El lugar, olvidado ahora, fue clave para aborígenes de los que poco sabe y también para los soldados que en 1880 levantaron el fortín que llevó el nombre del paraje. Los especialistas están seguros que en los frisos de piedra, lo mismo que debajo de la estructura del fortín hay muchísimos secretos históricos y prehistóricos esperando que alguien sepa leerlos o al menos interpretarlos. Todos estos misterios están a punto de perpetuarse como tales. Es que toda la zona será tapada por el agua cuando se concrete la obra hidroeléctrica Chihuido II, en cuyos pliegos de licitación y en contra de las leyes en vigencia no se contempló el rescate arqueológico y paleontológico de estas tierras, que serán el fondo de un embalse. Río Negro (San carlos de Bariloche), 13 de octubre de 2002.
Chihuido II sumergirá para siempre valiosos grabados rupestres
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| La mayoría de los petroglifos tiene similitudes con los hallados en el norte de la provincia. |
PASO DE LOS INDIOS (Enviado especial).- Los frisos grabados de este paraje perdido están en una galería de roca, debajo de un enorme farallón de piedra basáltica de más de quince metros de alto.
En el faldeo, angostísimo, apenas cabe una persona. En el suelo y a unos tres metros por encima del camino hay muchas rocas desprendidas que bien pueden haber sido el atril adonde subían los primitivos artistas patagónicos. Uno imagina que allí, el hombre prehistórico tenía algo así como un atelier, al aire libre y con el río Neuquén como desahogo apenas girando la cabeza.
Sobre las paredes de arenisca, las manos golpearon piedras y grabaron peines que parecen mapas, cruces andinas como las que dejaron los puelches en el sur de Mendoza, líneas ondulantes y caprichosas como ¿serpientes? y formas ovales con oquedades verticales que podrían ser vulvas. La mayoría de los petroglifos (grabados en piedra) tienen similitudes con otros encontrados en el norte de la provincia. Es un arte abstracto y geométrico.
La excepción son las vulvas, extrañísimas para los especialistas en arte rupestre. De ese tipo de grabados hay -por caso- muy parecidos pero en una cueva cantábrica de la zona de Asturias (España) que data de 13.000 años antes de Cristo. En esa caverna, en vez de grabados, las figuras están pintadas en rojo.
En los últimos años, por esa galería angosta sólo han transitado las chivas de la familia Fuentes, los únicos habitantes de Paso de los Indios en más de diez leguas a la redonda.
El lugar, olvidado ahora, fue clave para aborígenes de los que poco sabe y también para los soldados que en 1880 levantaron el fortín que llevó el nombre del paraje.
A unos dos kilómetros de donde duerme la balsa (que no funciona desde hace dos años), están las bases de lo que fue la estructura del ejército que comandó Julio Argentino Roca. En 1881, el fortín tuvo tanta importancia que se ubicaba en el extremo de la línea telegráfica que nacía en Buenos Aires. Resulta paradójico que 120 años después el lugar esté totalmente incomunicado. En el día del peor viento, Paso de los Indios sumó intrigas entre los silbidos y la arena en vuelo; y los enigmas fueron gigantes sobre el callejón pétreo.
Los especialistas están seguros
que en los frisos de piedra, lo mismo que debajo de la estructura del fortín
hay muchísimos secretos históricos y prehistóricos
esperando que alguien sepa leerlos o al menos interpretarlos.
Todos estos misterios están
a punto de perpetuarse como tales. Es que toda la zona será tapada
por el agua cuando se concrete la obra hidroeléctrica Chihuido II,
en cuyos pliegos de licitación y en contra de las leyes en vigencia
no se contempló el rescate arqueológico y paleontológico
de estas tierras, que serán el fondo de un embalse.
¿Y hasta dónde va llegar el agua?-pregunta Daniel Fuentes, de 27 años, quien vive junto al embarcadero de la balsa de Paso de los Indios. Junto al extremo del cable maroma hay una máquina amarilla de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) que se usaba para tirar la balsa, propiedad del mismo organismo. La balsa está inmóvil del otro lado del río y es muy posible que no vuelva a navegar: estratégicamente a nadie le conviene que aquí haya tránsito y mucho menos que se radiquen nuevos vecinos.
