El nuevo presidente de la Asociación Nacional de magistrados, ministro Diego Simpértigue Limare, asumió hace poco su cargo con el claro objetivo de mejorar la percepción que la ciudadanía tiene de la labor de los jueces. El alto magistrado, titular de la Corte de Apelaciones de Concepción, es partidario de una política de puertas abiertas con los medios de comunicación, como forma de acercarse y explicar a la gente el trabajo judicial. En entrevista con este medio, el ministro Simpértigue, quien se desempeñará como presidente de los jueces por los próximos dos años, se refirió a varios temas contingentes, como son la nueva relación del Poder Judicial con la sociedad, el problema indígena y las causas sobre derechos humanos. Diario El Sur, 9 de diciembre de 2002
Conflicto mapuche no será
resuelto por los jueces
Se mostró partidario de una política abierta con los medios de comunicación, para explicar a la gente el trabajo judicial.
Por Fabián Polanco Muñoz
El nuevo presidente
de la Asociación Nacional de magistrados, ministro Diego Simpértigue
Limare, asumió hace poco su cargo con el claro objetivo de mejorar
la percepción que la ciudadanía tiene de la labor de los
jueces.
El alto magistrado,
titular de la Corte de Apelaciones de Concepción, es partidario
de una política de puertas abiertas con los medios de comunicación,
como forma de acercarse y explicar a la gente el trabajo judicial.
En entrevista
con este medio, el ministro Simpértigue, quien se desempeñará
como presidente de los jueces por los próximos dos años,
se refirió a varios temas contingentes, como son la nueva relación
del Poder Judicial con la sociedad, el problema indígena y las causas
sobre derechos humanos.
-¿Tiene
ya pensada cuál será la línea de trabajo de su administración
tanto en el ámbito gremial como en cuanto a la relación con
la sociedad que cada día demanda más tareas a los jueces?.
-Hemos propuesto
en Valparaíso realizar trabajos con la participación de la
mayor parte posible de los socios (el 90% de los magistrados pertenece
a la asociación) para terminar las tareas pendientes y comenzar
otras nuevas. Pero lo que tiene prioridad es un trabajo que dice relación
con la dignidad del juez. Se trata de una labor compleja, pero que vamos
a abordarla con expertos y desde distintos ámbitos. Dentro de ese
contexto, lo que nos preocupa es la mala evaluación de los jueces,
que se debe -creo yo- a la falta de conocimiento de nuestro trabajo. Se
nos imputa en muchas oportunidades, cuestiones que no nos corresponden
y como no se entiende la labor, se piensa que tenemos más responsabilidades
de las que realmente tenemos...
-Entre las
críticas que se hacen a los jueces son la lentitud en las investigaciones
y las presiones que muchas veces se cree influyen en la dictación
de sentencias. ¿Qué responde a esos cuestionamientos?.
-Hay estudios
de la Corporación Administrativa del Poder Judicial que indican
que un gran porcentaje de los procesos terminan en seis a nueve meses.
Hay otras que por su complejidad se alargan. Y si en un caso no es posible
llegar a buen término, a pesar de los deseos del juez, lamentablemente
eso es lo que humanamente se puede hacer. Afirmar que se actúa con
mayor o menos celeridad debido a la presiones es un error. Es efectivo
que en algunos casos es el Estado de Chile uno de los interesados, pero
eso es algo normal. Sin embargo, puedo decir que en cualquier causa siempre
hay una parte interesada que le conviene que un asunto se resuelva de una
manera y otra que desea una solución en otro sentido. Ambas partes,
a través de sus escritos, están "presionando", si se quiere,
para que se resuelva de una u otra manera.
-¿Cómo
se explica ministro que, como en el caso de las muertes de Aisén,
deba ser la presión y la crítica de la opinión pública
la que obligue a la Corte Suprema a actuar?. ¿Son válidas
las críticas si se analiza ese antecedente?.
-Me parece
bueno que cuando existan situaciones poco claras se denuncien, pero por
los canales que corresponden. Los jueces somos servidores públicos
y tenemos que responder a la sociedad que nos encomendó un trabajo
determinado. En todo proceso criminal siempre las partes van a estar asesoradas
por un abogado, especialmente si se trata de víctimas. Si las partes
no tienen dinero, está la Corporación de Asistencia Judicial.
Ahora, si un juez ha cometido un error o no ha realizado una diligencia
necesaria para la causa, son los abogados los encargados de hacer presente
la situación. Si no hay respuesta satisfactoria del juzgado, el
profesional puede acudir a los tribunales superiores. Si la Corte Suprema
resolvió definitivamente nombrar un ministro en visita, me parece
que eso está dentro del procedimiento normal.
Jueces y mapuches
-Sé que
no puede opinar sobre causas puntuales por hechos en los que indígenas
aparecen como presuntos responsables en el ámbito penal. Usted ministro,
además, instruye un requerimiento por infracción a la Ley
sobre Conductas Terroristas. En general, y teniendo en cuenta la denuncia
de grupos indígenas, ¿cuál es el rol del Poder Judicial
en este conflicto?.
-Es importante
no sólo determinar el rol del Poder Judicial sino el de cada uno.
Todos sabemos que la problemática mapuche es muy amplia. Tiene componentes
de orden social, cultural y sicológico, entre otros. Uno de estos
componentes dice relación con la actuación de los jueces;
los magistrados del Crimen están para conocer de delitos y entonces
si en este proceso -que se ha dado entre los mapuches, el gobierno, el
Estado de Chile u otra organización- se ha cometido un ilícito
por parte de quien sea, entonces interviene el Poder Judicial. Se investiga
y se establece la comisión de un delito y se sanciona a los responsables.
El rol de los jueces del Crimen, entonces, es sólo de conocer de
hechos delictuales. El Poder Judicial no va a solucionar el problema social
de los mapuches. Eso correponde a otras instancias y autoridades, en donde
tantos los indígenas, como aquellos que representan al Estado de
Chile o a otra organización, tendrán que usar su mejor ánimo
o espíritu para poder solucionar el conflicto.
Derechos humanos
-Cada día
se abren juicios por violaciones a los derechos humanos hace 30 años.
¿Está el Poder Judicial haciendo un mea culpa, reivindicándose
o solamente haciendo lo que no hizo en su momento?.
-Para responder
esa pregunta hay que saber cómo funciona el Poder Judicial. La administración
de justicia está compuesta por personas y un principio fundamental
del Poder Judicial es la independencia de los jueces. Por lo tanto, lo
que piensa un magistrado no es lo mismo que piensa otro. En consecuencia,
las resoluciones probablemente serán sean distintas. Si en este
momento se están tomando cierto tipo de resoluciones es porque los
jueces de hoy son distintos a los de antes. Además, en primera instancia
un magistrado puede resolver distinto de lo que determine -con los mismos
antecedentes, pero un criterio distinto- la Corte de Apelaciones o la Corte
Suprema. De tal forma que eso está dentro del sistema democrático
e institucional; si en este minuto la ley lo permite y autoriza, y los
jueces toman cierto tipo de decisiones, significa que esa es la decisión
personal e independiente del juez.
-Como está
actuando hoy el Poder Judicial es lo normal y como debería ser siempre.
-Sí,
aunque no se podría afirmar que lo que se hizo antes es incorrecto.
Se trata simplemente de criterios y decisiones de otros jueces.
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