de 130 mil peces desde una balsa-jaula podría dañar a las especies nativas. Como una catástrofe ambiental calificaron especialistas la fuga de 130 mil salmones desde una balsa-jaula en el estuario del Reloncaví. Germán Pequeño, ictiólogo de la Universidad Austral de Chile (UACh), quien ha realizado numerosos estudios en esa área, dijo que un especialista debe evaluar en terreno la verdadera dimensión de los daños. Advirtió que de tratarse efectivamente de 130 mil peces, del tamaño que aparentemente son, es una real "catástrofe". Recordó que el estuario es un lugar de desove de numerosas especies nativas, algunas muy dañadas, como el puye, por lo que depredadores voraces y necesitados de energía, como suelen ser los peces escapados de cautiverio, pueden causar serios estragos en esas poblaciones. El estuario y sus cercanías -zonas protegidas- son sitios habituales de reproducción de robalos e incluso juveniles de merluza de cola. Pequeño lamentó que la legislación no contemple recursos para estudios de emergencia en situaciones como ésta. No hay facilidades, porque la administración es demasiado rígida y los científicos no tienen a dónde recurrir, explicó. El caso, agrega, implica un costo para la imagen del país. El biólogo Alejandro Pérez, de la fundación Océano, acotó que nadie sabe cuál es el estado de salud de los salmones y qué microflora están introduciendo. El Mercurio, 26 de Octubre de 2003



