Estos no gritan, no marchan, no atacan con boleadoras, no incendian ni ocupan fundos. Son tranquilos y trabajadores. Viven detrás del aeropuerto de Temuco, en Rapa-Maquehue, donde a través de una cooperativa mapuche envían sus productos, de primerísima calidad, a Inglaterra. ¡Qué ejemplo! El Mercurio, 4 de abril de 2001

 


Santiago de Chile, Miércoles 4 de Abril de 2001

 


Misael Tejo, uno de los socios de la cooperativa Huetutucán, examina las plantaciones del predio Rapa-Maquehue, en la periferia de Temuco. Pronto, el producto de la tierra será cosechado y enviado a Inglaterra.

Los Otros Mapuches

Estos no gritan, no marchan, no atacan con boleadoras, no incendian ni ocupan fundos. Son tranquilos y trabajadores. Viven detrás del aeropuerto de Temuco, en Rapa-Maquehue, donde a través de una cooperativa mapuche envían sus productos, de primerísima calidad, a Inglaterra. ¡Qué ejemplo!
 

Arturo Zúñiga

Por Arturo Zúñiga

-Hace tres años están exportando verduras a Inglaterra... - ¿Quiénes? - Los mapuches...

- ¿¡Los mapuches...!? ¡No puede ser..., si se lo llevan peleando con las forestales y los carabineros...!¿O no sabe usted lo que pasó en el fun....?

- ¡Momentito...!, estos son otros mapuches. Y son un ejemplo. Ya verá...

Cualquiera podría dudar de un diálogo así, menos quienes conocen Rapa-Maquehue, un lugar ubicado a 8 km de Temuco, al surponiente del aeropuerto, donde dieciséis familias mapuches de la más pura cepa, que conservan intactas y cultivan sus tradiciones, y dos huincas, hace rato entendieron que la unión hace la fuerza: se capacitaron y le están sacando a la tierra todo lo que ella quiera darles.

¿Milagro...? ¿Ngnechén en persona por esos mapus...?

Nada de eso. Sólo trabajo. Esfuerzo, constancia. Ganas de hacer cosas. Ganas de decir aquí estamos nosotros, los otros mapuches, con escasísima tierra, saliendo adelante, sembrando, plantando, produciendo, exportando...

Cuatro cosechas al año.... Betarragas, lechugas, acelgas, cebollas, porotos, puerros, espárragos, zanahorias...Y no vamos a decir que son unas lechuguitas, o cebollitas pocas, para la casera de la calle tanto... ¡No, señor! Estamos hablando de decenas de toneladas por hectárea. Estamos hablando de centros de distribución, de apertura de mercados regionales, nacionales e internacionales. De invernaderos, de sistemas de regadío, de containers refrigerados propios, de empresas que les han dado toda la confianza del mundo, porque saben que si una betarraga, un pimentón o una lechuga han salido de Rapa-Maquehue van a la segura, porque son de calidad a toda prueba.

COOPERATIVA HUETUTUCAN

Pronto se convencieron de que cuando cada uno trabajaba por su cuenta, el mercado hacía lo que quería con ellos. Y formaron la cooperativa Huetutucán (nueva siembra, en mapudungún). Unidos, la cosa cambió.

Y ya no les interesa tanto vender al detalle en la feria libre, sino que en supermercados y a grandes empresas regionales y nacionales.

El año pasado plantamos 200 hectáreas de acelgas y las vendimos a una empresa de Los Angeles, dice Jaramillo. Ahora ya tienen listo un nuevo contrato. Pudiera parecer una contradicción, cuando el terreno que corresponde a Rapa-Maquehue son sólo 30 hectáreas. Lo que pasa es que hay socios de Labranza, Metrenco y otras localidades cercanas. Y cuando falta tierra propia para cumplir el contrato, arriendan.

La cooperativa tiene nueve años. Se largaron a trabajar en grande. Tipo mosqueteros. Todos para uno y uno para todos. Y fueron creciendo. La comercialización se les comenzó a hacer difícil. Crearon la distribuidora Tutucán, ubicada en el sector Las Quilas, de Temuco. La manejan ellos mismos. Una ingeniero agrónomo, Maritza Bastías, que comenzó con ellos cuando era estudiante, es ahora la gerente. Cuentan con tres camiones para el transporte desde el terreno a la distribuidora. Han aprendido mucho en estos años. El Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) les dio créditos y algo de asesoría técnica. La agrónomo les aportó el resto. Pero también viajaron. Juan Jaramillo a Buenos Aires y otros puntos. Y por ahí se las ingeniaron para contactarse con empresas regionales primero, y luego con otras fuera de la región, y del país.

Tan lejos llegaron que fueron a parar a la mismísima Inglaterra. Allá, un gringo de apellido Low les compra la betarraga. También cebollas y porotos. Tanto se entusiasmó con la calidad de los productos que les envió una semilla especial de porotos. Ya le enviaron un primer embarque de varios miles de kilos. Y la verdad es que es un don poroto. El capi, a punto de consumir, mide unos 30 centímetros de largo. Y se da como en cuatro o cinco racimos, en escalas.

