Canadá anunció un controvertido plan para acelerar las miles de demandas de indígenas contra el gobierno, por los abusos cometidos durante décadas en las escuelas residenciales para indios. Durante décadas, pero especialmente en las de 1960 y 1970, las residencias escolares funcionaron para "integrar" la población indígena canadiense. Decenas de miles de niños fueron obligados a dejar sus poblados y a vivir durante años en las residencias escolares, a veces situadas a miles de kilómetros de su lugar de nacimiento. Las residencias se convirtieron para muchos nativos en centros de tortura, donde sufrían sistemáticamente abusos físicos, psicológicos y sexuales. En 1998 un informe encargado por el gobierno constató la generalización de los vejámenes, y Ottawa ofreció una "disculpa oficial" a todas las víctimas. La Nueva Provincia, Bahía Blanca (Buenos Aires), 27 de diciembre de 2002.



