La disponibilidad de recursos para que se cumpla la meta gubernamental de comprar 150 mil hectáreas para los pueblos indígenas chilenos choca con los problemas que el Ministerio de Planificación y Cooperación (Mideplan) ha tenido al demandar mayores fondos de Hacienda. La cifra total de hectáreas prometida durante la campaña electoral por el Presidente Ricardo Lagos se incorporaría, entonces, mediante cuatro mecanismos distintos. El Mercurio, 23 de abril de 2000

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
El Mercurio Electrónico
Santiago de Chile, Domingo 23 de Abril de 2000

PELIGRA PROMESA PRESIDENCIAL:

Hacienda Retiene Fondos para Tierras Mapuches
 

Compra de 150 mil hectáreas se ve difícil. Otras tres opciones de solución a demanda indígena tampoco aparecen fáciles.
 

La disponibilidad de recursos para que se cumpla la meta gubernamental de comprar 150 mil hectáreas para los pueblos indígenas chilenos choca con los problemas que el Ministerio de Planificación y Cooperación (Mideplan) ha tenido al demandar mayores fondos de Hacienda.

La cifra total de hectáreas prometida durante la campaña electoral por el Presidente Ricardo Lagos se incorporaría, entonces, mediante cuatro mecanismos distintos.

Una de las herramientas es el Fondo de Tierras y Aguas, que es administrado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) desde su creación en 1994, y a través del cual se espera comprar aproximadamente 80 mil hectáreas en este Gobierno. Mediante este programa, en 1999 se adquirieron un total de 5.763 hectáreas, con una inversión global de $6.981 millones.

Esto significó gastar más y comprar menos que en 1998 (ese año se desembolsaron $1.570 millones por 6.883 hectáreas), situación que según fuentes de la Conadi se explica por la adquisición de terrenos de mejor calidad y en algunos casos con bosque en pie, lo que se canceló al precio comercial.

La compra de tierras enfrenta una serie de situaciones que puede complicar una expedita incorporación de predios los años venideros, entre las que se cuentan el aumento sostenido en el precio de los terrenos que se adquieren y la menor disponibilidad de éstos.

El primer caso queda claramente demostrado al revisar las cifras anteriores, donde se ve que pese a que se destinan mayores recursos, se compran menos tierras, y ya en 1999 se pagó en promedio más de un millón de pesos por hectárea. Para este año, el Fondo de Tierras y Aguas dispone de casi $11 mil millones, de un presupuesto total de la Conadi de $13 mil millones. Así, con suerte se podría adquirir un máximo cercano a las 10 mil hectáreas durante el 2000, pensando que la mayor parte del fondo se destinará sólo al ítem "Tierras" y que el precio de los predios no subirá, lo cual es poco probable.

De hecho, hace unos pocosdías el consejero de la Conadi, Hilario Huirilef, denunció una creciente especulación en el precio de las tierras demandadas por los mapuches.

Según explicó, hace cinco años una hectárea de terreno considerada "agrícolamente apropiada" promediaba el millón de pesos, y hoy cuesta hasta cuatro millones, valor que aumenta fundamentalmente por la presión que ejercen comuneros movilizados que exigen al Gobierno su compra y traspaso.

A comienzos de año la Conadi contemplaba una demanda formal de aproximadamente 12 mil hectáreas en las Regiones VIII, IX y X, que corresponden a cerca de 26 casos en conflicto jurídico que se encuentran en alguna etapa de tramitación al interior de la entidad.

Durante los gobiernos de la Concertación, la primera vez que se compraron tierras fue en 1992 en Quinquén, cerca de Lonquimay, en la zona cordillerana de la IX Región.

En la ocasión, la administración de Patricio Aylwin compró en US$6 millones un total de 22 mil hectáreas de los fundos Quinquén y Galletué, para frenar la inminente expulsión de 200 comuneros pehuenches de un predio particular.

Una segunda vía para incorporar terrenos es la asignación de subsidios para familias indígenas, mecanismos que también está operando desde 1994, y mediante el cual se espera traspasar entre 18 y 22 mil hectáreas durante los próximos seis años.

Ello está dirigido puntualmente a grupos familiares, a diferencia del Fondo de Tierras y Aguas, que posibilita el traspaso de predios de gran tamaño a comunidades enteras.

Sin embargo, hasta el momento con este instrumento se han traspasado sólo cantidades marginales de tierras, por lo que también debiera potenciarse más en el futuro.

Una tercera herramienta es la transferencia de tierras fiscales desde el Ministerio de Bienes Nacionales, que hasta la fecha ha significado el principal mecanismo para entregar tierras a las etnias.

Se estima que desde 1994 la Conadi compró cerca de 50 mil hectáreas, mientras que Bienes Nacionales traspasó sobre 85 mil hectáreas a comunidades.

Aunque los asesores de Lagos en este tema han señalado que por esta vía debieran entregarse poco más de 40 mil hectáreas durante el actual período, los cierto es que esto no se vislumbra fácil.

Ello fundamentalmente porque en las dos regiones más conflictivas, como son la VIII y IX, son bastante escasas las hectáreas que podría entregar el fisco. Existe una mayor holgura en la X Región, donde algunas comunidades han comenzado a levantar demandas recientemente, y también en la zona norte.

Por último, aproximadamente 10 mil hectáreas se incorporarían a través del mecanismo que aparece como menos complejo: la regularización de títulos de tierras.

En todo caso, esto último no significa añadir nuevas tierras, sino que legalizar la posesión de ciertos predios.
 
 


Términos y condiciones de la información

Enlace al artículo original.