El gerente regional de Forestal Mininco, Andrés Ovalle considera poco serios los argumentos jurídicos del abogado Lincoqueo, "Se refiere a problemas del año 1852, que tienen que ver con la guerra de Arauco. Uno lee sus planteamientos y llega a la conclusión de que en este país cualquier persona puede presentar una querella sin fundamento. Los tribunales no las debieran tomar en cuenta, porque son muy poco serias". El dirigente mapuche Galvarino Raimán por su parte declara "el problema de la tenencia de la tierra surge de la "pacificación de la Araucanía", que en realidad fue una matanza generalizada. Una situación de hace muchos años, pero hoy la gente ya no tiene respiro y por eso, a la fuerza, hace sentir sus problemas".Tercera en Internet, 24 de Enero de 1999
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REPORTAJES
24 de Enero de 1999 |
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| Una
convivencia cada vez más difícil y riesgosa
Mapuches versus empresas forestales Indígenas de la comunidad de Temulemu, en los alrededores de Traiguén,extraen madera de la empresa Forestal Mininco. Aseguran que ellos plantaron los árboles, en tierras que les pertenecen, aunque es la empresa la que tiene los títulos de propiedad.
En diciembre de 1997, un grupo de mapuches quemó dos camiones de la Forestal Arauco, cerca de Lumaco. Y una de las muchas ocupaciones de predios que hubo el año pasado tuvo como escenario el fundo Santa Rosa de Copi, en las cercanías de Traiguén, donde los mapuches de Temelemu piden la devolución de 58 hectáreas que consideran suyas. Fue en esa misma zona donde el 14 de enero pasado, en el sector conocido como Las Tres Bajadas,una cincuentena de mapuches -algunos con sus rostros cubiertos- atacaron dos camionetas de la Forestal Mininco, propietaria de Santa Rosa de Colpi, y golpearon duramente a sus ocupantes. El caso provocó tal revuelo que el intendente Oscar Eltit solicitó un ministro en visita y el pleno de la Corte de Apelaciones de Temuco nominó a Archibaldo Loyola, quien por estar con feriado legal fue subrogado por Luis de la Fuente. Minutos antes de declarar ante el ministro en visita (s) en el tribunal de Traiguén, Alvaro Jaramillo, conductor de uno de los vehículos,recordó: "En el camino aparecieron dos niños, yo disminuí la velocidad y de pronto llegaron como 70 mapuches por todas partes, algunos con tablones con clavos. Puse marcha atrás y choqué con la otra camioneta. Sobre un montículo había uno con escopeta hechiza que disparó a la rueda y sobre mi puerta. Un 'cabró de unos 16 ó 17 años corrió gritando y me golpeó en la cabeza con una lanza con punta de acero... hasta ahí no más me acuerdo". Sus otros colegas, Cristián Soto, José Vergara y José Callunao -quienes resultaron policontusos- agregan que "mientras nos pegaban, gritaban que nos fuéramos, que no volviéramos nunca más, que la próxima vez nos iba a ir peor". Cuentan que en medio de la confusión "una mujer gritó que ya estaba bueno, porque parece que se les estaba pasando la mano de acuerdo a lo que ellos mismos habían planificado". También dicen que al volcarse una camioneta, uno de sus colegas quedó abajo y "los mapuches se asustaron creyendo que estaba muerto y entonces ellos mismos lo sacaron".
JUZGADO DE INDIOSEl inicio de estos graves incidentes se remontan a muchos años atrás,exactamente a 1930, cuando Ricardo Purín -hoy un anciano de la comunidad de 70 años- era un niño y el Juzgado de Indios de Victoria, en un juicio de merced, decidió que esas 58,4 hectáreas pertenecían a Antonio Ñirripil, cacique de Temulemu.El abogado José Lincoqueo, quien defiende a las 90 familias de Temulemu,señala que "a pesar que el juicio fue ganado, debido a la ineptitud de los chilenos nunca se les entregó nada". No hay papel alguno en manos mapuches que acredite la resolución judicial. El terreno que sigue reclamando la comunidad de Temulemu fue vendido a la empresa Forestal Mininco por un particular, a fines de los años '70. Lincoqueo asegura que "en marzo de 1998 tomé el caso y tuve que pelear muy fuerte para que Indap (Instituto de Desarrollo Agropecuario) me entregara la sentencia. Presenté una demanda en el tribunal de Traiguén contra el Estado de Chile y la Forestal Mininco, pero la jueza Silva Molina se enfermó, y el Consejo de Defensa del Estado sugirió que la demanda se hiciera en Temuco". Entonces, presentó la demanda en el Segundo Juzgado, "pero el juez Gerardo Merino Ciudad se inhabilitó,porque tiene un juicio con el fisco, y el juez subrogante, Alejandro Vera, ordenó que se hiciera un procedimiento ordinario, que demora años y décadas". Ahí fue cuando la gente de Temulemu determinó tomarse el bosque "y defenderlo a como diera lugar". En septiembre recomenzaron los intentos de ocupación, hasta que en los primeros días de diciembre, por orden del tribunal de Traiguén, fuerzas especiales de Carabineros los desalojaron y detuvieron a cuatro personas. Eso determinó que la comunidad de Temulemu cambiara de estrategia. Compraron un aserradero, donde convierten en metro ruma los pinos "que sacamos de las 58,4 hectáreas que nos pertenecen", según explica el anciano Huenchu Nahuelcura.
