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 15 de Abril de 2000

 
Camilo Escalona analiza las lecciones de su viaje a Chiapas 
Las lecciones que Escalona aprendió en Chiapas 

Tras 10 días en México, el asesor en temas sociales del Presidente Ricardo Lagos recogió una serie de lecciones del conflicto indígena en Chiapas. Dejar abandonado el tema, asegura, sólo logrará incubar un conflicto mayor. Por eso exige que el gobierno no "ratonee" una solución de largo plazo para los mapuches.
 

Juan Andrés Quezada 


Camilo Escalona: "En los último años, la política indígena se debilitó a grados preocupantes" (Foto: COPESA)
Tras permanecer 10 días en México -cuatro de ellos en Chiapas- recogiendo antecedentes sobre la forma en que el gobierno de Ernesto Zedillo encaró el conflicto indígena en el sureste de ese país, Camilo Escalona llegó a La Moneda con su maletín lleno de lecciones para aplicar en la Región de La Araucanía.

 El secretario general del PS dice que los gobiernos de la Concertación han enfrentado el problema étnico con un espíritu paternalista, y rechaza la construcción de la represa en Ralco. Cuando habla, lo hace desde el segundo piso de Palacio, a pocos metros del despacho del Presidente, de quien es asesor personal en temas sociales.
-Tras su experiencia en Chiapas, ¿cuál es su principal conclusión?
-Establecer una política de Estado -de corto y largo plazo- que reivindique las demandas de los pueblos indígenas, pero sin ratonear, es decir que todos los actores involucrados en el tema aporten a una solución real.

-¿El Gobierno de Frei "ratoneó" frente a las demandas indígenas?
-No creo que la Concertación haya ratoneado, pero ha enfrentado el tema con un espíritu paternalista donde no se ha entendido que la opinión del interlocutor es tan importante como la nuestra. Los actores del mundo indígena sienten que se trabaja para los pueblos indígenas, pero sin ellos.

-¿Qué medidas concretas propondrá al Presidente?
-Inaugurar un nuevo capítulo, que aunque tenga costos económicos y retarde obras como la Central Hidroeléctrica Ralco, en el Alto Biobío, privilegie la dignidad de los mapuches.

-¿Recomendaría a Ricardo Lagos frenar la construcción de Ralco que comenzó el 1 de abril?
-Ralco no puede liquidar el diálogo entre las comunidades indígenas y el Gobierno. El Estado y los empresarios deben poner en primer lugar el acuerdo y el diálogo.
-Pero el crecimiento de la demanda de electricidad en nuestro país sólo se puede satisfacer con la construcción de Ralco. 
-Todo el beneficio económico que pueda significar Ralco se ve cuestionado por el distanciamiento y la fractura que produjo entre el Ejecutivo y las comunidades indígenas. La pérdida de la confianza es un costo que no tiene cuantía. Creo además que las decisiones económicas no son incompatibles con el respeto de las minorías étnicas.

-¿Qué experiencia recogió en las comunidades zapatistas?
-Que la opinión del interlocutor, en este caso es tan importante como la nuestra. En Chile no hay una confrontación bélica que amerite tomar las medidas que se aplicaron en México, pero sí las dos conclusiones unánimes que existen en ese país: el conflicto es el resultado de una marginación y exclusión histórica y que se requiere tiempo para la solución de fondo, ya que el lastre de 500 años no se resuelve en un par de años.

-¿Hay alguna medida mexicana que podría ser aplicada en nuestro país?
-No son situaciones homologables, pero de la experiencia mexicana se concluye que el abandono del tema incuba el conflicto.

-¿Cuáles serían los principales puntos de esta política de Estado que usted propone?
-Un plan de desarrollo para las regiones en que las minorías indígenas son importantes, crear la comisión de verdad histórica que el Presidente Lagos ha formulado, y restablecer una recuperación de tierras que a lo menos establezca la situación que había en 1979, cuando Pinochet generó el decreto ley que permitió la instalación de las empresas forestales pasando por encima de los títulos de propiedad indígena.
-Todas esas soluciones pasan por destinar más recursos.
-Lógico. Es imposible que se soluciones todo en uno, dos o tres presupuestos anuales, lo que se debe concordar ahora es la dimensión en el tiempo.

-¿Qué otra idea recogió en Chiapas?
-La voluntad de hacer la paz y que no hay solución militar. En Chile prevalece la imagen del enfrentamiento en Chiapas, pero la verdad es que los combates armados duraron 12 días, entre el 1 y el 12 de enero de 1994. Desde entonces a la fecha ha existido un esfuerzo sistemático de las partes para llegar a un acuerdo que permita la paz.

-¿Qué le diría a los empresarios que piden mano dura al Gobierno?
-Aplicar mano dura es como apagar un incendio con parafina. Esa postura va en contra de los intereses de los propios empresarios.
 
 

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