La organización mapuche Meli Wixan Mapu y la Asociación de Estudiantes Mapuches del Instituto Nacional, expresaron su rechazo a la "misa del perdón" realizada por la jerarquía de la Iglesia Católica. El Siglo, 1 de diciembre de 2000

 


Nº 1012 - Santiago, 01 de diciembre del 2000
Artículos

Responde Meli Wixan Mapu
Los mapuches y el perdón de la Iglesia

La organización mapuche Meli Wixan Mapu y la Asociación de Estudiantes Mapuches del Instituto Nacional, expresaron su rechazo a la "misa del perdón" realizada por la jerarquía de la Iglesia Católica.
En una declaración pública posterior a la represión que en su contra, y en contra de las organizaciones de derechos humanos, se desató en las afueras de la Catedral, señalaron que "repudiamos el nuevo intento que pretende realizar la iglesia católica en orden a establecer una versión sesgada y falsa de la verdad histórica, al reconocer ciertos "pecados de omisión" por parte de la Iglesia y los hombres que la componen.
Este intento por tergiversar la realidad cumple dos objetivos de fondo. Establecer una verdad histórica en la que se oculte el carácter genocida de la conquista y posterior creación del Estado chileno, haciendo creer que la relación existente entre la sociedad chilena y la iglesia con la Nación Mapuche es de igualdad y armonía desconociendo su carácter racista y opresor.
Y crear las condiciones sociales y culturales para dar un mayor impulso al nuevo proceso de evangelización, proceso que en la práctica es racista y opresor ya que considera a nuestro pueblo como objeto de evangelización y no reconoce nuestra propia filosofía y religión mapuche. De lograrse este segundo objetivo señalamos que es nuestra propia cultura y esencia la que se pierde irremediablemente, aunque para lograr esta evangelización sean algunas personas de origen mapuche las que lleven adelante este evangelio y legitimen esta nueva cruzada de la Iglesia en la población Mapuche.
Cuestionamos seriamente las intenciones manifestadas por la Conferencia Episcopal de Chile, ya que pretende desconocer su directa y abierta complicidad en el genocidio y robo, en la que tuvo participación y de la cual fuimos víctimas. Esto se manifiesta en su declaración de reconocer sus "pecados" solo de los últimos 190 años.
La Iglesia debe responder por el robo de nuestras tierras, que le permitieron construir el imperio económico y comercial que financió las campañas del ejército de conquista. La Iglesia debe señalar cuántas miles de hectáreas robó a nuestra Nación y cuántas está dispuesta a devolver como un mínimo gesto de reparación y de auténtico arrepentimiento.
Debe reconocer que permitió la esclavitud y alentó el exterminio y genocidio de todo un pueblo en nombre del progreso y del evangelio cristiano.
Pero lo más importante, y que hablaría de un real arrepentimiento, es relacionarse de ahora en adelante en un plano de igualdad con la religión y autoridades religiosas mapuches (Machi), esto pasa por no evangelizar a la población Mapuche y permitir, con un criterio de reparación histórica, que la religión Mapuche se desarrolle y crezca sin elementos externos que dificulten su desenvolvimiento como es la religión católica.
Sólo queremos entregar los antecedentes básicos que permitan a los mapuche y a la opinión pública entender nuestra compleja realidad.
A modo de ejemplo, los siguientes párrafos permitirán ilustrar el porqué de nuestra molestia y repudio a este lavado de imagen".

FINANCISTA DEL GENOCIDIO

"Con Valdivia entraron, en 1541, un cura y 3 clérigos: Diego Pérez, Juan Lobo y Rodrigo González Marmolejo. El primero se volvió poco tiempo después al Perú con una regular fortuna, habiendo vendido a Valdivia al contado los bienes que tenía en Chile. Juan Lobo, que era a la vez un esforzado guerrero, tuvo encomienda de indios y beneficiaba lavaderos de oro, y fue uno de los que prestaba dinero a Valdivia en sus apuros para enviar a pedir nuevos socorros al Perú. Rodrigo González Marmolejo primer cura y más tarde primer obispo de Santiago, tuvo también encomienda de indios, y tenía crianza de caballos, que le daba buen provecho, y fue además uno de los prestamistas de Valdivia en varias ocasiones".

SU PARTICIPACION CRIMINAL DIRECTA

"En el 1600 se creaba una Junta de guerra al interior del Consejo de Indias, este consejo tenía a su cargo la dirección militar, económica y administrativa de la guerra en contra de nuestra nación. Este consejo estaba compuesto por cardenales, obispos y teólogos además de civiles. De esta manera la Iglesia no solo participaba del genocidio sino que además la dirigía en sus más mínimos detalles, resulta ilustrador de lo anterior la carta enviada por Fray Reginaldo de Lizárraga al rey a propósito de la guerra de Arauco y su manera de hacerla más eficaz.
"Vuestra alteza se sirva de una vez concluir con ella, y ahorrarse mucha gente y gastos de vuestra real hacienda, porque enviar cada año socorro, todo se gasta y es de poco efecto"".

SUSTENTO IDEOLOGICO DEL GENOCIDIO Y LA USURPACION

"El Papa Paulo V, tratando de dar un impulso al robo y al genocidio de que éramos objeto, resolvió conceder indulgencias a los colonizadores que hacían la guerra contra los mapuches. Citemos a modo de ejemplo: "Ansí mismo -escribía García Ramón-, se recibió el breve de las grandísimas indulgencias que Su Santidad concedió a los que servimos a Vuestra Majestad católica en esta guerra, lo cual se estima y venera por obra de más piedad y bien que podíamos recibir, con que quedan los soldados tan contentos y animados que es para dar gracias... yo quedo con esto contento en sumo grado por que echo de ver por ello que está ya justificada la guerra que aquí se hace a estos bárbaros".
Como podrán apreciar no se trató de sólo de faltas y omisiones sino de crímenes espantosos en los que estuvo directa e indirectamente involucrada la Iglesia Católica con el objetivo de usurpar nuestras tierras y someter a nuestro pueblo".


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