"Es un patrimonio valiosísimo
que sólo hemos empezado a relevar, obviamente que como están
planteadas las cosas todo va a quedar sumergido", se lamenta la arqueóloga
Susana Rodríguez de Torcigliani, docente de la facultad de Humanidades
de la Universidad Nacional del Comahue y de la Universidad Autónoma
de Barcelona.
La investigadora ha reclamado aquí
y allá y una y otra vez porque se cumpla la ley que garantiza la
preservación del patrimonio cultural e histórico de la provincia.
Con aportes del Conicet y de la Unesco, y la colaboración de la desaparecida empresa estatal Agua y Energía, Rodríguez realizó campañas de relevamiento que, a falta de fondos, están inconclusas. Fue precisamente Agua y Energía la mentora de la obra hidroeléctrica, retomada por tres profesionales ligados al poder político, y la única interesada en cumplir con el rescate.
La arqueóloga plantea que al menos se levanten las planchas con los grabados y que un equipo releve el área donde estuvo el fortín. Allí, hace algún tiempo, un geólogo encontró los restos de una viejísima botella de cerveza inglesa.
El fortín comenzó a levantarse en 1879 por orden del coronel Napoleón Uriburu, con el objeto de tener a raya "a las tribus que se mantenían hostiles a la ocupación de la línea", señala el historiador Juan Mario Raone en el libro "Fortines del Desierto".
Los investigadores creen que el paso por ese punto del río Neuquén se remonta a la prehistoria. Y están convencidos que pueden hallarse restos que hablen esas culturas todavía indefinidas, de las cuales es probable se encuentren huesos o restos de carbón que sumen alguna precisión al arte grabado en las paredes y a los secretos cubiertos por el polvo.
Rodolfo Chávez
Un equipo decidido a conocer el pasado
La dirección de Cultura de la provincia de Neuquén (lo mismo que la Universidad del Comahue) cuenta con un sólido equipo de investigación arqueológica que hace maravillas con los escasísimos recursos que llegan al área, quizá la más postergada del generoso estado neuquino. La dirección -que depende del ministerio de Gobierno- funciona en lo que fue la estación del ferrocarril, donde los escritorios se transforman en gabinetes de laboratorio cada que alguna pieza debe ser puesta bajo la lupa. Allí, se cuidan las monedas y son bien recibidas las donaciones, así sea simplemente un par de guantes de látex.
"No hay presupuesto, no hay presupuesto", se justifican ante el gasto de cada fotocopia los integrantes del equipo que comanda Peggy Acuña, quienes miran un poco con angustia y otro poco con envidia cómo -por ejemplo- se desembolsa dinero para un corredor de autos o para la empresa de una de las mujeres más poderosas de la Argentina.
Muchos estudios de datación -que deben realizarse en laboratorios especializados- duermen el sueño de los justos porque falta dinero, a pesar de que las cifras nunca superan los tres números.
El ejemplo más claro es la siempre postergada campaña de rescate arqueológico de Caepe Malal, un impresionante yacimiento pehuenche ubicado cerca de Zapala, a la vera del río Curi Leuvú. El lugar, donde se montó un museo de sitio, con poca inversión podría transformarse en ineludible cita turística, en una zona de excelencia pero muy poco conocida si se la compara con la región.
En el mundo, este tipo ofertas al turismo está en alza. Para comprobarlo, basta con mirar cualquiera de los canales de documentales de la televisión por cable o de prestar un poquito de atención a cantidad de noticias sobre hechos que intentan desentramar el origen de la humanidad.
Así las cosas, la resignación
del patrimonio de Paso de los Indios en pos de facilitar la concreción
de la obra no termina de sorprender. Pero preocupa, por lo menos a algunos
pocos que entienden la importancia de conocer el pasado. (AN)
Opinión: A pocos días de efectuarse la licitación, del rescate ni se habla
Faltan apenas unos días para realizar la varias veces postergada licitación de Chihuido II, emprendimiento que ha sido denominado multipropósito por la ley 2316, y que no menciona para nada el rescate arqueológico, histórico y paleontológico que debe contemplar en un todo de acuerdo con la legislación vigente sobre la protección del patrimonio cultural.
