Soy un joven profesional que creyó en el Estado de Derecho imperante en Chile y hace 10 años le compré a mi suegra un cerro totalmente erosionado en la comuna de Galvarino, de una superficie de 25 há. En este terreno decidí invertir a futuro, por lo que lo limpié de matorrales y luego planté pinos y eucaliptus, con el fin de explotarlo en un plazo de 20 a 25 años. En el intertanto conversé con los vecinos, todos de origen mapuche, para que ellos hicieran lo mismo con sus degradados campos y aprovecharan los beneficios que otorgaba el Estado para los mapuches que forestaban. Ellos contestaban que era demasiado trabajo y el tiempo de espera era mucho. Cartas. El Mercurio, 23 de agosto de 2002

Santiago de Chile, Viernes 23 de Agosto de 2002
Cartas
No me atrevo a invertir en La Araucanía
Señor Director:
Soy un joven profesional que creyó en el Estado de Derecho imperante en Chile y hace 10 años le compré a mi suegra un cerro totalmente erosionado en la comuna de Galvarino, de una superficie de 25 há. En este terreno decidí invertir a futuro, por lo que lo limpié de matorrales y luego planté pinos y eucaliptus, con el fin de explotarlo en un plazo de 20 a 25 años. En el intertanto conversé con los vecinos, todos de origen mapuche, para que ellos hicieran lo mismo con sus degradados campos y aprovecharan los beneficios que otorgaba el Estado para los mapuches que forestaban. Ellos contestaban que era demasiado trabajo y el tiempo de espera era mucho.
Tuve que cercar el predio en reiteradas ocasiones debido a que constantemente lo robaban. Contraté cuidadores durante cinco años para impedir que los animales de los vecinos deterioraran las plantas, pagué la fertilización y poda del bosque. En enero de este año un grupo de 25 familias indígenas sublevadas y utilizadas por seudocaudillos indígenas ocuparon el predio y comenzaron a explotar el bosque (un sacrilegio debido a que todavía faltaban a lo menos 10 años más para que económicamente fuera rentable) arguyendo las reivindicaciones del pueblo mapuche y que yo no lo necesitaba debido a que trabajaba en Temuco (eso me permitía subsistir e invertir en el bosque, mientras éste se desarrollaba). Dialogué con ellos para que llegáramos a un acuerdo (en vista que ya no podría utilizar mi legítimo derecho a la posesión de mi inversión) y me compraran el campo por medio de los fondos de tierra de la Conadi. Ellos me respondieron que era mi problema y que yo se lo ofreciera a la Conadi. La Conadi por su parte, me respondió que no compraban campos en toma (falso, pues pocos meses después compraron el fundo Alaska de Mininco).
En vista de lo anterior avisé a Carabineros, que procedió a desalojarlos. Después de un operativo de algunas horas desalojaron el campo, pero al mismo tiempo los mapuches procedieron a quemar completamente el bosque. Detuvieron a dos personas, a las cuales les dieron una pena remitida de tres meses. Pregunté quién respondería por la inversión quemada y me contestaron que "hiciera las veces que tenía un jarrón finísimo y que un gato de la calle entró a mi casa y lo quebró".
Hoy la Región de La Araucanía se debate en la agonía económica, pues al igual que yo muchísimas personas no se atreven a invertir. HUGO LIZAMA ECHEVERRÍA
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