Los últimos cortes de electricidad en una extensa zona del país dejan de manifiesto los déficit de producción de tal energía causados por la sequía -que afecta a las plantas hidroeléctricas-. Tercera en Internet, 14 de Noviembre de 1998
| OPINION EDITORIAL 14 de Noviembre de 1998 |
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| Problema eléctrico Parece indispensable reanudar y acentuar la campaña orientada a lograr el concurso ciudadano a este respecto, la cual se interrumpió, quizás antes de tiempo, dando paso a percepciones equivocadas acerca del retorno de la normalidad en frentes tan sensibles como son los de producción eléctrica y disponibilidad de recursos hídricos. Los últimos cortes de electricidad en una extensa zona del país dejan de manifiesto los déficit de producción de tal energía causados por la sequía -que afecta a las plantas hidroeléctricas-, por fallas técnicas en una nueva central de ciclo combinado y por la tardanza en la puesta en marcha de otra. Puede concluirse, entonces, que las noveles generadoras que emplean como combustible el gas natural o el carbón no han podido suplir aún la menor producción de aquellas que obtienen su fuerza motriz del agua y que hoy atraviesan por serias dificultades a raíz del fenómeno natural antes indicado. Esto da paso a un cuadro en el cual lo concreto es que el consumo de dicha energía supera su producción actual, lo que deja al país enfrentado a una precaria realidad. Todo ello, al margen de las responsabilidades que en esto le puedan corresponder a las empresas generadoras, en especial las derivadas de sus posibles renitencias al racionamiento, que tras múltiples anuncios y desmentidos terminó materializándose, el cual les obligaría a adquirir electricidad a mayor precio para cumplir sus compromisos. En el panorama esbozado destacan problemas que exigen soluciones técnicas urgentes, entre otras las de una superior y más eficaz interconexión de redes eléctricas, y también algunas de carácter político y social, como, por ejemplo, las relativas a consensuar en el país un programa sobre desarrollo en el área de generación de electricidad y a crear real conciencia en la población acerca de la necesidad de evitar consumos inmoderados, predicamento que también debe observar en el caso del agua. De ahí que, establecido ya el racionamiento programado, lo que ahora procede es procurar que su vigencia no se extienda más allá de lo necesario, lo cual dependerá en importante medida del nivel de respuesta que tengan en la comunidad los llamados al ahorro voluntario de electricidad. Luego, parece indispensable reanudar y acentuar la campaña orientada a lograr el concurso ciudadano a este respecto, la cual se interrumpió, quizás antes de tiempo, dando paso a percepciones equivocadas acerca del retorno de la normalidad en frentes tan sensibles como son los de producción eléctrica y disponibilidad de recursos hídricos. Esto cobra singular validez porque el país vive un proceso de crecimiento económico cuya sustentación debe ir asociada a un mayor consumo de electricidad. Y porque a esa exigencia se tienen que añadir eventualidades climáticas adversas para su sistema tradicional de producción de tal energía, basado principalmente en fórmulas hidráulicas, e inconvenientes previsibles en su generación a partir de las termodinámicas recién implementadas. En consecuencia, si bien es imprescindible afrontar esta emergencia con el único instrumento disponible por el momento, cual es el del ahorro de electricidad forzado por el racionamiento, también lo es evitar que éste se prolongue más allá de lo necesario. Y eso dependerá, en definitiva, de cuán amplia sea la colaboración de la población al esfuerzo que de ella se solicita, el que sin duda será mayor en la medida en que sea convenientemente ilustrada acerca de lo que ocurre, de sus causas y de sus soluciones ya en curso o proyectadas.
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