Acciones de protesta realizaron este fin de semana pehuenches que se oponen a la construcción de la central hidroeléctrica Ralco, en el Alto del Biobío.Los manifestantes lanzaron piedras a los vehículos de las empresas contratistas que trabajan para Endesa. Las acciones se registraron en el sector de Ralco Lepoy, en la ruta al sector Las Juntas, donde dos mujeres pehuenches rompieron los vidrios de algunos vehículos que transitaban por el lugar. El Mercurio, 3 de enero de 2001
PEHUENCHES OPOSITORES:
Incidentes
Menores por Central Ralco
Lanzaron piedras a vehículos
de empresas contratistas y causaron daños de poca cuantía
en cuatro puentes.
Patricio Gómez
CONCEPCION (Patricio Gómez).- Acciones de protesta realizaron este fin de semana pehuenches que se oponen a la construcción de la central hidroeléctrica Ralco, en el Alto del Biobío.
Los manifestantes lanzaron piedras a los vehículos de las empresas contratistas que trabajan para Endesa.
Las acciones se registraron en el sector de Ralco Lepoy, en la ruta al sector Las Juntas, donde dos mujeres pehuenches rompieron los vidrios de algunos vehículos que transitaban por el lugar.
Asimismo, otro grupo de indígenas causó daños de escasa consideración a cuatro puentes menores instalados en rutas internas ubicadas en el sector Palmucho, donde se ejecuta la obra gruesa de la central, sin afectar la circulación normal de los vehículos, según la denuncia hecha por la empresa afectada.
La central Ralco, con una inversión global de US$ 540 millones, deberá entrar en operaciones durante el segundo semestre de 2003, generando una potencia de 570 megawatts, equivalente al 7,4 % del consumo estimado a esa fecha.
La ejecución global del proyecto presenta un avance levemente superior al 32%. A partir de diciembre pasado se inició la construcción de la represa de 155 metros de altura y de una longitud de coronación de 370 metros. Inundará una superficie de 3.647 hectáreas, equivalente a 1.222 millones de metros cúbicos de agua.
En el área que se inundará residían 91 familias pehuenches (385 personas). Ochenta y cuatro de estas familias aceptaron las permutas, en tanto que otras 7 mantienen su oposición al proyecto, lideradas por las hermanas Berta y Nicolasa Quintremán, quienes han advertido que "sólo muertas" saldrán de sus tierras ancestrales.




