Esquel está localizado en una impresionante zona de la Patagonia, rodeado de ríos con una espectacular pesca con mosca, montañas que presumen de un esquí de primera clase y el Parque Nacional Los Alerces. La mina estaría a tan sólo siete kilómetros de la ciudad de 32.000 personas, lo cual ha incrementado la preocupación respecto al impacto que puede tener el uso de cianuro y otros tóxicos en el suministro local de agua, así como en las industrias del rancho y del turismo. Con tan pocos detalles proveídos por la compañía, la comunidad buscó a sus propios expertos en minas. Aprendió que la minería de oro a cielo abierto usando cianuro está prohibida en Montana. Que después de que el cianuro es descompuesto usando el proceso de "destrucción" INCO, sigue teniendo toxinas, y los derrames siguen siendo desastrosos. Greenpeace Argentina ayudó en mandar hacer un estudio independiente para evaluar lo afirmado en la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) de Meridian. El doctor Robert Moran, un estadounidense experto en minería, declaró que "esta es la EIA más 'indefinida' que he revisado en más de 30 años de experiencia hidrogeológica". Según el doctor Moran, la información era tan "nebulosa" que "definitivamente no sería aceptable para los reguladores en países de Europa Occidental, Estados Unidos o Canadá". En entrevista, el doctor Moran dijo que "el asunto más importante es el suministro de agua" –la compra de los derechos al agua llevar ía a alzas en el precio y a escasez. Kolectivo Lientur / 15 de octubre de 2003  (2003-10-15)

 
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"No venimos a deslegitimar a nadie"

Por Rodrigo Luppi San Martín / 15 de octubre de 2003


Benedicto Melín Paillali tiene 38 años de edad, es empresario, vive la mitad del año en Europa y la otra de cabeza en la zona de Arauco, en donde está a punto de inaugurar una maestranza con un grupo de peñis en Lebu. Invertirán ahí 250 millones de pesos aunque, asegura, se ha encontrado con la oposición de "racistas, xenófobos y pseudodirigentes" que "cuestionaron fuertemente nuestra capacidad de gestión".

No tiene pelos en la lengua para decir que no han tenido ningún aporte de organismos de gobierno que deberían estar para eso: Corfo, Conadi, el proyecto Orígenes y hasta la municipalidad de Lebu están en la lista negra de Melín. El se reconoce tocado por la suerte o por el don del emprendimiento, pero asegura que sólo es un "obrero de su pueblo" y que, como un montón de otros mapuches, no es representado por ninguna de las instancias creadas por el gobierno ni por los partidos políticos.

"El 12 de octubre es un momento de reflexión tremendo -dice-, porque el genocidio cometido en esta parte del continente no ha tenido ni la mínima expresión de arrepentimiento por parte de quienes controlan los grupos de poder". Y las acciones y los gestos reales que deberían surgir de esta reflexión, agrega, son tan simples como "el reconocimiento constitucional del Estado chileno hacia los mapuches... son gestos que no constituyen una amenaza para los Estados, sino que son actos de grandeza con sus propios pueblos originarios".

Este fue uno de los temas de reflexión del Congreso Mapuche que terminó el pasado 12 de octubre en Lota y que reunió a más de 300 líderes de las identidades territoriales lafquenche, pehuenche, picunche, huilliche y a los mapuches urbanos de Santiago. Todos ellos acaban de constituir un nuevo referente organizacional: El Parlamento Mapuche.

Piensan construir sobre la base del respeto de las ideas y la cooperación y no sobre la imposición o la competencia. Pese a ello, hay cosas que los molestan: "En el censo de 1992 aparecemos cerca de un millón de mapuches, pero en el del año 2002 sólo hay 600 mil -dice Benedicto Melín-. Cuando esas cifras se dieron a conocer para nosotros fue muy preocupante, ya que se está cometiendo con ello un genocidio desde el escritorio, se está aplicando una ley de exterminación muy sutil".

Insiste en que, a través del censo, se ha eliminado a 400 mil mapuches "y cuando eso ocurre, naturalmente que la preocupación invade nuestra mente, por lo que creemos sumamente importante discutir estos temas". Esta nueva alianza va a abordar estos problemas y los derivados de la globalización, como el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. "Queremos una sola voz para trabajar coordinadamente".

"No venimos a quitarle representatividad ni a deslegitimar a nadie, a ninguna organización existente al interior de nuestro pueblo", dice Melín refiriéndose al Consejo de Todas las Tierras y a la Coordinadora Arauco-Malleco, otras organizaciones de activa presencia a nivel de comunidades mapuche. "No queremos arrogarnos la representatividad total del movimiento mapuche, pero los que no estamos representados queremos tener una organización", recalca.

Líderes

Los hombres clave del Congreso "Por una alianza estratégica del pueblo mapuche" son muchos más que Melín, quien estará encargado de internacionalizar la organización con la apertura de una oficina en Europa (Bruselas). También está Floriano Cariqueo Colpihue (53), dibujante arquitectónico con estudios en sociología y promotor del proyecto de Ciudad Mapuche en Til Til, en la Región Metropolitana. Ambos se encontraron una vez y dieron vida a este encuentro de Lo ta del que surgió el Parlamento.

Pero la cabeza visible de esta nueva organización es Rosendo Huenumán García (68), ingeniero agrónomo y empresario de Temuco. Cuando joven se ganó la vida vendiendo periódicos en la estación de ferrocarriles de Concepción, trabajó en las minas de carbón de Lota y llegó a ser parlamentario comunista el `73. El exilio lo vivió en Alemania. Ahora cree que los partidos políticos le han hecho el peor de los daños al pueblo mapuche, pero dice que la rabia que siente él y sus hermanos de nada sirve hoy.

La carta de navegación

Los principios en que se fundamenta el Parlamento Mapuche surgieron después de un año de trabajo en las bases de las comunidades y luego se discutieron y confirmaron esta semana en Lota. Estos son:

1. Respetar de forma irrestricta a nuestra Diversidad en todo aspecto.
2. Privilegiar los acuerdos en lugar de las imposiciones.
3. Potenciar la cooperación en lugar de la competencia. 4. Impulsar el trabajo colectivo en lugar de la competencia.
5. Mantener en respeto en lugar de la prepotencia.
6. Cultivar la humildad de la sabiduría en lugar de arrogancia .
7. Mantener la cosmovisión mapuche como base fundamental y la tierra como sostén principal.

8. Aceptar los errores pero enjuiciar y castigar las malas .


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