?lisis de inteligencia y manejo de crisis de Carabineros e Investigaciones advierten sobre la radicalización de las protestas indígenas, con posibles atentados simultáneos y cortes de caminos en sectores urbanos y rurales, a no mediar una solución político-judicial de la huelga de hambre líquida que hace 60 días mantienen tres mapuches y una activista condenados por incendio terrorista. El incremento de la adhesión a las protestas, marchas, ocupaciones, barricadas, además del último atentado incendiario contra dos camiones en la ruta 5 Sur por parte de un grupo armado, son la antesala de una progresiva estrategia político-comunicacional para mantener la presión sobre el Gobierno y copar la agenda informativa con las reivindicaciones de los ayunantes. Aun cuando el general director de Carabineros, general José Bernales, especialista en el conflicto indígena, sostuvo que los últimos hechos son aislados, aunque graves, dispuso la aplicación de un plan de contigencia con el reforzamiento de la vigilancia y control de potenciales blancos de atentados, como los agricultores Jorge Luchsinger y René Urbán -entre los dos suman unos 30 ataques-, en fundos de empresas forestales, en caminos rurales de accesos a comunidades mapuches y en la autopista que cruza la Región de la Araucanía. También se han intensificado los patrullajes en las calles de Temuco y zonas rurales. El plan considera el traslado de unidades de Fuerzas Especiales de otras zonas del país, entre ellas de Concepción, Los Ángeles y Valdivia. En Investigaciones, analistas de inteligencia explican que el movimiento a favor de los huelguistas de hambre está recibiendo cada vez mayor adhesión de fuerzas políticas, incluso de grupos antisistémicos, como anarquistas, punk, además de los universitarios, que desde ayer ocupan los campus principales de las universidades de La Frontera y Católica de Temuco. Los análisis de inteligencia policial también advierten sobre una reorganización de los grupos más radicalizados, como la Coordinadora Arauco-Malleco, cuyos líderes están presos por acciones violentas o el surgimiento de nuevos grupos violentistas, debido a que el apoyo recibido por los huelguistas está legitimando cualquier forma de lucha para conseguir su libertad. Indican además que, por primera vez, a raíz de la huelga de hambre, las distintas organizaciones indígenas, incluso las concertacionistas, se están uniendo para lograr ese objetivo, situación que nunca había ocurrido por sus diversas posiciones, objetivos y estrategias. Anoche, uno de los huelguistas, Patricio Marileo, fue trasladado hasta el hospital de Temuco, al presentar una descompensación por su prolongado ayuno. El Mercurio, 11 de mayo de 2006 (2006-5-11)