El indio mapuche Ceferino Namuncurá, reconocido según el canon eclesiástico de la Iglesia Católica como “venerable en los altares”, pero considerado “santo” sólo por la devoción popular, nació en ese pequeño punto de la geografía patagónica el 26 de agosto de 1886. Rio Negro (Viedma), 25 de agosto de 2003.
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Cerca de cuarenta mil personas en el Valle Medio
Una multitud en Chimpay para honrar a Ceferino
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Ayer a la mañana una importante cantidad de feligreses se reunió en el sitio donde se levanta la “Cruz del Quinto Centenario” para marchar a pie hasta el “Parque Ceferiniano”, en las afueras del pueblo, sobre la costa del río Negro, donde se celebró la misa principal bajo el lema “Ceferino, danos la paz”.
Allí la peregrinación se mezcló con los fieles que ya acampaban desda la noche del sábado, soportando el intenso frío con fogones y ruedas de mate, café y canto.
El acto litúrgico estuvo concelebrado por los obispos de General Roca, Néstor Navarro; de Neuquén, Marcelo Melani, y de Bariloche, Fernando Maletti, acompañados por el obispo emérito del Alto Valle, José Pozzi, y un centenar de sacerdotes de todas las diócesis.
Ayer por la tarde arribó al lugar la “Cabalgata de la Fe”, de la que participaron alrededor de 300 jinetes criollos que a principios de esta semana habían partido desde Allen, Choele Choel y otras localidades, para confluir en Chimpay.
El indio mapuche Ceferino Namuncurá, reconocido según el canon eclesiástico de la Iglesia Católica como “venerable en los altares”, pero considerado “santo” sólo por la devoción popular, nació en ese pequeño punto de la geografía patagónica el 26 de agosto de 1886.
El Parque Ceferiniano se encuentra en el mismo sitio donde el cacique Manuel Namuncurá había instalado su toldería, quien fuera avasallado por el Ejército comandado por el general Julio Argentino Roca en la llamada Campaña al Desierto.
Una vida consagrada al bien
Ceferino era muy niño cuando tomó la decisión de ir a Buenos Aires a estudiar, para capacitarse y poder serle así más útil a su pueblo, pero según señala su biógrafo salesiano, el padre Ricardo Nocetti, “al tratar de asumir la nueva cultura y entrar en el mundo del blanco encuentra menosprecio, incompresión y a veces malos tratos”.
El indio estuvo pupilo en el colegio Pío IX de Buenos Aires, donde fue condiscípulo de Carlos Gardel entre 1898 y 1902, después enfermó de tuberculosis y los sacerdotes salesianos lo enviaron a Viedma, para que procurara curarse.
En 1904 el obispo Juan Cagliero, que se había convertido en su protector, lo llevó a Italia con la esperanza de poder sanarlo bajo la atención de los mejores médicos, pero falleció el 11 de mayo de 1905 en Roma.
Sus restos repatriados descansan
en el santuario de Fortín Mercedes, en la localidad de Pedro Luro,
120 kilómetros al sur de Bahía Blanca, pero desde 1980 la
celebración central de su aniversario se realiza en el solar natal
de Chimpay.
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