ura y represión sistemática a los mapuches constituyen una forma concreta de propalar el terror entre las comunidades con el fin de paralizar su movimiento reivindicativo. No obstante, continúa creciendo el número de comunidades en conflictos territoriales. Ello es así, porque a pesar de la represión, existe un factor más fuerte que el miedo: la pobreza estructural que experimentan los mapuches. Una de sus principales causas es, por cierto, la usurpación de sus tierras por parte de las empresas forestales las cuales manejan bosques por un valor cercano a los 10 billones de dólares en una superficie de más de 2 millones 200 mil hectáreas. Mientras tanto, una familia mapuche posee en promedio 3 hectáreas de terreno. Carmelo Pichincura, lonko de la comunidad de Didaico, se pregunta: "no tienen futuro los hijos de las comunidades; yo soy hijo de la comunidad, mi padre murió peleando, están mis hijos y no les dejamos nada y están obligados a emigrar". Punto Final, 19 de marzo de 1999
URL:http://mapuche.info
19 de marzo de 1999
| La violencia la ponen Carabineros y las forestales |
| Informe Especial |
![]()
BERNARDO Llanca Quipayan, vicepresidente de la comunidad mapuche Kayin, comuna de Collipulli, hospitalizado grave en Traiguén. Sufrió golpes y torturas de carabineros en el fundo Chorrillos de Forestal Mininco. Llegaron temprano en la madrugada del 5 de marzo. Simplemente querían dialogar con representantes de la Forestal Mininco que tala pinos en tierra que históricamente pertenece a los mapuches del sector Chorrillos en la comuna de Traiguén. Sin embargo, como ha acontecido desde tiempos inmemoriales, a los mapuches se les respondió con violencia, no sólo por parte de los guardias privados de la forestal, sino también por un grueso contingente de carabineros que custodiaba el sector. Galvarino Reiman, dirigente de la Asociación Comunal Ñancucheu de Lumako, es claro en señalar que a ellos se les atacó y ante esto no les quedó más opción que recurrir a la autodefensa. "Como principio humano -agrega- no creo en la violencia, de hecho, siempre hemos tratado de evitarla; sin embargo, hemos buscado todos los medios para dialogar sin resultados. Entonces, existe una dignidad que nos hace tomar medidas. El que presiona aquí es el enemigo, lo nuestro es sólo defensa propia".
Lo mismo señalan testimonios de varios mapuches involucrados en los hechos que culminaron con un enfrentamiento campal entre la policía y miembros de tres comunidades: Temulemu, Didaico y Pantano. Los medios de comunicación no dudaron en hablar del "ataque mapuche", "asonada indígena" y otros calificativos sin darse la molestia de recoger la versión del pueblo mapuche.
LA VERDAD DEL ENFRENTAMIENTO
Lo acaecido en las 400 hectáreas que explota la Forestal Mininco en el fundo Chorrillos, así como lo sucedido en Santa Rosa de Colpi en Temulemu, hace tan sólo tres semanas (ver PF 440), se encuentra envuelto en una nebulosa. Fundamentales son los testimonios directos de mapuches de estas y otras comunidades. Víctor Ancalaf, dirigente de la comunidad Choiñ Lafkenche, de la comuna de Collipulli, estuvo esa madrugada en Chorrillos. "Llegamos al lugar a esa hora, un poco para ver y adelantarnos a la salida de los camiones para que postergaran su trabajo y parar la tala de bosques. También para conversar y dialogar con los jefes de las faenas forestales. Entonces, pareciera ser que carabineros con muy poca responsabilidad, con muy poco profesionalismo, llegó y actuó de forma violenta, puesto que no quiso dialogar con nosotros. Empezó a insultarnos y a lanzarnos bombas lacrimógenas y a provocar a la gente, a pesar de que en reiteradas oportunidades se les dijo que el problema no era con ellos sino con la empresa forestal. Esperamos 45 minutos para que se produjera el diálogo, estuvimos sentados en los troncos a orilla de la calle, inclusive dejamos pasar una micro policial, porque si hubiéramos ido a violentar le habríamos corrido piedra, hacha, cualquier cosa a la micro. Sin embargo, pasó y nadie le hizo nada. Después de la provocación, carabineros empezó a avanzar hacia nosotros. La gente empezó a reaccionar frente a los insultos y disparos de balines. Carabineros siguió atacando y esto duró como dos horas y ahí nos encerraron. Prácticamente no hicimos nada, no los agredimos y ahí nos toman, nos esposaron y luego fuimos brutalmente golpeados, pateados, nos pegaron por todos lados y nos llevaron arrastrando a la micro. A punta de patadas nos echaron a la micro, adentro nos siguieron golpeando".