ATAQUES VAN Y VIENENAnte esa situación, Mininco contrató un grupo de hombres para que ejerciera el doble rol de apagar posibles incendios y vigilar a quienes transitan por los predios para impedir que continúe la extracción de madera.Los miembros de Temulemu y de otras comunidades coinciden en que los brigadistas "llegaron 'potentes' al tiro", registrando, agrediendo a quienes encontraban "y mostrando sus pistolas". Eduardo Norín, un joven de 21 años, relata: "Iba con una carreta con leña cuando aparecieron, me dijeron que andaba robando y me pusieron una pistola en la cabeza. Me zamarrearon y querían cortar la 'coyundá de los bueyes. El lazo me lo cortaron en pedacitos y se llevaron la escopeta,una cadena y el hacha, que son mis herramientas de trabajo". A los pocos días ocurrió el ataque a los guardias en el sector Las Tres Bajadas. Norín sabe que será llamado a declarar. "Estoy tranquilo, porque ese día yo estaba en Traiguén, tenía un comparendo con un patrón por una plata que no me pagó. Tengo los comprobantes". En la comunidad, todos niegan saber qué ocurrió, sólo aseguran "que no fue nadie de por acá". La policía maneja la tesis de que fueron los miembros de la comunidad,como una respuesta al maltrato que recibían de los guardias. A la vez,investiga si hubo ayuda externa en la planificación y ejecución de los hechos, la que pudo provenir de grupos de universitarios mapuches radicalizados o de quienes compran la madera extraída por los mapuches. En la zona existe el convencimiento de que la espiral no se ha detenido. Corren fuertes rumores respecto de que la empresa forestal habría contratado nuevos guardias, más y mejor armados. Los mapuches más jóvenes, que no confían en lo que resuelvan los tribunales -"porque todo se arregla con plata"-, afirman que "nos jugaremos hasta el último". Tampoco confían en las autoridades gubernamentales. Nahuelcura, con la sabiduría de los años, repite una y otra vez que "durante tres años le hemos pedido a (Andrés) Ovalle -gerente regional de Mininco- que lleguemos a un acuerdo para evitar lamentos después, pero él no escucha". GALVARINO RAIMáN, DIRIGENTE INDíGENA: "SIN TIERRA NO SOMOS MAPUCHES" Uno de los funcionarios de la Forestal Mininco que resultó golpeado,Edmundo Henríquez, señaló ante el ministro en visita (s) Luis de la Fuente, que había reconocido entre sus agresores a uno de los hermanos Raimán (Galvarino y Alfonso), sin poder distinguir cuál de los dos era. Ambos aseguran no haber participado y tener coartadas que así
lo acreditan. En Traiguén, Galvarino Raimán conversó
con La Tercera
Pero cada comunidad tiene sus propias estructuras y dirigentes, y decide su forma de actuar. Yo no soy dueño de la voluntad de cada individuo ni de sus dirigentes.
-¿Cuándo llegaron las forestales a la zona?
-¿Pero han entregado propuestas a las autoridades?
Se lo hemos hecho presente a las autoridades. He sido un aliado para reorientar sus políticas indígenas y sus programas. He servido de freno a lo que se me acusa; si promoviera la violencia no hablaría con las autoridades ni sugeriría alternativas de solución.
Este no es un problema ideológico. Aquí hay una cuestión espiritual,religiosa, espiritual. No hay medicinas para las machis, porque los pinos y eucaliptos han invadido el territorio y cortado esa relación espiritual de los mapuches con el mundo del más allá, que se conecta a través de la naturaleza. También hay necesidad de tierra para vivir y tener el pan del día. Es un problema con fundamentos en la filosofía mapuche y eso es lo que lamentablemente no entienden las autoridades que no son mapuches. Si no entienden esto estamos condenados a un enfrentamiento, porque los mapuches sin tierra no somos mapuches. Eduardo Rossel, enviado especial |
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