Unos 130 mil peces escaparon por un forado abierto en una balsa-jaula de un centro de cultivos. Un pescador fue detenido. Un problema sanitario, ambiental y policial de proporciones se registra en Cochamó, apartada localidad de la X Región fronteriza con Argentina, donde la fuga de unos 130 mil salmones desde una balsa de cultivos provocó que éstos deambulen errantes por el Estuario de Reloncaví. Muchos han muerto y luego de quedar diseminados a lo largo de la costa, y en franco estado de descomposición, han sido arrastrados por la marea. Otros tantos copan las redes de pesca de los lugareños, que de acuerdo a la ley, no pueden comercializarlos, lo que les provoca un problema adicional. Carabineros y la Armada realizan operativos para impedir que los pescados sean sacados de Cochamó. Ya han sido incautados más de cinco toneladas que presumiblemente provenían de ese sector. Anoche un pescador artesanal fue detenido por Carabineros y trasladado a la tenencia de Ensenada. La fuga de los peces se habría producido a raíz de un forado en una jaula. Pero hay otra versión, la cual asegura que los responsables fueron tres personas que se encontraban a bordo de una barca. Incluso, se trataría de una práctica común en la zona. Ello implicaría que un grupo rompe la jaula y otros pescadores esperan en las cercanías a que los peces se fuguen para darles cacería. La empresa dueña del centro de cultivo denunció la situación a la justicia, debido a que sus pérdidas superarían el millón y medio de dólares. Ya habrían sido interrogados tres pescadores artesanales que habrían estado en el área del incidente cuando se registró el forado. Sin embargo, los imputados niegan haber estado allí. Manuel Carvajal, consejero nacional de los pescadores artesanales y secretario de finanzas de la Federación Regional, Ferepa, aseguró que es imposible que los autores del forado sean personas ajenas a la faena. "Con la vigilancia y los controles que ellos tienen es muy difícil que no se den cuenta. Esto es muy extraño. Curiosamente ellos tienen seguros, pero no dieron cuenta a tiempo a los fiscalizadores". Agregó que eso provoca un doble daño, porque pone a la policía y la Armada detrás de los pescadores y rastreando salmones, cuando es el dueño el que tiene que recapturarlos. Señaló que el salmón de cultivo en libertad es muy dañino. El Mercurio, 26 de Octubre de 2003