Todo esto sucedió al poco tiempo de la brutal agresión a los comuneros mapuches de Santa Rosa de Colpi en Traiguén. En esa ocasión, carabineros no sólo incautaron un banco aserradero y otros utensilios de trabajo de los mapuches, sino que procedió a destruir sus viviendas y a torturar a los detenidos. Galvarino Reiman es muy claro en señalar que "aquí se dice que estamos en democracia, pero el territorio mapuche se transforma en verdaderos regimientos. ¿De qué democracia nos hablan?".
Es seguramente lo que se ha preguntado Bernardo Llanca, vicepresidente de la comunidad Kaiyin, de Collipulli, cuando era golpeado por la policía luego de haber sido detenido en el enfrentamiento de Chorrillos. Fue esposado "antes de que me subieran a la micro, me botaron y me pegaron puntapiés y uno de los carabineros me pisoteó. Lo que más me afectó fue cuando me pisaron la cara, y me dejaron roturas en mi cabeza".
La tortura y represión sistemática a los mapuches constituyen una forma concreta de propalar el terror entre las comunidades con el fin de paralizar su movimiento reivindicativo. No obstante, continúa creciendo el número de comunidades en conflictos territoriales. Ello es así, porque a pesar de la represión, existe un factor más fuerte que el miedo: la pobreza estructural que experimentan los mapuches. Una de sus principales causas es, por cierto, la usurpación de sus tierras por parte de las empresas forestales las cuales manejan bosques por un valor cercano a los 10 billones de dólares en una superficie de más de 2 millones 200 mil hectáreas. Mientras tanto, una familia mapuche posee en promedio 3 hectáreas de terreno. Carmelo Pichincura, lonko de la comunidad de Didaico, se pregunta: "no tienen futuro los hijos de las comunidades; yo soy hijo de la comunidad, mi padre murió peleando, están mis hijos y no les dejamos nada y están obligados a emigrar".
VIOLENCIA DE CARABINEROS
![]()
VICTOR Ancalaf Llanpe, dirigente de la comunidad Choiñ Lafkenche de Collipulli. Fue torturado por carabineros en el fundo Chorrillos. La lucha mapuche es contra las forestales y su política expansionista -argumenta Alfonso Reiman- presidente de la Asociación Comunal Mapuche Ñankucheu de Lumako. "Las empresas forestales quieren triplicar la superficie que actualmente tienen y eso ¿dónde se va a hacer? Por supuesto que no en el mar, no en el aire, va a ser en territorio mapuche. El peor enemigo para nosotros son las empresas forestales. Aquí se han secado ríos, se han secado esteros, plantas medicinales y árboles nativos".
Por eso las comunidades han resuelto retomar el camino de la movilización para recuperar sus tierras. Es la única manera que les escuchen, que las autoridades respeten su condición de pueblo originario. Si no hubiese sido por su accionar decidido en Lumako, Alto Bío-Bío, Cuyinco o Temulemu nadie se habría preocupado de sus demandas. Es más, debido a su posición legítima de movilización constante, han logrado el apoyo de otras comunidades y, al mismo tiempo, evitar que el gobierno aplique la Ley de Seguridad Interior del Estado, como hizo anteriormente.
