En el ensayo titulado "La participación mapuche en la co-gestión de áreas protegidas", Jorgelina Villarreal y Zulema Semorile explican que el discurso mapuche "involucra el derecho ambiental y la biodiversidad", en un esquema donde se produce la intersección de "las cuestiones referentes a los derechos humanos, la democracia, el desarrollo y el medio ambiente". La propuesta mapuche se relaciona con una visión "holística" que les permite definir un paradigma de desarrollo sustentable cuyo objetivo es restablecer los desequilibrios naturales y espirituales. Esa relación indisoluble entre la comunidad y la tierra, los lleva considerar el Medio Ambiente como parte de su cultura y forma de vida. Por ello "entienden que la tierra debe ser preservada para las generaciones futuras con la misma biodiversidad que han disfrutado generaciones anteriores", expresa Blanca Tirachini en su trabajo. Rio Negro (Viedma), 1 de junio de 2003.
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Destacan rol de los mapuches en gestión ambiental
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Ese "prerrequisito", que supone la realización de una tarea intercultural se materializa ya en los procesos de autogestión mapuche en zonas de Parques Nacionales -Lanín- o en áreas protegidas -Aluminé, Lácar, Huechulafquen, Paimún- se presentó como denominador común de varias exposiciones en el reciente Congreso anual de áreas protegidas desarrollado en la Universidad Nacional del Comahue. (Ver aparte)
La interculturalidad -modelo que supone reconocer la diversidad cultural en una relación de respeto mutuo- apunta a la horizontalización de la toma de decisiones donde resulta fundamental preservar las identidades culturales -étnicas, lingüísticas, religiosas y filosóficas- de los protagonistas de ese proceso, aunque se plantee en un contexto conflictivo y complejo por razones históricas, económicas, sociales y políticas.
En el ensayo titulado "La participación mapuche en la co-gestión de áreas protegidas", Jorgelina Villarreal y Zulema Semorile explican que el discurso mapuche "involucra el derecho ambiental y la biodiversidad", en un esquema donde se produce la intersección de "las cuestiones referentes a los derechos humanos, la democracia, el desarrollo y el medio ambiente". Por lo tanto, las demandas de los mapuches involucran a los pueblos originarios y a "toda la sociedad nacional".
Las autoras concluyen que las luchas y reclamos aborígenes se asocian con "nuevos derechos culturales" vinculados con la reivindicación por el acceso y la apropiación de la naturaleza". Entre las conclusiones, proponen el encuadre de "territorio indígena protegido" como categoría apropiada para designar el co-manejo de los recursos naturales.
El manejo turístico de la naturaleza plantea varios problemas, especialmente en función del crecimiento "notable" de la privatización del espacio natural de la Patagonia y "la sustentabilidad de esos recursos por parte del interés privado que lo usa o adquiere", tal como expresa el trabajo presentado en el congreso con el título "Problemáticas y perspectivas del desarrollo turístico productivo en territorio mapuche en la Patagonia", por Juan Nataine y equipo.
La actividad turística en
zonas pobladas por mapuches comienza en la década de 1940 con el
ingreso de turistas "a sectores y áreas próximas" a esas
comunidades.
Por lo general se trata de "lugares
de alto valor paisajístico".
Sin embargo, recién en 1980
se identifica un "lento" proceso de involucramiento económico entre
pobladores y turistas.
Al respecto, en "El turismo como
alternativa productiva en las comunidades mapuche", sus autores, Marcelo
Impemba y Graciela Maragliano consideran que la actividad tiene "carácter
espontáneo" en la región de Los Lagos.
Sin embargo, la opción de
una actividad productiva complementaria a la tradicional -generalmente
de pequeño productor pecuario- resulta "muy atractiva como generadora
de ingresos en el corto plazo" pese a la "marcada" estacionalidad.
Además, se detecta una "nueva
relación con el turismo" por parte de los sectores más jóvenes
("Problemática...") de las comunidades mapuches, mientras los adultos
y ancianos "asumen un rol de dejar hacer".
Queda sin embargo descartado que
ese desplazamiento de la actividad turística hacia áreas
donde residen mapuches se identifique como "etnoturismo" -atribuido a una
definición intelectual con "cierto apuro en designar un producto
turístico con contenido innovador"-. En efecto, "lo mapuche se integra
y se mezcla con el interés (del turista) por acceder a áreas
agrestes, donde el componente principal lo otorga lo rural, que incluye
además a la población paisana no mapuche". En efecto, se
verifica "el creciente interés de los grupos de turistas en evitar
las mediaciones e intermediaciones" con lo cual se subraya el protagonismo
de la población originaria.
