En su apoyo al proyecto de Endesa, Frei puso en juego toda la política indigenista y rompió relaciones con las etnias, rasmilló a políticos de la concertación y se distanció aún más de los protectores del medioambiente. Los próximos días dirán si se renovará o no el pacto que suscribió Aylwin hace casi diez años en Nueva Imperial. Por ahora, según la Conadi, los ecologistas y algunos políticos, las obras de Endesa deberían quedar en un-dos-tres-momia–es, hasta que se resuelvan las incógnitas que han hecho de Ralco un controvertido proyecto en cuyas aguas navegan muchos intereses. Tercera en Internet 9 de Agosto de 1998
| NACIONAL
REPORTAJES
09 de Agosto de 1998 |
||
| Cruce
de intereses convulsiona proyecto hidroeléctrico
La presión que reventó Ralco En su apoyo al proyecto de Endesa, Frei puso en juego toda la política indigenista y rompió relaciones con las etnias, rasmilló a políticos de la concertación y se distanció aún más de los protectores del medioambiente. Los próximos días dirán si se renovará o no el pacto que suscribió Aylwin hace casi diez años en Nueva Imperial.
¿Cómo salir ahora lo mejor parado posible del reventón ideológico-económico detonado por Ralco? La Moneda intentó mantener una fachada neutra y racional que, sin embargo, no logra explicar cómo fue que en menos de una semana se destituyó a tres consejeros que no aprueban el proyecto hidroeléctrico de Endesa en el Alto Biobío que demandará una inversión de US$ 500 millones y que debería debutar el 2002. Los ex-Conadi -los consejeros Cristián Vives y Milene Valenzuela- optaron por hacerse humo a la hora de las entrevistas, archivando por ahora sus opiniones. Mientras, el director, Domingo Namuncura, explicaba escuetamente por qué se oponía a las permutas. Los políticos aprovecharon la oportunidad (¡una más!) para evidenciar divisiones y disfrazar intereses. En la derecha, por ejemplo, el vicepresidente de RN Alberto Cardemil celebró especialmente el despido de Namuncura. "Me alegro que el Jefe de Estado lo haya puesto de patitas en la calle", comentó. El candidato a la presidencia (PS) Ricardo Lagos, cambió el silencio de sus tiempos de ministro frente al tema por un mensaje algo ambiguo, pero pacificador: "Nada es indispensable. Si no se construye Ralco lo importante es que tengamos conciencia que deberemos pagar más cara la electricidad... Hay que trabajar un poco más para encontrar una solución más adecuada". Y la bancada verde insistió en que al menos tres subsecretarios del gobierno han presionado a favor de la central, propiedad de Endesa. Los ecologistas se fueron a terreno, motivando a jóvenes entusiastas a la hora de defender el medioambiente (muchos piensan que es la revancha porque en 1992 no tuvieron éxito en su campaña opositora al proyecto Pangue, también de Endesa). Vía celular ratificaron que lo de ellos es pura defensa de los recursos naturales que, en este caso, pasa por los indígenas. Aclararon de paso que no reciben ni un peso de empresas, que sus libros están abiertos, que los revisa periódicamente el Servicio de Impuestos Internos y que las platas vienen fundamentalmente de fundaciones europeas (Alemania, Holanda, Bélgica), del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente y, en el caso el Grupo de Acción para el Biobío, también del empresario Hernán Echaurren, que milita en las filas de Renovación Nacional. Fueron los indígenas los más directos. Cuando se enteraron que el Presidente Frei no quería más a Domingo Namuncura en la dirección de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) porque él -que milita en el PPD y que es hombre cercano a Lagos- no aprobaba las permutas de terrenos que ofrece Ralco a los pehuenches, simplemente vieron rojo. Varios vendrían a Santiago para estar el jueves en la reunión del consejo donde se decidiría lo de las permutas, paso previo e indispensable para el desarrollo de Ralco. Sin embargo, muchos adelantaron el viaje y otros improvisaron un vuelo porque la emergencia era total. "Nos tratan como imbéciles, pero no somos imbéciles y ahora se van a dar cuenta", nos dijo un acalorado dirigente indígena -comunista, además- llamado José Santos Millao, apenas entró al Hotel Libertador, el miércoles por la noche. Al día siguiente lo que todo el mundo vio fue que una mujer mapuche le pegó a un joven "hermano" de apellido Gallina (familia que sí quiere cambiar su terreno por el que le ofrece Endesa) y que otras varias le tiraron con todo a Antonio Lara, el subsecretario de Mideplán que debió oficiar de ministro en esta dura semana porque el titular, Germán Quintana, estaba en Portugal en un encuentro de jóvenes. Incluso unos insultaron al propio Namuncura, por no defender bien los derechos indígenas. Volaron ceniceros, tazas y sillas. Eran poco más de las tres de la tarde y Lara había cruzado la Alameda para explicar in situ por qué el gobierno echó a Namuncura. Claro que llegó tres horas después del plazo tope que le habían dado los consejeros indígenas para que entrara a la sede de la Conadi.