Sin embargo, comienza a verificarse un proceso de militarización del territorio mapuche, recurriéndose a la violencia y al terror. De hecho, se han dado claras expresiones de racismo, discriminación e ignorancia de la realidad y cultura mapuches. En el ataque de carabineros al fundo Santa Rosa de Colpi, Temulemu, se hirió de gravedad a la machi María Claudina Ancamilla, de 56 años, importante y respetada autoridad dentro de la jerarquía social mapuche. Ella cuidaba sus animales cuando fue detenida. "Me llevaron tirando hasta la casa sin preguntarme nada. Y los otros carabineros se fueron encima de mí, como cinco carabineros, me apalearon en el hombro, en la costilla, en el estómago, en la pierna, patada y más patada y palos. Perdí mi sentido". Pero la machi no perdió jamás su claridad como depositaria de la fuerza de Ngechen. Por ello es que "acompaño siempre a mis hermanos para hacer rogativa y más aún cuando hay conflictos de recuperación de tierras. Es una lucha justa, digna de nosotros, porque las forestales son dañinas, nos están matando en vida. Yo soy machi, soy médica, pero todas las plantas medicinales se están terminando, el agua se está secando, ni para los animales hay agua. No tengo con qué trabajar, hasta el canelo está seco, es una planta muy sagrada para nosotros". María Ancamilla hace un llamado a sus hermanos mapuches: "donde quiera que se encuentren a luchar por nuestros derechos, estamos cansados de atropellos, de injusticia de este gobierno. Frei no conoce a los mapuches, cómo vivimos y cómo nos han maltratado los carabineros y guardias de Mininco".
LEY DE LA SELVA
En territorio mapuche reina la ley de la selva impuesta por las empresas madereras avaladas por el accionar de carabineros que no ha adoptado una actitud neutral en defensa de la ley. Para ellos la defensa de la propiedad privada es más importante que la defensa de un pueblo que brega por su supervivencia. Los guardias privados de la Forestal Mininco se pasean en moto, armados y con perros, intimidando a los comuneros y sobrepasando, de hecho, la autoridad de la policía. Es lo mismo que hace Ramiro Insunza, administrador del fundo Nancahue, propiedad del ex ministro de Agricultura, Agustín Figueroa, que se pasea desafiante con su arma al cinto.
No es la primera vez que la violencia patronal es utilizada para amedrentar a los indígenas. El 21 de diciembre de 1997, un grupo armado irrumpió violentamente en la casa de Juana Panguinamun, en el fundo Huitrapulli, comuna de San Juan de la Costa. Allanaron la casa, robaron especies y amenazaron de muerte a la persona que allí se encontraba. Se identificó a uno de los atacantes como Alvaro González, hijo del dueño del fundo San Nicolás y empresario forestal. Ese empresario enfrenta varias querellas de huilliche del área en relación a conflictos territoriales.
Es la misma actitud de arrogancia y racismo que sustentan otros empresarios forestales, como Andrés Ovalle, gerente regional de Mininco, quien ha declarado que "pase lo que pase, la empresa no claudicará en sus derechos de explotar los bosques que le pertenecen". Y, pase lo que pase, las comunidades continuarán luchando por sus tierras, de modo que la frágil tensión que se vive en las comunidades, especialmente en Traiguén y Arauco, no augura nada bueno. El gobierno está apelando a la buena voluntad de las empresas forestales para vender sus tierras y así poder entregárselas a los mapuches. La respuesta de Mininco, en el caso específico de Temulemu, ha sido suspender por un lapso de 30 días la tala del bosque en las 56 hectáreas en disputa. Sin embargo prosiguen las faenas en el resto del predio lo cual constituye una abierta provocación a las comunidades del sector. Pascual Pichun, lonko de la comunidad Antonio Ñiripil de Temulemu, ha dicho categóricamente que "exigimos que se retiren las fuerzas policiales de la comunidad para poder dialogar. También exigimos a la forestal que paralice las faenas en el territorio en conflicto".
¿DIALOGO O CONFRONTACION?
![]()
GALVARINO Reiman Huilcaman, dirigente mapuche de Lumako. Dirigentes mapuches de las comunidades de Traiguén y Lumako están convencidos de que la única manera de resolver el angustioso problema de tierras que les afecta, es a través de la movilización permanente y de la interpelación al gobierno. "No podemos aceptar que las forestales tengan más poder que el gobierno", dicen. El gobierno ha hecho un llamado para establecer una mesa de diálogo, sin embargo, sólo se han realizado conversaciones preliminares destinadas a diseñar una probable agenda de discusión. Para los mapuches, una mesa de diálogo debe ser de alto nivel, con participación de Mideplan, el ministro secretario general de Gobierno, ministro de Agricultura, director de Conadi, y representantes de las comisiones de Derechos Humanos, del Medio Ambiente y de Hacienda de la Cámara de Diputados.
