En 1995 Endesa decidió continuar con la idea de construir Ralco. José Yuraszeck, entonces su presidente, la consideró "el proyecto más atractivo para el país, en cualquier escenario". La fecha de inicio de operaciones debía ser el año 2002. Tercera en Internet 17 de Agosto de 1998

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
 
 
 
NACIONAL CRONICA
17 de Agosto de 1998 
    
 
Debería comenzar a operar en el 2002 
Kaikaivilú al acecho en la zona de Ralco 

El enorme proyecto que Endesa diseñó para el Alto Biobío a fines de la década de 1980 contemplaba seis centrales sobre el cauce. No obstante, sólo Pangue fue edificada, y la empresa pronto desestimó continuar con las restantes.

 

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    Kaikaivilú, la serpiente que hace subir las aguas en la mitología mapuche, ha tenido bastante trabajo para cumplir su designio en el alto Biobío, bajo la moderna forma de la central hidroeléctrica Ralco. Ocho familias pehuenches que aún se resisten a cambiar sus terrenos han provocado un conflicto cuyas consecuencias aún son oscuras.

     El enorme proyecto que Endesa diseñó para el Alto Biobío a fines de la década de 1980 contemplaba seis centrales sobre el cauce. No obstante, sólo Pangue fue edificada, y la empresa pronto desestimó continuar con las restantes.

     En 1995 Endesa decidió continuar con la idea de construir Ralco. José Yuraszeck, entonces su presidente, la consideró "el proyecto más atractivo para el país, en cualquier escenario". La fecha de inicio de operaciones debía ser el año 2002.

     

    Dos víctimas

    El primer round de la central fue con la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama), en esa época dirigida por Vivianne Blanlot. El informe de impacto ambiental fue entregado por Endesa en marzo de 1996, y rechazado cinco meses después por el organismo. Tras la solicitud de modificaciones y un largo trámite, el proyecto fue finalmente aprobado.

     Después de eso vino la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas (Conadi).

     La reciente Ley Indígena le dio peso decisivo a su intervención, debido a su capacidad para autorizar permutas de terrenos que pertenecieran a pueblos originarios.

     La discordia se centró en la calidad de los terrenos ofrecidos por Endesa a algunas familias pehuenches. El fundo El Barco, argumentan los opositores, recibe mucha nieve en invierno y su tierra es pobre.

     El primer director de Conadi que se enfrentó al tema, Mauricio Huenchulaf, también fue la primera "víctima": en marzo de 1997 recomendó el rechazo de Ralco, pero salió del cargo meses después.

     El mismo mes de marzo el Presidente Frei había mostrado su enérgico apoyo a la construcción de Ralco, durante la inauguración de la central Pangue.

     El sucesor de Huenchulaf, Domingo Namuncura, sufrió sorpresivamente la misma suerte el 5 de agosto pasado. El Gobierno le pidió la renuncia horas antes de que la Conadi tuviera que discutir si aprobaba o no los cambios de terreno. La decisión desencadenó una batalla con organizaciones indígenas en la que no se vislumbra aún una fecha de término.

     

     
     

     
     

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