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Mujeres indígenas ganan espacios
Una serie de
demandas plantearon las mujeres indígenas
a las autoridades. Estuvieron presentes el
subsecretario de Mideplán, Marcelo Carvallo,
la directora de Sernam, Fresia Cea, entre
otros.
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Irrumpir en el espacio
público, hacer visible el aporte cultural, dar cuenta de su
rol en el quehacer productivo, son algunos de los desafíos
que las mujeres indígenas del país están decididas a asumir
mediante el fortalecimiento de sus organizaciones y redes.
Así quedó de manifiesto
durante el seminario "Género y Etnicidad, una mirada desde
el rol productivo y de participación de la mujer indígena",
organizado por varias instituciones estatales y en el cual
participaron un centenar de pequeñas productoras, microempresarias,
artesanas, educadoras, profesionales y líderes de opinión
de los pueblos aymara, rapa nui y mapuche.
El encuentro que se extendió
por tres días tuvo como fin abrir un espacio para la reflexión
y el análisis respecto a experiencias de mujeres indígenas
y no indígenas, dando cuenta del avance de la incorporación
de la mirada de género y etnicidad en distintos ámbitos del
quehacer público y no público.
MIRADAS
Mujeres aymaras, rapa ni
y mapuche llegaron desde todo el país a compartir sus experiencias
de trabajo en el mundo productivo, dentro del desarrollo de
la cultura y la enseñanza. Para muchas la discriminación continúa
siendo un aspecto que afecta el desarrollo de sus potencialidades
dentro de la sociedad no indígena, pero al mismo tiempo advierten
que dentro de sus propios pueblos las posibilidades de crecer
como mujeres se ven limitadas, ya que aún persisten muchas
prácticas sexistas.
Aún así, muchas de ellas
han enfrentado con éxito estos problemas. Eso es lo que en
estos días compartieron con sus pares.
PROFESORA
Olga Llanquileo Tranamil,
de Coínco, Sexta Región, trabaja como educadora en una escuela
de esa localidad. Allí, con el apoyo de autoridades del colegio
y del pueblo, enseña a los niños la lengua mapudugún, danzas
y canciones mapuches. "En la escuela hay alumnos mapuches
pero no se reconocen como tales, por eso yo enseño porque
no quiero que se pierda nuestra lengua".
Olga también dedica tiempo
a enseñar el tejido en totora en las localidades de Marchihue,
Lago Rapel, Las Cabras y Palmilla, una técnica ancestral de
confección de artesanías, que incluso espera exportar a Canadá.
"Soy profesora y artesana, he salido sola adelante y espero
seguir haciéndolo", concluyó.
MATRIARCADO
Lenki Atan Ito, es presidenta
del Consejo Urbano Rapa Nui y es dueña de una microempresa
de banquetería y cóctel rapa nui. "En mi pueblo existe un
matriarcado, nosotras tenemos el empuje, la fuerza; el hombre
nos apoya pero él es más de la guitarra, el que vive la vida.
Nosotras transmitimos la cultura y enseñamos, por eso no luchamos
por reconocimiento, porque nosotras mismas nos hemos reconocido.
La discriminación hacia nosotras es de otro tipo, porque es
habitual una mirada sesgada de nuestra cultura, que sólo se
destaca la sensualidad y el desnudo en el baile, pero no se
nos valora como un pueblo inteligente que sabe vivir, y eso
gracias a hombres y mujeres que indistintamente saben cultivar
la tierra, pescar, confeccionar artesanías, producir".
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