiéramos podido inyectarle penicilina o
haberle dado un antibiótico y seguramente se hubiera curado la infección
y, no se habría infectado tanto el riñón", explicó.
Perizzotti aclaró que la muerte
no fue por desnutrición. "Se ocasionó porque la bacteria
que produce el impétigo elimina una toxina, la cual tiene un impacto
sobre el riñón que deja de producir orina. Todo el líquido
se junta en el cuerpo y ese edema llega al pulmón. Los chicos con
esta patología se mueren por una insuficiencia cardíaca o
por un edema agudo de pulmón".
Igualmente sostuvo que la pequeña
estaba desnutrida en primer grado "como lo son todos los aborígenes,
quienes tienen una talla y un peso diferente a nuestra población.
Hay muy pocos aborígenes anémicos”, sostuvo.
De su parte, el titular de Zona Norte
de Salud, Francisco Mut, dijo que "a los aborígenes se les viene
prestando servicios, ya sea con vacunas y médicos. No nos corresponde,
pero lo hacemos por decisión del Ministerio de Salud Pública
de la Provincia".
"Me reuní con la directora
del hospital para combinar un trabajo en conjunto. Me hizo un informe donde
especifica la situación real y las necesidades”, dijo. Adelantó
que “a falta de agentes sanitarios la idea es incorporar al trabajo a los
jefes de hogar tras capacitarlos”.
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