Según antecedentes entregados por la Corporación Nacional de la Madera, en los últimos años se redujo la tasa de forestación en un 61,29 por ciento, lo cual significaría que las empresas del rubro que en 1994 plantaron 77 mil 502 hectáreas, este año se estima que no superarán las 30 mil, menos incluso que las que efectivamente se forestaron en 1998, cuando se alcanzó a las 35 mil 600. Según el presidente de la Corma, dos serían los factores principales para esta disminución, que afecta a la Octava y Novena regiones. Por la otra, el dirigente empresarial menciona los conflictos con grupos indígenas, que han determinado que algunas empresas reorienten sus negocios hacia países vecinos, como Brasil, Argentina y Uruguay. Diario El Sur, 7 de octubre de 1999.
Jueves 7 de Octubre de 1999Disminución de superficie forestadaEs necesario superar los problemas que enfrenta uno de los sectores que se caracterizó por su gran dinamismo dentro del contexto de la economía nacional.
Según antecedentes entregados por la Corporación Nacional de la Madera, en los últimos años se redujo la tasa de forestación en un 61,29 por ciento, lo cual significaría que las empresas del rubro que en 1994 plantaron 77 mil 502 hectáreas, este año se estima que no superarán las 30 mil, menos incluso que las que efectivamente se forestaron en 1998, cuando se alcanzó a las 35 mil 600. Según el presidente de la Corma, dos serían los factores principales para esta disminución, que afecta a la Octava y Novena regiones. Por una parte, está la pérdida de rentabilidad provocada por la caída de los retornos de inversión por el tipo de cambio, el alto precio de los terrenos y la presión de sectores ambientalistas que por diversas razones intentan impedir la reforestación en determinadas zonas.
Por la otra, el dirigente empresarial menciona los conflictos con grupos indígenas, que han determinado que algunas empresas reorienten sus negocios hacia países vecinos, como Brasil, Argentina y Uruguay. Según la Corma, los daños sufridos por los incendios intencionales de bosques, instalaciones e inmuebles alcanzan a 11 millones de dólares, a lo que deben sumarse los ataques a trabajadores y carabineros. Este panorama es sin duda preocupante, ya que el sector forestal chileno ha sido especialmente pujante, generador de gran cantidad de plazas de trabajo, innovador en la introducción de tecnología y un importante generador de divisas por el aumento de las exportaciones. Sin duda que algunos de los factores señalados, como el tipo de cambio, pueden variar en razón a las medidas que adopte la autoridad económica. Pero, el fundamental es el de la falta de seguridad, condición fundamental para todo inversionista.
Al respecto, cabe recabar del gobierno la máxima diligencia en el tratamiento de los temas medioambientales, por cuanto existen sectores ideologizados que interfieren con el desarrollo del sector forestal. En consecuencia, hay que recordar que existen normas legales que resguardan el medio ambiente y que deben ser respetadas tanto por los productores como también por los mismos ambientalistas. Y frente al creciente conflicto indígena, donde según se ha informado existirían elementos infiltrados interesados en producir enfrentamientos, el gobierno debe actuar con estricto apego a la legislación en materia de seguridad, otorgando las fuerzas policiales indispensables para garantizar no sólo la protección a los predios amenazados, sino que fundamentalmente a los ejecutivos, técnicos y trabajadores de las empresas forestales. Es el momento de insistir que sólo en un ambiente seguro se fomentan las inversiones, se trabaja y produce; siendo este factor gravitante para el progreso y desarrollo no sólo de la industria forestal, sino que también de todo el país.
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