| SANTIAGO.
Si la central hidroeléctrica Ralco que se construye en el Alto Biobío
atrasa su entrada en operaciones prevista para mediados de 2004, el
país deberá enfrentar un severo racionamiento eléctrico y un aumento
del precio de la electricidad de hasta un 40%.
Así lo señaló ayer a El SUR la secretaria
ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía (CNE) Vivianne Blanlot,
al comentar el complejo proceso medioambiental, social y judicial que
ha recorrido el proyecto hidroeléctrico desde sus inicios. Y alentó
la esperanza de que los tribunales resuelvan cuanto antes los recursos
pendientes para no atrasar la puesta en marcha de Ralco.
El lunes último, Hadolff Ascencio, titular
del Sexto Juzgado Civil de Santiago, resolvió que no se podrá inundar
los terrenos de las familias pehuenches que no han alcanzado acuerdo
con Endesa. También, el mismo tribunal declaró nulo el procedimiento
por el cual Conama autorizó el proyecto, aspecto que fue apelado por
la institución medioambiental.
"Es imprescindible que Ralco entre en
operaciones a mediados de 2004. Si así no ocurre, va a haber racionamiento
eléctrico -dijo Blanlot-. De aquí a mediados de 2004 no hay nada distinto
que pueda reemplazar a Ralco. Aún si entra a producir el 2005, no tenemos
tiempo, salvo para la instalación de turbinas de emergencia. Si Ralco
no opera pasarán dos cosas: el precio de la electricidad subirá entre
un 30% y 40% en el precio nudo (el que cobran las generadoras a las
distribuidoras) y se producirá un severo racionamiento en el abastecimiento
eléctrico domiciliario y a las empresas".
El tema es tan delicado, según la experta,
que si hoy hubiera certeza de que Ralco no entrará en operación a mediados
del 2004, "habría que empezar a tomar medidas alternativas ahora para
contar con los equipos en el momento oportuno. No sabemos qué pasará.
El tema está en tribunales. Es un caso muy complejo, pero desde el punto
de vista país y del suministro eléctrico es imprescindible que Ralco
entre en funcionamiento en la fecha programada".
Vivianne Blanlot no comentó la decisión
del juez Ascencio, pero valoró que la construcción de Ralco no se haya
paralizado. "Espero que lo antes posible se libere de restricciones
el proceso de terminación de la central, incluido el llenado del lago
artificial. Mientras antes, mejor".
Sobre la complejidad del proceso para
Endesa, Conama, Comisión Nacional de Energía, Superintendencia de Electricidad,
Ministerio de Economía y los propios pehuenches, indicó que Ralco "se
gestó y diseñó en una época de poca consideración por los impactos mediambientales
y sociales. Y al presentarse formalmente para inversión hubo que empezar
a hacer modificaciones para acomodar los intereses ambientales y sociales.
Este proceso de acomodo posterior ha sido accidentado, difícil, tal
como hemos visto. Es un proyecto que entró justo en la historia chilena
en un momento de cambio. Hoy el tema es distinto y no hay culpables.
Lo que está claro es que los nuevos proyectos hidroeléctricos partirán
con una mirada medioambiental y social, si no no vamos a tener más hidroeléctricas".
Señaló que en este momento lo que cabe
esperar es que sigan su curso las acciones judiciales. El gobierno no
puede hacer nada salvo "que la Conama defienda -como lo está haciendo-
la autorización dada a Ralco en su momento. La justicia debe hacer su
trabajo. No está dicha la última palabra. Ojalá esto se despeje pronto.
A nosotros en la Comisión Nacional de Energía, habiendo revisado lo
que se ha hecho, nos parece que los permisos que requería el proyecto
se han cumplido y lo que habría que esperar es un acuerdo de las partes
en cuanto a las compensaciones que van a recibir por los terrenos. Por
lo tanto, el tema debería resolverse luego. Creemos que no hay una razón
legal efectiva para paralizar el proyecto". |