Eduardo es uno de los 2 mil 280 alumnos indígenas beneficiados en la región con becas especiales que otorga el Ministerio de Educación a estudiantes pertenecientes a diversas etnias. El objetivo es facilitarles el acceso y favorecer la permanencia en el sistema de aquellos niños que se encuentran en condiciones socioeconómicas vulnerables con un destacado rendimiento escolar. Eduardo valora muchísimo este aporte económico, pues le sirve para costear sus continuos viajes desde San Ramón, Tirúa, donde residen sus padres al internado del Liceo B-55 de Los Alamos, donde estudia y permanece todas las semanas. La carrera militar es su máxima aspiración, confiesa. Sin demora explica que "quiere tener el honor de servir a su patria". Sabe que tal vez no será muy sencillo, pues en más de una oportunidad ha sentido la discriminación social. El Sur, 25 de septiembre de 2002 

 

miércoles 25 de septiembre de 2002
"Quiero servir a mi patria"
  • El joven mapuche fue premiado con una beca del Ministerio de Educación por su destacado rendimiento escolar.

Eduardo Javier Pilquimán Mariñán (16) se confiesa totalmente ajeno al conflicto mapuche y a las demandas territoriales que no ceden por parte de las generaciones que lo preceden. Señala que eso es historia, pasado, y que en su caso, que no puede generalizar a toda la nueva generación, está más preocupado de su futuro como estudiante y persona.
Eduardo es uno de los 2 mil 280 alumnos indígenas beneficiados en la región con becas especiales que otorga el Ministerio de Educación a estudiantes pertenecientes a diversas etnias. El objetivo es facilitarles el acceso y favorecer la permanencia en el sistema de aquellos niños que se encuentran en condiciones socioeconómicas vulnerables con un destacado rendimiento escolar.
Hijo de mapuches y perteneciente a una familia que además componen dos hermanas menores, Eduardo valora muchísimo este aporte económico, pues le sirve para costear sus continuos viajes desde San Ramón, Tirúa, donde residen sus padres al internado del Liceo B-55 de Los Alamos, donde estudia y permanece todas las semanas.
Para Eduardo, los conflictos de antaño son pasado y es necesario saber salir adelante. "Por eso el próximo año voy a hacer el servicio militar, porque después me gustaría entrar a la Fuerza Aérea".
La carrera militar es su máxima aspiración, confiesa. Sin demora explica que "quiere tener el honor de servir a su patria". Sabe que tal vez no será muy sencillo, pues en más de una oportunidad ha sentido la discriminación social, la que espera ahora que no sea un inconveniente.


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