Diversas reacciones a provocado la reciente tragedia acontecida en la ciudad de Cañete, donde un Hogar Universitario Mapuche fue reducido a cenizas tras un voraz incendio que costo además la vida a dos estudiantes mapuches de la carrera de Pedagogia Básica de la Universidad Arcis, entre ellos el destacado dirigente del Movimiento Identidad Territorial Lafkenche, Juan Jarpa Carilao de 27 años. Según señalaron en las última horas dirigentes estudiantiles de la Novena Región, recientemente movilizados para exigir al Mideplan un presupuesto que permita la construcción y habilitación de tales recintos a nivel nacional, la reciente tragedia en Cañete abre un nuevo debate en torno al mal estado de habitabilidad en que se encontrarían gran parte de los inmuebles acondicionados por los propios estudiantes como albergues provisorios, ante la inexistencia a nivel es tatal de una política que contemple la construcción de este tipo de recintos a nivel nacional. Según manifestaron los estudiantes, una tragedia como la acontecida en Cañete bien pudo haber sido evitada con la "construcción", por parte de Conadi, de un hogar estudiantil hace ya varios años en dicha zona, tal como venían exigiendo infructuosamente diversas organizaciones juveniles y de comunidades de dicho sector ante las autoridades. De haberse escuchado tales demandas, argumentan los estudiantes, las autoridades no estarían ahora lamentando "cinicamente" lo aconten cido con los universitarios lafkenches de la Provincia de Arauco, quienes ante el escaso apoyo obtenido por el gobierno debieron buscar por sus propios medios un inmueble que los cobijara y que no cumplía con las mínimas medidas de seguridad exigidas para este tipo de recintos. Finalmente, los estudiantes llaman la atención respecto de otros recintos habilitados como hogares estudiantiles en la ciudad de Temuco y que carecerían de minimas medidas de seguridad para cumplir tal misión, tal como el Hogar Universitario Mapuche Purampeyum Zugu, que alberga a 26 estudiantes en un casona antigua de calle Carrera y, principalmente, el Hogar Universitario de Calle Las Encinas, a un costado de la Universidad de La Frontera, vieja edificación de madera fines de los años 60' que -si bien cuenta con una capacidad máxima para 80 estudiantes-, hoy alberga con un grave problema de hacinamiento a más de 135 estudiantes. Respecto de este último recinto, los estudiantes han señalado en diversas ocasiones ante las autoridades la necesidad de reconstruir de manera "urgente" dicho albergue, dotándolo de mínimas condiciones de habitabilidad y seguridad para su normal funcionamiento como residencia estudiantil. De no ocurrir esto, aseguran los estudiantes, una tragedia de consecuencias "insospechadas" pudieran estar lamentando en un futuro próximo nuevamente las autoridades ante la opinión pública. Kolectivo Lientur / 17 de junio de 2003 (2003-6-17)