La forma de salvamento y traslado de las piezas -expresa la norma- será solo realizado por personal especializado y competente de la materia, siguiendo metodologías de resultados comprobados, las que serán supervisadas por la autoridad de aplicación. El concesionario depositará, a resguardo y dentro del perímetro del emplazamiento, el material que le correspondiera rescatar según lo esté indicado
Los trabajos que debe realizar el concedente, deben ser costeados por el concesionario tal como lo indica la ley 2184 y su decreto reglamentario 2711 del 2 de septiembre de 1997. Para que no queden dudas a nuestros gobernantes, a quienes adquieran los pliegos de la licitación y en especial al grupo empresario IMPSA, gestor interesado de la iniciativa, el artículo 15 de la ley vigente del Patrimonio Histórico, Arqueológico y Paleontológico de la provincia de Neuquén dice claramente que las personas físicas o jurídicas; Unión Transitoria de Empresas responsables de grandes emprendimientos deberán prever los fondos necesarios a la iniciación de las obras con el fin de hacerse cargo de los estudios que promueve esta norma debiendo facilitar y financiar el rescate de los mismos.
Friso Paso de los Indios: 38 grados 31 minutos, 40 segundos de latitud sur y 69 grados 26 minutos 10 segundos de longitud oeste. Se encuentra en el departamento de Añelo.
No es éste el primer caso ni será el último en que ante la construcción de una obra de tal magnitud ( o menores) pero que afectan áreas de valor histórico, cultural, arqueológico y / o paleontológico, (de hecho en nuestro yacimiento hemos encontrado también restos de dinosaurios que siguen aguardando el estudio sistemático que corresponde), debe asumirse la responsabilidad ineludible del rescate y la preservación que marca la ley.
Para más datos, doy un ejemplo esclarecedor y digno de imitarse que sucedió recientemente en San Juan ante la existencia de petroglifos (grabados rupestres) indígenas sobre la margen derecha del río San Juan a la altura del kilómetro 53 de la ruta12, en el departamento de Zonda, los que por la construcción de la represa del complejo "Caracoles “ Punta Negra" y ante la inminencia de su irreparable pérdida al quedar bajo el agua, desde el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo "Mariano Gambier" de la Universidad Nacional de San Juan, se elaboró un proyecto de rescate que logró, entre otras cosas, que las empresas involucradas en la obra: Consorcio ICA Argentina S.A., Panedile Argentina S.A., CPC S.A. (UTE), aportaran el financiamiento, los materiales, las maquinarias y operarios especialistas que controlaron la extracción de las rocas con amoladoras, martillos neumáticos picadores y rotativos; retroexcavadora y demás maquinaria que exigió la combinación ajustada para el corte, traslado y lingado de las rocas. También fueron las empresas las que sufragaron los gastos de este trabajo arqueológico que llevaron a cabo las colegas Adriana Varela y María Riveros junto a un equipo de colaboradores especialistas de la misma universidad.
Pero hay algo más, esto se logró sin que existiera una ley que obligue a las empresas a pagar el rescate del patrimonio. Ellas se hicieron cargo de los gastos porque ni la Universidad, ni el gobierno provincial ni el municipio de Zonda tenían los recursos para afrontar la obra a fin de dar cumplimiento a la legislación vigente sobre la preservación del patrimonio. Mientras esto sucedía en la provincia cuyana, (mayo / 01) desde la dirección de Turismo de Neuquén y gracias al entusiasmo de algunos trabajadores de la dependencia, en especial el arquitecto Carlos A. Juárez, elaboramos un informe (102 folios) que entiendo se hizo llegar a distintos organismos provinciales directamente involucrados, para su análisis y a manera de advertencia para tener en cuenta previa a la licitación de Chihuido II habiéndose hecho caso omiso del mismo. La ley exige a las empresas afrontar los gastos... no podemos mirar para otro lado, no hay excusas para no proceder en consecuencia. Estamos a tiempo.
Susana Rodríguez de Torcigliani
docente e investigadora de la UNC




