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Eduardo Javier
Pilquimán Mariñán (16) se confiesa totalmente ajeno
al conflicto mapuche y a las demandas territoriales que no ceden por parte
de las generaciones que lo preceden. Señala que eso es historia,
pasado, y que en su caso, que no puede generalizar a toda la nueva generación,
está más preocupado de su futuro como estudiante y persona.
Eduardo es
uno de los 2 mil 280 alumnos indígenas beneficiados en la región
con becas especiales que otorga el Ministerio de Educación a estudiantes
pertenecientes a diversas etnias. El objetivo es facilitarles el acceso
y favorecer la permanencia en el sistema de aquellos niños que se
encuentran en condiciones socioeconómicas vulnerables con un destacado
rendimiento escolar.
Hijo de mapuches
y perteneciente a una familia que además componen dos hermanas menores,
Eduardo valora muchísimo este aporte económico, pues le sirve
para costear sus continuos viajes desde San Ramón, Tirúa,
donde residen sus padres al internado del Liceo B-55 de Los Alamos, donde
estudia y permanece todas las semanas.
Para Eduardo,
los conflictos de antaño son pasado y es necesario saber salir adelante.
"Por eso el próximo año voy a hacer el servicio militar,
porque después me gustaría entrar a la Fuerza Aérea".
La carrera
militar es su máxima aspiración, confiesa. Sin demora explica
que "quiere tener el honor de servir a su patria". Sabe que tal vez no
será muy sencillo, pues en más de una oportunidad ha sentido
la discriminación social, la que espera ahora que no sea un inconveniente. |