Quizás lo más importante es, como plantea Galvarino Reiman, "que debe haber un cambio de política del Estado chileno en relación a los mapuches. Debe haber un debate en el tema político, territorial, religioso y cambios constitucionales. Somos distintos y debe garantizarse nuestra sobrevivencia como pueblo". El gobierno parece estar dispuesto a dialogar, no porque lo desee, sino debido a la movilización de las comunidades y a la solidaridad que ello produce. Quizás debilitado por la decisión de la Corte Suprema de dejar sin efecto la expulsión de dos extranjeros que apoyan la causa del pueblo mapuche. O tal vez debido a la imagen de violencia proyectada por los medios de comunicación y que ahuyenta a potenciales inversionistas. De hecho, esto es lo único que preocupa al pre-candidato Andrés Zaldívar quien ha señalado que "el conflicto debe solucionarse a la brevedad, porque esto no es bueno para la imagen del país".
¿Se habrá preguntado alguna vez Zaldívar si son buenas para "la imagen" del país, la pobreza, el analfabetismo, la emigración forzada, la destrucción de su cultura, la falta de tierra y la pérdida progresiva de su territorio que experimenta el pueblo mapuche? Seguramente no, porque él viaja a Londres a solidarizar con Pinochet, pero no a Traiguén para solidarizar con las comunidades en conflicto
MAURICIO BUENDIA
Algunos de los territorios en conflicto En el año 1881 el pueblo mapuche contaba con un territorio que alcanzaba a 5 millones de hectáreas. Al darse por concluida la ocupación militar de la Araucanía por parte del Estado chileno, el 1º de enero de 1883, los mapuches se ven despojados violentamente del 90% de su territorio. Casi un siglo después, en 1973, sus dominios eran de sólo 500.000 hectáreas, situación que se agravó durante la dictadura, pues su territorio fue reducido más aún, llegando sólo a contar en la actualidad con 300.000 hectáreas. Hoy existen 60.000 hectáreas en conflicto, de las cuales la mitad está en litigio judicial y lleva en los tribunales entre 3 y 10 años, porque no hay voluntad de resolver los conflictos. Además, los tribunales nunca han reconocido los derechos de los mapuches. Es importante señalar que el territorio por el que luchan hoy los mapuches, además de ser tan sólo el 3,9% de lo que poseen las empresas forestales, les corresponde por derecho propio.
VIII REGION, ALTO BIO-BIO:
![]()
CARMELO Pichincura Catriman, lonko de la comunidad Didaico, en conflicto con Forestal Mininco. REPRESA RALCO: Se pretende la construcción de una represa por parte de ENDESA donde viven alrededor de 5 mil pehuenches. De las siete comunidades del área, dos serán las directamente afectadas: Quepuca Ralco y Ralco Lepoy. Aquí viven 92 familias que suman cerca de 550 personas. La inundación del sector para construir la represa Ralco alterará para siempre el sistema de vida pehuenche, su relación con la naturaleza, con sus lugares sagrados y su futuro como pueblo originario. A través del engaño, el amedrentamiento, ENDESA y el gobierno, a través de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, han logrado que 84 de las 92 familias accedan a dejar sus tierras para trasladarse eventualmente a predios distantes e improductivos.
LLEU-LLE: Comuna de Cañete. De acuerdo a los títulos de merced, al menos 120 hectáreas pertenecen a la comunidad mapuche. No obstante sólo poseen 50. El actual dueño del predio se niega a negociar y pretende crear un complejo turístico en el lago.
CUYINCO: Ubicada en el sector Cerro Alto, comuna de Los Alamos, donde la familia Fren compuesta por cerca de 80 miembros disputa el dominio de 1.259 hectáreas que posee la forestal Bosques Arauco. La comunidad mapuche de Cuyinco ha sido violentamente reprimida por la policía y por guardias de seguridad. Este conflicto es significativo, porque constituye el único caso donde la justicia se ha negado a admitir la legitimidad de los títulos de dominio presentados por la empresa forestal. No obstante, esta misma "justicia" ha permitido la militarización de la zona y la permanente agresión de Carabineros y guardias de seguridad a los comuneros.
Existen conflictos de tierra en la comunidad José Ancan de la comuna de Arauco; en la comunidad Juanico Antinao del sector Antiquina y en la comunidad Nicolás Calbullanca de la comuna de Cañete; en la comunidad Esteban Yevilao del sector de Choque; Carralhue del sector de Tranaquepe y la comunidad José Paillao, correspondientes a la comuna de Tirúa.
