Su origen se remonta justo al punto de inflexión entre las culturas puelche y huarpe, y quedaron registrados en lo que hoy es es la estancia Tierras Blancas de San Carlos. Se trata de dibujos de más de mil años de antigüedad. Si bien no se sabe a ciencia cierta con qué intención fueron grabados, una de las interpretaciones es que pertenecen a los “simbolismos del camino”, en lugares de paso. Los Andes (Mendoza), 19 de diciembre de 2002. 

 
 

Los Andes (Mendoza), 19 de diciembre de 2002.

Sociedad

Descubren mensajes milenarios en una estancia sancarlina

Su origen se remonta justo al punto de inflexión entre las culturas puelche y huarpe, y quedaron registrados en lo que hoy es es la estancia Tierras Blancas de San Carlos. Se trata de dibujos de más de mil años de antigüedad. Los petroglifos (o arte rupestre grabado) sorprendieron a Ernesto Lima, el dueño de la propiedad. Por eso, a fines del año pasado avisó a un grupo de arqueólogos para que estudiasen el lugar, que por su interés patrimonial dentro de poco será explotado como destino del ecoturismo.

Las figuras esculpidas se extienden a lo largo de 150 metros. Están sobre la pared sur del Alero Ernesto, que es una especie de cueva de poca profundidad. “Lo que más asombra es haberlos encontrado en esa zona geográfica. Hay antecedentes similares en el cerro Tunduqueral de Uspallata, y a orillas del Río Diamante, en San Rafael. Pero no esperábamos un hallazgo en ese lugar”, contó el arquéologo Roberto Bárcena, uno de los cinco integrantes del la investigación.

Si bien no se sabe a ciencia cierta con qué intención fueron grabados, una de las interpretaciones es que pertenecen a los “simbolismos del camino”. Este tipo de mensajes era dejado por los primitivos pobladores en los lugares de paso. Y justamente donde están estos símbolos es un lugar de transición hacia Chile por el Paso Maipo.

Por la superposición y la pátina natural que el clima le fue dando a las imágenes, los estudiosos pueden determinar cuáles se hicieron antes o después en la línea de tiempo. La más alta de todas está a cuatro metros sobre el suelo.

“Algunos motivos permiten hacer paralelismos con el centro de Chile, como los personajes enmascarados o empenachados”, describió Roberto Bárcena.

También aparecen rombos superpuestos que siguiendo un eje vertical dan idea de la influencia patagónica.

El grupo excavó a 80 centímetros bajo el muro de toba, y descubrió puntas de proyectiles, raspadoras, vasijas de cerámica y un mortero para fabricar armas de cacería, como huellas de las culturas Inca, Viluco y Agrelo.

Por eso, no descartan que cuando hagan la tercera campaña, o las sucesivas, desentierren piezas aún más antiguas.
 

Turismo siempre

Las aguas del arroyo Borbarán, cercano al sitio del hallazgo, ya eran atractivas para los turistas en 1925. Así lo delatan algunas imitaciones del original arte rupestre frente a la pared que tiene valor arqueológico. Ahí, mayores y niños plasmaron sus nombres debajo de un ñandú de grandes dimensiones con la fecha de la visita.

En esa zona del valle había un puesto de animales y por ese motivo muchos arrieros llegaban después de cabalgar más de nueve horas. Desde la ciudad hay 140 kilómetros hasta la estancia, y de allí hay otros 40 kilómetros al predio estudiado.

Como por ahora solamente puede llegarse a lomo de mula, los arqueólogos confían en que ningún vehículo podrá arrasar con el tesoro que guardan esas tierras.

Por eso hoy, en la Subsecretaría de Turismo, se juntarán los arqueólogos para pedir la preservación del territorio a la Dirección de Recursos Naturales Renovables. Aunque ya hay algunas expediciones que llegan de la mano del mismo Ernesto Lima.

En el encuentro, mediante fotos digitalizadas, el grupo dará precisiones sobre los materiales que ya forman parte de un valioso inventario.

También detallarán sobre las próximas campañas a San Carlos que se prolongarán durante dos años más. Mientras tanto, los Lima vislumbran un buen negocio con los apasionados por hacer turismo con la historia al natural.
 

Silvia Lauriente Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

(c) 2000 Todos los derechos reservados

Enlace al artículo original.