Y como estos mapuches exportadores no se andan con chicas, hasta Londres llegó un día un hermano de Juan, Marcelino, a ver cómo estaban las cosas, y a hacer nuevos negocios. Ahora privilegian las exportaciones y los contratos con firmas con las cuales mantienen contactos por años.

Recientemente, cerraron uno con una empresa de Valdivia que les compra el desecho de la betarraga. Nos interesa mantener la calidad de nuestros productos. En eso no hemos fallado nunca y no podemos fallar, dice Juan.

SOLO UNA HECTAREA MAS

La pregunta parecía obvia: ¿qué le parece la actitud de los otros mapuches, los que piden tierras y pelean con las forestales y los carabineros...?

Nunca me ha gustado lo que hacen. Mire, usted ve. Aquí tenemos 10 hectáreas. Trabajamos cinco. Menos la hectárea de mi madre, quedan cuatro. Y somos cuatro hermanos. O sea, descontando las casas, trabajamos menos de una hectárea cada uno. Y estamos bien. Ellos no sacan nada con tener más tierras si no tienen posibilidad de trabajarlas. El Gobierno está comprando tierras, pero a quiénes se las está dando... A los que no trabajan y se dedican a hacer revueltas... Debiera haber un organismo que estudiara qué gente necesita realmente tierras y ayudarla. Los que queremos trabajar, lo hacemos, incluso arrendando tierra. Yo pago hasta 800 mil pesos al año por hectárea, porque no tengo más terreno. Siempre he soñado con tener dos hectáreas; y le aseguro que hago maravillas, dice, muy convencido.

SON UN EJEMPLO

Para el presidente de la Sociedad de Fomento Agrícola (Sofo), de Temuco, Manuel Riesco, lo que hacen los mapuches de Rapa-Maquehue es un ejemplo. Los conoce de cerca. El, con sus tractores, les prepara la tierra para la betarraga y el maíz. Nunca ha tenido problemas con ellos. Hay que premiarlos, dice. Y casualmente, hace poco estuvo en la embajada chilena en Londres con el subsecretario de Agricultura, Arturo Barrera, y allá se comentó que les interesaba mucho el cultivo orgánico, saliendo a colación los productos de la cooperativa.

El director de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), Edgardo Lienlaf, tiene elogiosos comentarios para la iniciativa, señalando que ello demuestra que las comunidades mapuches cercanas a la ciudad tienen potencialidades de venta, y así mejorar su calidad de vida. Dice que, como Gobierno, se podrían establecer mecanismos de riego y aumentar la producción, y lograr así una mayor competitividad en los mercados.

El jefe de área Temuco de Indap, Sergio Hauser, señala que la Cooperativa ha sido apoyada durante los últimos seis años, entregándole la posibilidad de inversiones para su negocio, siendo muy interesante haber abierto un mercado hacia Inglaterra, especialmente porque la respuesta ha sido buena, por la calidad del producto. Con ello se abre la perspectiva de hacer negocios con ese país, y, además, un nicho con respecto a los requerimientos futuros de productos orgánicos, como la betarraga y otros. Indap, añade, ve con muy buenos ojos la experiencia mapuche, y existen todas las líneas de crédito para favorecerla.

HAY MÁS

No vamos a restarle méritos a Huetutucán. Pero también hay otras iniciativas parecidas en la región, de mapuches que están trabajando bien, absolutamente ajenos a las tomas de fundos.

En Padre Las Casas, por ejemplo, al sur de Temuco, se trabaja en etnoturismo.

En Freire, una comunidad estableció un centro de acopio de hortalizas. Por ahora, sólo abastece el mercado local.

La Cooperativa Melimapu (cuatro tierras), de Padre Las Casas, está exportando lupino.

Algunas mujeres de Maquehue, entre ellas María Urrutia, esposa de Jaramillo Painevilo, crearon la cooperativa Ilusión, que abastece el mercado regional, y exporta.

En Lumaco, una comunidad mapuche trabaja los chícharos, en tanto Mapufrut, entidad integrada especialmente por mapuches, distribuye sus productos hortícolas en Padre Las Casas, Quepe y Freire. Todas sin gran desarrollo todavía, aunque seguramente van a seguir los agigantados e internacionales pasos de Huetutucán.

Está en perspectiva la creación, en Temuco, de una feria específicamente hortícola, con la idea de aglutinar en un solo lugar a todos los mapuches que se dedican al rubro. Se habla de que la gracia costaría un millón de dólares. Dicen que ya tienen lista hasta la maqueta.

En Internet

Economía Mapuche
http://www.geocities.com/Athens/Forum/9387/general.html
Servicios de Indap
http://www.indap.cl/indap/servicios/servitodo.htm
Otro Proyecto Modelo
http://www.redel.cl/experiencias/casos/cas16.html



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