Dos grupos mapuches que históricamente comparten el mismo territorio en la comunidad Ignacio Queupul, en el sector de Temu Cui-Cui, se acusan recíprocamente de homicidas y traidores, al rechazar compartir un predio de 1.600 hectáreas cuya adquisición es gestionada por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi). El Mercurio, 9 de mayo de 2001

 


Santiago de Chile, Miércoles 9 de Mayo de 2001
REGION DE LA ARAUCANIA:
Rivalidad entre Indígenas Impide Compra de Tierras

Dos grupos antagónicos de una comunidad no desean compartir predio que la Conadi pretende adquirir a forestal Mininco.
 

Iván Fredes

TEMUCO (Iván Fredes).- Dos grupos mapuches que históricamente comparten el mismo territorio en la comunidad Ignacio Queupul, en el sector de Temu Cui-Cui, se acusan recíprocamente de homicidas y traidores, al rechazar compartir un predio de 1.600 hectáreas cuya adquisición es gestionada por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi).

Las posiciones irreconciliables de ambos grupos constituyen el principal obstáculo para que la empresa forestal Mininco, propietaria del fundo Alaska, suscriba su compra progresiva por la Conadi para su traspaso a los comuneros que las reclaman como propias.

Tanto la Conadi como Mininco se muestran dispuestos a realizar la transacción en un plazo de dos años, en la medida que avance la cosecha del bosque de pino por la empresa forestal, que "vende la tierra, no el bosque", según informó el organismo de apoyo a las políticas indígenas.

Una comisión negociadora de autoridades de la Conadi y dirigentes de ambos grupos de la comunidad demandante ha celebrado cuatro reuniones de trabajo a fin de llegar a acuerdos, pero todas han fracasado ante la intransigencia de sus respectivos líderes.

El caso corresponde a la comunidad Ignacio Queupul, 11 kilómetros al surponiente de Ercilla, con 282 hectáreas y 149 familias.

Uno de los grupos es liderado por el lonco Juan Catrillanca, en representación de 40 familias que desde 1998 optan por la vía violenta para reclamar la devolución de los terrenos que consideran como de su propiedad ancestral.

Otro grupo es dirigido por el ex dirigente comunitario Feliciano Cayul, representante de otras 62 familias que prefieren la negociación y el diálogo.

Catrillanca acusa al grupo de Cayul de traicionar a la etnia mapuche, por haber trabajado en las empresas forestales, y argumenta que sus seguidores no deben compartir las tierras al no haber participado en las movilizaciones reinvindicativas.

A su vez, Cayul acusa a Catrillanca de dirigir un grupo violentista, que por la vía de las ocupaciones, atentados y quemas de fundos pretende obtener tierras sólo para sus seguidores.

Este último dirigente fue objeto de un atentado perpetrado el 22 de febrero de 1998, cuando integrantes del grupo rival quemaron su vivienda al interior de la misma comunidad.

A raíz de ese atentado el Gobierno solicitó la aplicación de la Ley de Seguridad del Estado, en una causa que actualmente mantiene procesados a los comuneros José Naín y Marcelo Catrillanca. Este último es hijo del lonco Juan Catrillanca.

Cayul cuestionó a la Conadi por su incapacidad para acercar a ambas partes y la acusó de favorecer a los grupos violentistas en desmedro de aquellos comuneros que prefieren el diálogo para resolver sus problemas.

Asimismo, Feliciano Cayul denunció que los seguidores de Catrillanca están implicados en el homicidio de otro comunero, Segundo Millanao Coñomil, ocurrido en abril de 1998, hecho por el que los tribunales procesan a dos de sus integrantes.

Las autoridades de la Conadi subrayaron que las negociaciones para la compra del fundo Alaska dependen del acuerdo de ambos grupos.


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