Constataron que parte de las dos mil hectáreas que forman la propiedad se encuentra desmontada por los ocupantes ilegales. El chaman de la comunidad, Karai Poty o Porfirio Benítez, expresó su preocupación cuando contó que “los intruchos ya tumbaron 200 hectáreas de monte y sólo quedan capuerales”. A diferencia de otros casos de ocupación ilegal de tierras en la provincia, estos instrusos no son personas instaladas en el lugar en forma permanente. Conforme a lo expresado por Karai Poty, “esa gente es comerciante de Iguazú. Tenemos antecedentes que los hermanos aborígenes están siendo amenazados por los intrusos para que a través del temor que les infunden, salgan de esas tierras”. Para el chamán mantener el monte nativo es casi una obsesión. Piensa en convertir las dos mil hectáreas en un reserva natural para que “en el momento que haya un cambio de cacique (éste) no haga un mal negocio, que nadie toque el monte”. Territorio Digital, Posadas (Misiones), 22 de marzo de 2003. 

 

Guaraníes. Los aborígenes piden el respeto a su cultura y religión, como base del desarrollo de su pueblo.
Territorio Digital, Posadas (Misiones), 27 de marzo de 2003.
 

Por la tierra y el respeto

Los chamanes de las aldeas de Misiones organizarán un encuentro para formar un consejo. Quieren mantenerse en contacto para gestionar soluciones a la falta de territorio propio y de asistencia sanitaria.


Desinterés y políticas perjudiciales

Una consulta callejera entre medio centenar de personas dio cuenta de que existe un desconocimiento general sobre el pueblo guaraní. 
Sólo una posadeña docente y dos turistas aseguraron que en MIsiones viven comunidades guaraníes, el resto señaló haber visto aborígenes en las rutas vendiendo artesanías, pero no podían indicar con certeza sobre su existencia en la provincia. Los consultados tienen presente a San Ignacio como localidad donde hay asentamientos guaraníes, pero ni se imaginan que existen 60 aldeas y unos 3500 paisanos. Desconocen además cuáles son sus necesidades y de qué viven. El 2 por ciento de los entrevistados dijo que el principal problema de los guaraníes era la tierra. 
El resto especuló entre planes asistenciales, trabajo, escuelas... Acerca del medio de vida de los mbya, la mayoría dijo que conseguían el sustento mediante la venta de artesanías. 
Con este sondeo de opinión, se trasluce el desconocimiento y la falta de entendimiento de la problemática de los “dueños de la tierra” por parte de los “blancos”. Si a los “blancos” que son quienes toman las decisiones respecto de los recursos naturales, no les interesa el devenir del pueblo guaraní, menos interés mostrarán los representantes de los “blancos” en resolverlos. Así se concluye en políticas torpes para los mbya que terminan por perjudicarlos. 

Por Romina Kujarchuk

Los chamanes guaraníes pretenden organizar un encuentro provincial para poner en marcha una asociación del pueblo mbya.

Con la ayuda de la Dirección de Asuntos Guaraníes y la promoción de la Nación, los 26 chamanes quieren ponerse en contacto para revalorizar su cultura y religión, además dar resolución a los problemas de la comunidad, con más de 60 aldeas en Misiones.

El primer paso para esta organización fue el Primer Encuentro de Pueblos Originarios que se realizó la semana pasada en la Quinta de Olivos. En la oportunidad 18 comunidades aborígenes del país plantearon sus principales problemas al presidente Eduardo Duhalde.

En el caso de los guaraníes, los chamanes fueron los representantes y las urgencias que plantearon además de la revalorización de su cultura es la tenencia de tierras y mayor atención de la salud. Las tres cuestiones están intimamente relacionadas, puesto que la posesión de tierras les permitirá tener acceso a mejor alimentación y vivir de acuerdo a sus creencias; según explicó Porfirio Benítez, chaman de una aldea de Wanda. El uso de los recursos naturales está muy ligado a su espiritualidad y supervivencia.

“Nos preocupan los más ancianos que están en distintos lugares. Tenemos que organizar a los chamanes y hacer una comunidad distinta y recuperar la cultura”, explicó Rosendo Moreira, chaman de la aldea Fortín Mborore de Puerto Iguazú.

El encuentro está pautado para el 19 de abril donde se buscará una estrategia para que se organicen.
La atención de la salud es el tema recurrente en los últimos años, puesto que la población está disminuyendo a causa de las muertes por enfermedades curables. Una de las principales amenazas para estos pueblos son la sífilis y la tuberculosis, males que se cobraron ya muchas vidas guaraníes y atentan con su crecimiento poblacional.

Las comunidades guaraníes no tienen ninguna asistencia médica, pero lo que estos chamanes pretenden es juntar la medicina con el conocimiento que ellos tienen de las hierbas y su espiritualidad.
 

Para ser un chaman

Porfirio Benítez desde pequeño fue instruido para ser chaman. Su padre era líder espiritual y de él aprendió sobre las hierbas medicinales, los dioses de los guaraníes y los nombres para bautizar a los recién nacidos. Para completar sus estudios, Benítez estuvo en San Pablo, Brasil con un chaman rector. “Pero todavía me falta” señaló Porfirio y destacó que la falta de un territorio propio les impide llevar la vida adecuada para un chaman, la que por sobre todo exige una alimentación determinada.
 

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