Los marchistas eran campesinos de la provincia Los Andes de La Paz, que se fueron hasta la puerta de la cárcel de San Pedro para exigir la liberación de uno de sus dirigentes que estaba detenido: Edwin Huampo. Una jueza de Pucarani había ordenado la detención de Huampo el 27 de julio, acusándolo de asesinato. El dirigente fue parte de un acto de justicia comunitaria que concluyó con la muerte de dos presuntos ladrones de ganado. La marcha que concluyó en la plaza San Pedro sin mayores problemas, fue el inicio de un conflicto que aún no termina. Los dirigentes de Los Andes iniciaron un ampliado en Radio San Gabriel el mismo 8 de septiembre, que determinó una huelga de hambre hasta que Huampo salga de prisión. Felipe Quispe apareció entonces. El dirigente aprovechó y se subió a la movilización de Los Andes y demandar del Gobierno el cumplimiento del convenio de la Isla del Sol, firmado en 2002. Desde entonces hasta hoy, las carreteras La Paz-Copacabana y La Paz-Achacachi-Sorata están cerradas al tráfico. A este corte de rutas se sumaron los cocaleros de Yungas el lunes 6 de octubre. El jueves 9 la ciudad de El Alto inició un paro indefinido buscando la industrialización del gas y la renuncia del Presidente de la República. La Razón (Bolivia) 031014
La liberación de un campesino encendió la chispa del conflicto
La Razón (14/10/2003)
Crónica
Los campesinos pedían que Edwin Huampo salga de la cárcel, pero el enfrentamiento ocurrido en Warisata enardeció los ánimos de los campesinos y radicalizó a otros sectores, que empezaron a pedir la renuncia del Presidente de la República.El lunes 8 de septiembre, los paceños fueron sorprendidos por una marcha campesina que había partido de Batallas y que ese día llegó a La Paz, sin un motivo o demandas claras.
Los marchistas eran campesinos de la provincia Los Andes de La Paz, que se fueron hasta la puerta de la cárcel de San Pedro para exigir la liberación de uno de sus dirigentes que estaba detenido: Edwin Huampo.
Una jueza de Pucarani había ordenado la detención de Huampo el 27 de julio, acusándolo de asesinato. El dirigente fue parte de un acto de justicia comunitaria que concluyó con la muerte de dos presuntos ladrones de ganado. La marcha que concluyó en la plaza San Pedro sin mayores problemas, fue el inicio de un conflicto que aún no termina.
Los dirigentes de Los Andes iniciaron un ampliado en Radio San Gabriel el mismo 8 de septiembre, que determinó una huelga de hambre hasta que Huampo salga de prisión.
Felipe Quispe apareció entonces. El dirigente aprovechó y se subió a la movilización de Los Andes y demandar del Gobierno el cumplimiento del convenio de la Isla del Sol, firmado en 2002.
Pero quedaba claro que si se liberaba a Huampo, los indígenas podrían negociar cualquier otro tema con el Gobierno. Por eso, el Ministerio de Agricultura puso dos abogados al servicio de Huampo, que llevaron su caso hasta sacarlo de San Pedro —el 26 de septiembre— a pesar de que, inicialmente, del Ejecutivo decían que el Gobierno no podría meterse en temas que corresponden al Poder Judicial.
Mientras se tramitaba la liberación de Huampo, los campesinos sostenían su huelga en Radio San Gabriel. Pero pronto llegó la convocatoria a una movilización nacional para rechazar la exportación de gas a Estados Unidos, lanzada por el MAS.
De modo que el tema del gas pasó a formar parte de las demandas indígenas y llegó a ser uno de los justificativos del bloqueo de caminos, que se inició el lunes 15 de septiembre, en las vías del altiplano lacustre. Los indígenas asumieron el discurso de que no permitirían que el gas boliviano se venda a los Estados Unidos por ningún puerto y esa posición se reflejaba en cada uno de los puntos de bloqueo, así como en la marcha que se hizo el viernes 19 en La Paz.
Ese día hubo una movilización masiva y pacífica cuyo eje fue la industrialización del gas en Bolivia. Mientras varios grupos organizados marchaban por la sede de gobierno, llegaban a La Paz las noticias desde Sorata, adonde cientos de turistas habían ido para una fiesta religiosa.
Ellos quedaron como rehenes del bloqueo durante más de una semana, hasta que el Gobierno envió a tropas combinadas de la Policía y el Ejército a rescatarlos.
El primer convoy llegó a Sorata tras enfrentamientos con los bloqueadores en el camino, uno de ellos en Warisata a las 5 de la mañana del 20 de septiembre.
La tragedia llegaría en la tarde de ese día, cuando un segundo convoy de militares ingresaba a Sorata para apoyar al rescate, que estaba tropezando con muchos problemas debido a que los bloqueadores atacaban los buses.
Cuando el segundo convoy llegó a Warisata, los campesinos lo emboscaron y se produjo un enfrentamiento que dejaría como saldo seis muertes. Las posiciones se radicalizaron a partir de ese momento. Los campesinos decidieron cerrarse a cualquier posibilidad de diálogo y la Central Obrera Boliviana empezó a pedir la renuncia del Presidente.
El bloqueo recrudeció al extremo en que, cuando Derechos Humanos, el Defensor del Pueblo y la Iglesia intentaron un rescate de viajeros detenidos en Luquisani —entre el 25 y el 28 de septiembre— estuvieron a punto de fracasar porque los campesinos no aceptaban que nadie circule por las vías del altiplano.
Desde entonces hasta hoy, las carreteras La Paz-Copacabana y La Paz-Achacachi-Sorata están cerradas al tráfico. A este corte de rutas se sumaron los cocaleros de Yungas el lunes 6 de octubre. A pesar de que el Ejecutivo intentó resolver ese conflicto dialogando, las conversaciones no prosperaron. Los problemas llegaron al extremo de la violencia cuando el jueves 9 la ciudad de El Alto inició un paro indefinido buscando la industrialización del gas y la renuncia del Presidente de la República, porque no daba ninguna señal de respuesta a esa demanda de varios sectores.
El paro alteño trajo consigo una respuesta violenta del Gobierno, reflejada en el saldo: 26 fallecidos sólo el día domingo.