IX REGION:
TEMUCO, BY PASS: Se pretende la construcción de una carretera de circunvalación en Temuco, proyecto que afecta a 27 comunidades mapuches del sector Truf-Truf. La idea de construir un "By-Pass" no es nueva, hace más de una década que la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas realizó los estudios pertinentes para diseñar una alternativa al paso de la ruta 5 sur por la ciudad. Sin embargo, sólo ahora se hará realidad, pese a la oposición de las comunidades, de organizaciones indígenas y ecologistas.
TRAIGUEN:
PANTANO: Disputa por la posesión de 440 hectáreas que pertenecen en la actualidad a la Forestal Mininco.
TEMULEMU: Aquí prosigue la lucha por la recuperación de 1.000 hectáreas que actualmente están en manos de la forestal Mininco y del ex ministro Agustín Figueroa, presidente de la Fundación Pablo Neruda.
DIDAICO: 1.500 hectáreas de propiedad de la Forestal Mininco y de Agustín Figueroa reclamadas por comunidades mapuches.
SANTA ROSA DE COLPI: Conflicto por 56 hectáreas de un total de 800 que comprende dicho fundo, en manos de Mininco.
ANDRÉS CALBUÑIR: Lucha por la recuperación de 400 hectáreas actualmente propiedad de Sergio Pooely.
CHEHUAN ANTIPI: Sector Guindo Grande de la comuna de Traiguén. Esta comunidad también ha realizado tomas con el objeto de recuperar 440 hectáreas del fundo Santa Ana.
COLLIPULLI:
CATRÍO ÑANKUL: Comunidad en el sector Huapitrio que reclama posesión de 460 hectáreas pertenecientes al fundo Santa Ema, en manos de Forestal Mininco. La policía sustrajo un rewe, elemento sagrado para los mapuches, lo cual fue considerado una gran afrenta.
CHOIÑ LAFQUENCHE: Comunidad ubicada en el sector San Jorge, que reclama 240 hectáreas del fundo Palermo de la Forestal Mininco y 150 hectáreas de dos parcelas de particulares.
CAILLIN: Comunidad ubicada en el sector San Jorge que reclama 434 hectáreas del fundo Ginebra y 200 hectáreas del fundo Kurako, pertenecientes a un particular. En total se lucha por la recuperación de más de 2.300 hectáreas, incluidas 500 usurpadas por Forestal Chile.
XEG-XEG: En la comuna de Carahue, donde Forestal Mininco se encuentra plantando pinos y eucaliptos en tierras que son sagradas para el pueblo mapuche, como es el caso del Cerro Xeg-Xeg.
LUMAKO:
PICHILINCOYAN PILINMAPU MILLALEMU: Es una de las comunas más pobres del país. Allí las comunidades mencionadas, entre otras, vienen luchando por la recuperación de 3.000 hectáreas en manos de la forestal Bosques Arauco y que históricamente les pertenecen. Luego de la quema de camiones pertenecientes a la forestal el área fue militarizada y las comunidades reprimidas por la policía.
REÑIKO GRANDE: Las comunidades exigen la recuperación de 2.500 hectáreas cuyo dueño es Forestal Mininco.
JUAN MAIKA: La comunidad exige la devolución de 440 hectáreas del fundo Santa Ana de la que es propietaria Forestal Mininco. La policía les reprimió violentamente a fines del año pasado al atacar la comunidad e incautar madera talada por los comuneros.
DIDENCO: La comunidad exige la devolución de 3.000 hectáreas actualmente propiedad de la forestal Bosques Arauco.
Otros territorios en conflicto:
LIEUCURA: Reclama 700 hectáreas actualmente propiedad de la forestal Bosques Arauco.
QUETRAHU: Reclama 780 hectáreas pertenecientes al fundo Estados Unidos, en manos de Forestal Mininco.
COYINQUE: Reclama 330 hectáreas pertenecientes al fundo Santa Ana.
PILINMAPU: Reclama 3.000 hectáreas.
X REGION:
QUELLON: Chiloé, región de Los Lagos, las comunidades huilliches reclaman su derecho ancestral sobre 23 mil hectáreas de las cuales son dueños las forestales Hawarren, Puerto Carmen y la sucesión Núñez-Ruiz



