, Luisa Sandoval decidió ser dirigenta de la comunidad Huenchu-Sandoval. Ella se dio cuenta de la necesidad de organizarse para lograr adelantos, aquellos que las autoridades estaban ofreciendo como compensación por la construcción de la carretera en sus tierras. Responsable, optimista y con gran capacidad de convocatoria, esta mujer mapuche se ha esforzado durante años para que la comunidad resuelva sus principales problemas. "Primero luchamos por la sede social y ahora por la biblioteca y los computadores para los niños, para que tengan mayor acceso a los estudios, todo lo hemos ido logrando con organización". Y, por cierto, su trabajo no ha sido sencillo. "Cuando una tiene hijos es difícil ser dirigenta, porque yo soy sola, soy viuda y vivo con mi papá y mis dos hijos, uno de 14 y otro 12. Ellos tienen que estudiar, entonces cuando una llega a la casa hay que hacerlo todo... o sea hay que trabajar afuera y en la casa". Pese a este esfuerzo, Luisa no se queja, siente que está haciendo lo mejor como madre, como mujer y líder de su comunidad. "Para vivir yo trabajo tanto en hortalizas como en artesanías, ahí me las rebusco pero también la cosa anda medio difícil... en el campo todo es sacrificado". Nunca pensó ser dirigenta, pero entre sus vecinos reconocieron sus capacidades y se lo pidieron. "Ahora yo me siento realizada como mujer, parece que nosotras hacemos mejor las cosas... y eso me lo reconocen los socios, incluso yo había renunciado pero ellos no quieren, quieren que siga". Igual que muchas mujeres rurales, Luisa sueña con la educación de sus hijos. "Yo espero que mis hijos sean profesionales y apoyen a su pueblo, porque hay algunos jóvenes mapuches que no aportan nada. Incluso este proyecto de la biblioteca que salió aprobado, fue mi hijo el que llenó el formulario... me siento orgullosa". Austral de Temuco, 15 de Octubre de 2003  (2003-10-15)