Se trata de un conjunto de respuestas provenientes de una encuesta dada a conocer, por el Centro de Estudios Públicos. Como puntualiza la especialista Carla Lehman, "las cifras fueron sacadas de la muestra nacional que realiza, dos veces al año, el CEP, y los casos son pocos. Los mapuches representan aquí sólo el 6% del universo de los encuestados; es decir, son solamente 100 entrevistas. Es, una submuestra de aquellos que dicen pertenecer al pueblo mapuche lo que no permitiría hacer análisis demasiado finos", aclara la experta. Apreciaciones sobre un grupo que, además, según la encuesta, por sus características de educación e ingresos aparece más vulnerable que la población no indígena de Chile, con un nivel promedio de escolaridad de 9 años (en comparación a 11 años del promedio nacional), con ingresos familiares sustancialmente menores, con creencias básicamente católicas (en un 60%), y un importante porcentaje del 26% que se inclina por otras religiones. El Mercurio, 3 de Noviembre de 2002

 


Santiago de Chile, Domingo 03 de Noviembre de 2002

 

ETNIAS. ENCUESTA DEL CEP
Mapuches: ¿dónde está la identidad?

Cecilia Valdés Urrutia

CECILIA VALDÉS URRUTIA

Sabía usted que un 84% de aquellos que se autodefinen como mapuches no habla su propia lengua: el mapudungún. Que uno de cada dos mapuches dice no saber cuando se le pide que mencione dos ceremonias, costumbres o ritos mapuches (un 21% menciona sólo una correctamente y un 29% las dos). Y que al preguntárseles por la frecuencia con que realizan siete actividades, ceremonias o costumbres mapuches, un 70% de ellos dice que no participa en ninguna; un 17% lo hace en una, dos o tres, y sólo un 7 por ciento concurre a las 7 actividades.

Sorprenden estos resultados correspondientes a la parte relativa a las "Raíces, lengua y costumbres mapuches", como algunos otros de diversos ámbitos (por ejemplo el que la UDI y el PS ocupan los primeros lugares entre los partidos políticos escogidos por los mapuches). Se trata de un conjunto de respuestas provenientes de una encuesta dada a conocer, hace pocos días, por el Centro de Estudios Públicos. Sin embargo, como puntualiza la especialista Carla Lehman, "las cifras fueron sacadas de la muestra nacional que realiza, dos veces al año, el CEP, y los casos son pocos. Los mapuches representan aquí sólo el 6% del universo de los encuestados; es decir, son solamente 100 entrevistas. Es, entonces, una submuestra de aquellos que dicen pertenecer al pueblo mapuche lo que no permitiría hacer análisis demasiado finos", aclara la experta. No obstante, reconoce que permite indicar tendencias: "La comparación de este trabajo del CEP con el censo de 1992 hace pensar que estos encuestados son representativos de una realidad".

¿Sólo tradiciones?

Los resultados, en todo caso, hablan también de una realidad observada en el ámbito social y cultural. Y como sugiere la encuesta, entre otras cosas, se aprecia un franco debilitamiento en la práctica de ceremonias como el Machitún, el Nguillatún y el Wetripantu. Pero, ¿por qué este pueblo, según se desprende de la encuesta, aparece en este ámbito tan distinto a otros de Sudamérica? Se lo planteamos a un especialista en el tema (quien escribió un comentario a la encuesta del CEP), el antropólogo de la Universidad de Chile Rolf Foerster.

"Aquí está el tema de la relación entre tradición e identidad. Tradicionalmente hacemos esta unión, pero no necesariamente es así. La identidad no se construye sólo a partir de elementos como los tipos de vestimenta y las ceremonias, según muchos creen, dice Foerster. Porque esa misma gente puede salir de su lugar de origen y no continuar con esas tradiciones. Y uno les exigiría a los mapuches que deben tener tradición, pero la realidad es que ellos comparten nuestras costumbres y se sienten, a la vez, mapuches. La de ellos es, además, un tipo de identificación muy sui generis, la tienen en numerosas ocasiones sin conocer su historia y tradición. Por todo ello, no me extraña en lo mas mínimo el resultado de la encuesta", señala el antropólogo.

Se introduce, además, ahí, lo que él llama la paradoja Liempe, "que sería la tónica de hoy" - agrega- . "En el sentido y por ejemplo el caso de una amiga mapuche que me dijo: mientras más evangélica me siento, más mapuche soy, en circunstancias que un evangélico se supone que ha abandonado las tradiciones y la religión mapuche. Porque si existe alguna tradición en ellos - afirma- es justamente la de no ser tradicionalista, la de no ser esencialista".