Fuentes consultadas:
- "El turismo como alternativa productiva en las comunidades mapuches", por Marcelo Impemba y Graciela Maragliano.
- "Problemáticas y perspectivas del desarrollo turístico productivo en territorio mapuche de la Patagonia", de la autoría de Juan Nataine, Alejo Simonelli, Juan Brizzio, María Fernández Mouján, Matías Villalba.
- "La participación mapuche en la co-gestión de áreas protegidas. La interculturalidad y el derecho ambiental", por Jorgelina Villarreal y Zulema Semorile.
- "Compartiendo valores, ampliando voces", por Blanca Tirachini.
Once mil aborígenes
viven en zonas rurales
NEUQUEN - En las zonas rurales, fundamentalmente las cordilleranas de esta provincia y de Río Negro -donde también se concentran núcleos poblacionales en Línea Sur- viven unos once mil pobladores mapuches distribuidos en 70 comunidades. En Neuquén hay unas 46 agrupaciones.
La mayoría de los jóvenes
de estas agrupaciones emigra a las ciudades más importantes de la
región. Cuando se integran a la vida urbana adoptan "los modos de
hablar, pensar y proceder de la cultura hegemónica", una situación
que contribuye a la negación de "la diversidad étnica y cultural".
Además, se señala
que la enseñanza oficial privó a niños y jóvenes
mapuches "de conocer su historia, lengua y tradiciones".
Según la bibliografía
producida por la Coordinadora de Organizaciones Mapuches, que citan las
ponencias presentadas en el IV Congreso anual de áreas protegidas,
la cosmovisión de ese pueblo "se integra en una visión holística,
basada en la organización circular de la naturaleza". Los distintos
integrantes de esa visión del mundo son hombre y mujer, espíritu,
naturaleza y cosmos, que se encuentran en "íntima relación,
a tal punto que en dicha cultura, no es posible concebir cada uno de estos
elementos sin los demás".
El pensamiento de los mapuches se
transmitió en forma oral, de generación en generación.
De la misma manera su historia, la organización social y los contenidos
religiosos.
Su concepto de nación considera
que los seres humanos están relacionados con los elementos naturales
que les dan origen. Sobre esa base conforman una organización social
basada en el sentido de pertenencia social, cultural e histórica.
La propuesta mapuche se relaciona
con una visión "holística" que les permite definir un paradigma
de desarrollo sustentable cuyo objetivo es restablecer los desequilibrios
naturales y espirituales.
Esa relación indisoluble entre
la comunidad y la tierra, los lleva considerar el Medio Ambiente como parte
de su cultura y forma de vida. Por ello "entienden que la tierra debe ser
preservada para las generaciones futuras con la misma biodiversidad que
han disfrutado generaciones anteriores", expresa Blanca Tirachini en su
trabajo.
Hacia un sistema federal de áreas protegidas
NEUQUEN - En el corto plazo habrá un sistema federal de áreas protegidas que integre los organismos provinciales y nacionales, públicos y privados, según anunció Juan Carlos Chebez, director de la delegación nordeste de la Administración de Parques Nacionales.
Chebez formuló declaraciones durante el desarrollo del IV Congreso anual sobre áreas protegidas organizado por la Universidad Nacional del Comahue entre el martes y el jueves pasados. Participaron expositores de todo el país y de naciones americanas -Chile, Cuba, Perú y Canadá-, con talleres simultáneos.
Uno de los ejes fue la biodiversidad
y la interculturalidad como contexto en el manejo conjunto de las áreas
entre los pobladores originarios y el sector público y las empresas
privadas y organizaciones no gubernamentales.
La nueva política federal
sobre recursos naturales aludida por Chebez se aprobó mediante un
convenio firmado a fines de marzo entre la secretaría de Medio Ambiente,
la APN y el CoFeMA (Consejo Federal de Medio Ambiente). Este ámbito
permitirá que las provincias más rezagadas en la conservación
de áreas naturales puedan nivelarse con el resto del país.
Chebez explicó que Argentina
es un país pionero en la materia ya que fue el tercero del continente
en contar con un organismo administrador de los parques, luego de Estados
Unidos y Canadá. Pero admitió que no todas las provincias
cuentan con legislación para proteger adecuadamente sus recursos
naturales y recordó que en Neuquén "hay varios proyectos,
pero todavía no se ha logrado elaborar una legislación al
respecto", en referencia al veto del Ejecutivo a la ley de áreas
naturales protegidas.





