GUAZÚ (MISIONES, ARGENTINA). A pocos kilómetros de las Cataratas del Iguazú, la aldea aborigen Yryapú vive horas de amarga tensión. “Un nuevo intento de usurpación de nuestras tierras”, afirma Miguel Morínigo, cacique de la comunidad. El jefe indígena no puede apartar de su memoria el episodio sufrido en 1990, cuando para sacarlos de su lugar “irrumpieron e incendiaron la aldea”. “Acostumbrados a las persecuciones, y a respetar la ley del hombre blanco, los dejamos hacer”, relató Miguel. “Con dolor en los corazones mirábamos desconsolados cómo se quemaban nuestras casas, pertenencias y recuerdos”. Servicio: Prensa del Yguazú 7 de mayo de 2003
“NOS QUIEREN URURPAR NUESTRAS TIERRAS”
PUERTO IGUAZÚ (MISIONES, ARGENTINA). A pocos kilómetros de las Cataratas del Iguazú, la aldea aborigen Yryapú vive horas de amarga tensión. “Un nuevo intento de usurpación de nuestras tierras”, afirma Miguel Morínigo, cacique de la comunidad.
El jefe indígena no puede apartar de su memoria el episodio sufrido en 1990, cuando para sacarlos de su lugar “irrumpieron e incendiaron la aldea”. “Acostumbrados a las persecuciones, y a respetar la ley del hombre blanco, los dejamos hacer”, relató Miguel. “Con dolor en los corazones mirábamos desconsolados cómo se quemaban nuestras casas, pertenencias y recuerdos”.
Una gran movilización popular, medios de prensa e instituciones intermedias se movilizaron aquella vez para detener el desalojo. Los verdaderos dueños –legítimos y primeros- reconstruyeron las viviendas y siguieron allí, esperando el reconocimiento de sus derechos.
Trece años después, el gobierno provincial pretende los territorios indígenas para la instalación de complejos hoteleros. “Los estadistas de turno argumentan estrategias turísticas desconociendo nuestros derechos ancestrales y jurídicos *”... “Son hombres distintos, (a los del 90), pero con la misma ignorancia y soberbia de aquellos”, sostuvo Morínigo.
Agregó que “no le negamos nosotros al hombre blanco el derecho que tiene, según su cultura y forma de vida, a modernizarse y desarrollarse”. “Es más, lo respetamos”, enfatizó el cacique. “Pero de igual manera pido se respete a mi pueblo, a nuestra cultura y forma de vida”, replicó.
Una vez más Miguel Morínigo solicitó a la sociedad blanca “apoyo y solidaridad para impedir que nos roben nuestra tierra”.
Alegó finalmente: “Somos un pueblo noble cansado de sufrir centenarias persecuciones, discriminados y olvidados. Sólo buscamos vivir en armonía con nuestra cultura y el medio ambiente; que nuestros niños sean felices y que no tengan que pasar en un futuro los sufrimientos que nos tocó padecer a nosotros y a nuestros ancestros. Sólo pedimos que se nos respete”.
* Leyes nacionales y provinciales (23.302 y 2.727, respectivamente), y la Constitución Nacional argentina (artículo 75, inciso 17) reconocen, entre otros, el derecho de los pueblos originarios a la tenencia comunitaria de los territorios que ocupan. En este sentido, la Argentina suscribió también el Convenio 169 de la OIT / Organización Internacional del Trabajo).
Contactos con el Cacique Miguel Morínigo:
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Puerto Iguazú, Misiones
7 de mayo de 2003
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