Muchas de las identidades que existen en Latinoamérica, como en México - según el antropólogo- , son producto del sistema colonial. "Fueron los españoles quienes impusieron y fomentaron allí esas diferencias. Sucede también con el tema mapuche que existe, además, una frontera mediada por una poética compleja, que viene desde Ercilla en adelante".

Sangre, identidad

Otra de las preguntas realizadas, fue la siguiente: "¿Usted diría que tiene mucho, algo o nada de sangre mapuche?" A lo que respondieron: mucho, un 8,3%; algo, 43,4%, y nada, un 40,3%. Y entre los que se dijeron mapuches: un 40% dijo tener mucha sangre mapuche; algo, un 57 %; y nada: un 1,2 %.

Esa alta cifra de un 57% de mapuches que reconoce "tener sólo algo de sangre mapuche", al menos, causó sorpresa para los encargados de la encuesta. Frente a lo cual, sin embargo, el antropólogo le resta trascendencia. "Porque si este tema se relaciona con los apellidos, el mestizaje hizo desaparecer muchos de ellos. Les daban otros. Entonces, lo que sucede es al revés: es muy meritorio el hecho de que a pesar de que ellos conocen uno o ningún apellido mapuche se sientan de este pueblo. Lo interesante también es que aquí el tema de la sangre no es relevante para la identidad. Lo que es muy sano. Están muy lejos de una concepción racista, esencialista de una identidad... Me pregunto, además, ¿existe la sangre chilena? Para qué molestar, entonces, a los mapuches con el asunto de su sangre", agrega Foerster.

"El tema de la frontera hizo, además, difícil el mestizaje en nuestro país, aunque los mapuches adoraban a las mujeres blancas" - agrega- . En el siglo XVI, durante la rebelión mapuche en el sur, las mujeres blancas quedaron cautivas, en manos de los caciques. Los hijos de ellos se transformaron en figuras señeras y muchos de ellos (los hijos de los loncos) van a participar en los tratados de paz de Baides. "Es que el mestizaje es muy valorado entre los mapuches. Para ellos no es problemático casarse con una mujer blanca, al contrario, da prestigio" - agrega el especialista- .

Otro de los temas que surgen de la encuesta es la visión cultural más conservadora que tendrían los índigenas de las zonas rurales, y los de la Novena Región versus los que viven en las zonas urbanas y en la Región Metropolitana. Se desprende de la encuesta que quienes conservan más las tradiciones y ceremonias son los del sur y los de más edad. Asimismo, quienes reconocen tener más apellidos de su etnia residen más en las áreas rurales y en la Novena Región; mientras los mapuches que dicen tener menos apellidos (o ninguno) están en las áreas urbanas o en la Región Metropolitana.

"El hecho de que los mapuches de la Novena Región sean más conservadores es normal - agrega el antropólogo- . Porque ahí están las comunidades. Mientras que en Santiago las posibilidades de conservar y participar en las tradiciones son bajísimas. En la Región Metropolitana no se han hecho más de 15 ceremonias en los últimos años, en cambio hay comunidades del Alto Biobío que hacen hasta cuatro ceremonias religiosas al año. Lo que sí es increíble es que se hagan Nguillatunes en Santiago, aunque también se sabe que los mapuches tienden a concentrarse en algunas comunas, como en Peñalolén, la Florida, Pudahuel y Cerro Navia".

Y en relación con los conflictos suscitados en el sur habría una teoría de que serían los mapuches de la Región Metropolitana quienes dan apoyo intelectual a los activistas de sur. Frente a lo cual, una vez más Foerster rompe creencias: "Lo que ha tenido más peso en la región del conflicto es la intelectualidad mapuche formada en Concepción, que volvió a sus comunidades. Ellos siempre regresan".

Lo cierto es que el estudio recién empieza en este sensible ámbito que investiga el mundo cultural del pueblo mapuche. En torno a los cuales, como se ve, surgen profundas interrogantes y distintas interpretaciones. Apreciaciones sobre un grupo que, además, según la encuesta, por sus características de educación e ingresos aparece más vulnerable que la población no indígena de Chile, con un nivel promedio de escolaridad de 9 años (en comparación a 11 años del promedio nacional), con ingresos familiares sustancialmente menores, con creencias básicamente católicas (en un 60%), y un importante porcentaje del 26% que se inclina por otras religiones.


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