Camilo
Escalona analiza las lecciones de su viaje a Chiapas
Las
lecciones que Escalona aprendió en Chiapas
Tras
10 días en México, el asesor en temas sociales del Presidente
Ricardo Lagos recogió una serie de lecciones del conflicto indígena
en Chiapas. Dejar abandonado el tema, asegura, sólo logrará
incubar un conflicto mayor. Por eso exige que el gobierno no "ratonee"
una solución de largo plazo para los mapuches.
Juan
Andrés Quezada
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| Camilo Escalona: "En los
último años, la política indígena se debilitó
a grados preocupantes" (Foto: COPESA) |
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Tras permanecer
10 días en México -cuatro de ellos en Chiapas- recogiendo
antecedentes sobre la forma en que el gobierno de Ernesto Zedillo encaró
el conflicto indígena en el sureste de ese país, Camilo Escalona
llegó a La Moneda con su maletín lleno de lecciones para
aplicar en la Región de La Araucanía.
El
secretario general del PS dice que los gobiernos de la Concertación
han enfrentado el problema étnico con un espíritu paternalista,
y rechaza la construcción de la represa en Ralco. Cuando habla,
lo hace desde el segundo piso de Palacio, a pocos metros del despacho del
Presidente, de quien es asesor personal en temas sociales.
-Tras
su experiencia en Chiapas, ¿cuál es su principal conclusión?
-Establecer
una política de Estado -de corto y largo plazo- que reivindique
las demandas de los pueblos indígenas, pero sin ratonear, es decir
que todos los actores involucrados en el tema aporten a una solución
real.
-¿El
Gobierno de Frei "ratoneó" frente a las demandas indígenas?
-No
creo que la Concertación haya ratoneado, pero ha enfrentado el tema
con un espíritu paternalista donde no se ha entendido que la opinión
del interlocutor es tan importante como la nuestra. Los actores del mundo
indígena sienten que se trabaja para los pueblos indígenas,
pero sin ellos.
-¿Qué
medidas concretas propondrá al Presidente?
-Inaugurar
un nuevo capítulo, que aunque tenga costos económicos y retarde
obras como la Central Hidroeléctrica Ralco, en el Alto Biobío,
privilegie la dignidad de los mapuches.
-¿Recomendaría
a Ricardo Lagos frenar la construcción de Ralco que comenzó
el 1 de abril?
-Ralco
no puede liquidar el diálogo entre las comunidades indígenas
y el Gobierno. El Estado y los empresarios deben poner en primer lugar
el acuerdo y el diálogo.
-Pero
el crecimiento de la demanda de electricidad en nuestro país sólo
se puede satisfacer con la construcción de Ralco.
-Todo
el beneficio económico que pueda significar Ralco se ve cuestionado
por el distanciamiento y la fractura que produjo entre el Ejecutivo y las
comunidades indígenas. La pérdida de la confianza es un costo
que no tiene cuantía. Creo además que las decisiones económicas
no son incompatibles con el respeto de las minorías étnicas.
-¿Qué
experiencia recogió en las comunidades zapatistas?
-Que
la opinión del interlocutor, en este caso es tan importante como
la nuestra. En Chile no hay una confrontación bélica que
amerite tomar las medidas que se aplicaron en México, pero sí
las dos conclusiones unánimes que existen en ese país: el
conflicto es el resultado de una marginación y exclusión
histórica y que se requiere tiempo para la solución de fondo,
ya que el lastre de 500 años no se resuelve en un par de años.
-¿Hay
alguna medida mexicana que podría ser aplicada en nuestro país?
-No
son situaciones homologables, pero de la experiencia mexicana se concluye
que el abandono del tema incuba el conflicto.
-¿Cuáles
serían los principales puntos de esta política de Estado
que usted propone?
-Un
plan de desarrollo para las regiones en que las minorías indígenas
son importantes, crear la comisión de verdad histórica que
el Presidente Lagos ha formulado, y restablecer una recuperación
de tierras que a lo menos establezca la situación que había
en 1979, cuando Pinochet generó el decreto ley que permitió
la instalación de las empresas forestales pasando por encima de
los títulos de propiedad indígena.
-Todas
esas soluciones pasan por destinar más recursos.
-Lógico.
Es imposible que se soluciones todo en uno, dos o tres presupuestos anuales,
lo que se debe concordar ahora es la dimensión en el tiempo.
-¿Qué
otra idea recogió en Chiapas?
-La
voluntad de hacer la paz y que no hay solución militar. En Chile
prevalece la imagen del enfrentamiento en Chiapas, pero la verdad es que
los combates armados duraron 12 días, entre el 1 y el 12 de enero
de 1994. Desde entonces a la fecha ha existido un esfuerzo sistemático
de las partes para llegar a un acuerdo que permita la paz.
-¿Qué
le diría a los empresarios que piden mano dura al Gobierno?
-Aplicar
mano dura es como apagar un incendio con parafina. Esa postura va en contra
de los intereses de los propios empresarios.
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