Y quedaron en el caminoLara volvió a Mideplán sin heridas (visibles al menos), sumándose a la lista de soldados que hacen historia en esta contienda de Ralco. El primero dado de baja fue Mauricio Huenchulaf, ex director de la Conadi, quien debió renunciar a comienzos del año pasado (había cometido algunas irregularidades administrativas por las que la Presidencia pidió su salida, pero de fondo ya estaba el tema de Ralco y los pehuenches).Después fue Vivianne Blanlot, directora de Conama. Su partida tuvo que ver con las exigencias medioambientales al proyecto. Luego vinieron los consejeros Cristián Vives y Milene Valenzuela, a fines de julio pasado y esta semana la de Domingo Namuncura, el reemplazante de Huenchulaf. El recuento parece no inquietar al titular (s) de Mideplán, Antonio Lara. -Desde fuera se ve feo, ministro. ¿Cómo explica que quien no piensa como el gobierno debe irse para la casa?. -Puede que se vea mal, pero los mismos que hoy defienden a Namuncura hace poco más de un año no lo querían. Cuando fue nombrado yo viajé con él a Temuco y tuve que llevármelo a otro lado a dar una conferencia de prensa porque la gente de la Conadi no lo aceptaba. En ese momento defendían a Huenchulaf. Y para que no quedaran dudas, los dirigentes entonces se tomaron la sede de la Conadi por nueve horas. Algunos dicen que Namuncura -"Pies de Piedra" en lengua mapuche- no sólo hizo un buen trabajo y con real preocupación por los indígenas, sino que además allanó el camino para su futuro político como diputado en el Parlamento.
Como se tejió el despidoLa trama que desembocó el miércoles en la petición de renuncia del director de Conadi se venía incubando desde mucho antes. Varios personeros oficialistas acusan a Namuncura de no haber hecho nada para cautelar lo que la ley indígena pide explícitamente en los casos de permutas: que el terreno nuevo sea igual o mejor que el antiguo. Este replica que no es cierto; que la Conadi pidió dos tasaciones independientes de los terrenos a permutar (ver recuadro).Pero lo de fondo -dicen sus críticos en el gobierno- era su intención de usar la ley indígena para un objetivo de defensa de la "identidad cultural" de los pehuenches, algo que ya había sido zanjado cuando la Conama aprobó el proyecto en julio del año pasado. Por eso, el miércoles el ministro (s) Lara le pidió formalmente a Namuncura que suspendiera el consejo convocado para el día siguiente, con el objeto de dar más plazo a la búsqueda de una solución política antes de que se rechazaran todas las permutas. Namuncura se negó, diciendo que no tenía "una causa justificada" y que no podía pasar por encima de un acuerdo del consejo que incluía no sólo a funcionarios públicos sino a ocho representantes de comunidades indígenas. "Pero tú eres el director de Conadi, ¿cómo no vas a poder suspender la reunión?", se le insistió. "Lo siento", dijo, "pero me resulta imposible". Y sugirió que, al comenzar la reunión a las nueve de la mañana del jueves, alguno de los consejeros del gobierno propusiera la suspensión. Pero las cartas ya estaban echadas. El gobierno no quería arriesgarse a que algo saliera mal y las permutas finalmente fueran rechazadas en bloque. "Te estás poniendo difícil y así no podemos seguir", se le dijo. Poco después le llegaría la escueta carta en que -por instrucciones del Presidente de la República- le pedían la renuncia.
Solemne compromiso de AylwinEl de Namuncura, entonces, se convirtió en el último de una serie de nombres que fueron quedando atrás en el áspero trámite de la relación entre los gobiernos democráticos y las etnias indígenas.Entre tanto rostro, escaramuzas y tomas de caminos en el Alto Biobío, el tema de fondo podría pasar de largo. Pero se trata de una historia de casi una década y que tuvo como autor al ex mandatario Patricio Aylwin. Cuando era el abanderado por la Concertación para la Presidencia, contrajo en Nueva Imperial, región de La Araucanía, un solemne compromiso con los dirigentes mapuches de la zona: fijar plazos y pautas que propiciarán la creación de una nueva normativa que reemplazara al decreto ley 2.568 de 1979. El resultado fue la Ley Indígena (Nº 19.250), promulgada en octubre del 93 y que ha permitido, entre otras cosas, devolver a las comunidades 110 mil hectáreas de las 320 mil que, se calcula, éstas perdieron durante el gobierno militar. La ley -aunque no dejó satisfechos a los indígenas- dio vida a la Conadi. "Es el organismo -dice- encargado de promover, coordinar y ejecutar la acción del Estado en favor del desarrollo integral de las personas y comunidades indígenas, especialmente en lo económico, social y cultural. Y de impulsar su participación en la vida nacional". Manuel Baquedano, director del Instituto de Ecología Política, uno de los grupos más radicales, dice que "la ley fue un engendro hecho a partir del momento en que se decidió encauzar la corriente indígena autónoma que bien podría haber llegado a ser un partido". Habla de "engendro" porque en el Parlamento sufrió varios cambios, pero lo relevante es que esta normativa establece una co-participación que no se ve en leyes relacionadas con la mujer o los jóvenes. Baquedano se refiere a la composición del consejo de la Conadi: ocho por el gobierno (cinco subsecretarios y tres representantes del Presidente) y ocho representantes de las diferentes etnias, elegidos por las comunidades (cuatro mapuches, uno por Santiago, uno de Rapa Nui, un aimará y un atacameño). El director del consejo, el que debe inclinar la balanza en caso de empate, lo designa el Primer Mandatario. Consultas previas de última hora convencieron a Frei de que la votación el pasado jueves iba a ser un empate y que el voto decisivo de Namuncura sería contrario a autorizar las permutas. Por eso decidió actuar en dos frentes: destituirlo antes de la votación y abrir una mesa de diálogo para recomponer un consenso. Las autoridades se dieron un plazo de 15 días para retomar conversaciones con los indígenas -tendrá un papel importante el intendente de la Octava Región, Martín Zilic- y obtener las mejores condiciones para los pehuenches. En esos días, además, debe encontrar un nuevo director del consejo que sí esté en la línea del gobierno. Ese es otro punto relevante. Cuando La Moneda salió a explicar los tres despidos en la Conadi, dijo que ellos no estaban de acuerdo con lo que el gobierno pensaba. Esto resulta bien simple de explicar: los consejeros destituidos creen que al desarrollarse Ralco tal como está planteado se haría un daño irreparable para la cultura pehuenche y que hay terrenos impermutables. Valiéndose de esos argumentos, algunos políticos, los ecologistas y los dirigentes indígenas sostienen convencidos que apoyar Ralco es matar la ley indígena, convertir a la Conadi en casi un mueble y enterrar el compromiso de Aylwin en Nueva Imperial. Y, quizá, los haría desenterrar el hacha de una nueva batalla.
El papel de la Central en las eleccionesBaquedano cree que la ruptura entre etnias y el gobierno es más profunda que Ralco. Que de no renovarse el pacto-Aylwin habrá problemas en otras zonas donde viven indígenas. Agrega:-Cuando Endesa empiece a construir muros, de aquí a unos seis meses, como ya estaremos en período preeleccionario, Ralco entrará en las elecciones. Y así como están las cosas, los ecologistas creemos que no podremos apoyar a ningún candidato. Sostiene que a Frei no le inquieta la posibilidad de movimientos indígenas, "pero no sucede lo mismo con la coalición". Coincide el ex ministro de Mideplán, el socialista Roberto Pizarro, quien vaticina que en el Alto Biobío habrá violencia. "No hay por parte del gobierno ningún interés en incorporar a la gente a un proceso y, al excluirlos en sus condiciones de miseria, los afectados no tienen más alternativa que levantarse. Y como el Presidente está obcecado en apoyar a Endesa y como el ministro del Interior es autoritario, ojalá el resultado no sea muy desastroso". Entonces, al final ¿la ley indígena está sirviendo para algo? El Instituto Libertad y Desarrollo publicó un estudio social en el que derechamente plantea: -La ley creada supuestamente para proteger a las comunidades indígenas representa en la actualidad un obstáculo para que ellos puedan superar su situación de pobreza e integrarse a la comunidad nacional, al limitar los derechos de propiedad de las tierras, obligando a las comunidades a seguir destinando sus terrenos a usos con mala rentabilidad. Ahí queda al descubierto el nudo del asunto. Los 84 pehuenches del Alto Biobío que firmaron la solicitud de permuta propuesta por Endesa, están pensando que su relocalización les permitirá cambiar de vida. Ralco es la segunda y la más grande represa de un proyecto planificado por Endesa-Chile de seis centrales escalonadas a lo largo del Biobío. Está concebida con un embalse que implica inundar una superficie de 3 mil 400 hectáreas y, por tanto, movilizar a unos 600 pehuenches de un lugar donde sus antepasados se instalaron hace más de dos siglos. A ellos Endesa les propuso cambiarse a los fundos El Barco y El Huachi, donde algunos indígenas están viviendo una temporada de prueba. A El Barco, donde deberían llegar 41 familias, se le cuestiona por la inclemencia climática. Imposible, dicen, sería cultivar o tener animales en los meses más fríos, a menos que se construya un invernadero. Lo concreto es que las 84 permutas que iban a ser rechazadas por la Conadi, quedaron a la espera de la reunión donde debutará el reemplazante de Namuncura. Si eventualmente en el nuevo escenario también se rechazaran los cambios de tierras, el tema pasaría a la Justicia. Y ahí se sabrá quién pesa más: la ley indígena o la ley eléctrica. Por ahora, según la Conadi, los ecologistas y algunos políticos, las obras de Endesa deberían quedar en un-dos-tres-momia–es, hasta que se resuelvan las incógnitas que han hecho de Ralco un controvertido proyecto en cuyas aguas navegan muchos intereses.
|




