"Tenemos antecedentes que en las comunidades mapuches están fuertemente armados. Algunas informaciones dicen que hay 12 metralletas en Temucuicui y que allí adiestran a los integrantes, como si fuera una guerrilla colombiana", cuenta la hija del propietario del fundo, Melanie Urban. Reveló información que dice relación con la existencia de grupos paramilitares que se entrenan en las cercanías del predio de su padre. Austral de Temuco, 14 de Octubre de 2003

 

 
 
Año LXXXVIII - Nro. 31.671Martes 14 de octubre de 2003

"Grupos paramilitares entrenan muy cerca de aquí"

La familia Urban espera que el Ministerio Público decrete una medida de protección como resguardo policial permanente para poder seguir trabajando.

Los hechos de violencia que llenaron de angustia e incertidumbre a esta familia de agricultores dejaron al descubierto antecedentes que convierten a la Provincia de Malleco en una bomba de tiempo.

La hija del propietario del fundo donde ocurrió el atentado incendiario, Melanie Urban, reveló información que dice relación con la existencia de grupos paramilitares que se entrenan en las cercanías del predio de su padre.

"Tenemos antecedentes que en las comunidades mapuches están fuertemente armados. Algunas informaciones dicen que hay 12 metralletas en Temucuicui y que allí adiestran a los integrantes, como si fuera una guerrilla colombiana", cuenta.

Agrega que utilizan la cancha de una escuela rural para practicar con las armas y que es cosa de ir un día en la tarde para escuchar el tiroteo y los gritos. "Hay gente de afuera que viene a cooperar en esto, pero todo las autoridades lo saben y lo tienen callado".

TEMOR

La hija del afectado, asevera que los antecedentes le fueron entregados por personas que temen ser testigos en una audiencia. "Ellos no van a ir a Carabineros o a la Fiscalía, porque están amenazados, tienen miedo".

La fuente sostiene que lo ocurrido al interior de la vivienda le da la razón, porque los sujetos le obedecían a uno de los integrantes de la banda como si tuviera un grado militar. "Uno de los cinco era el que daba las órdenes y el resto obedecía con disciplina".

Otro antecedente que le llama la atención es que los cuidadores le contaron que todos vestían igual, como si anduvieran uniformados. "Trajes ajustados de camuflaje y a ellos les parecía que también andaban con chalecos antibalas. La forma de proceder deja en evidencia un entrenamiento, uno de ellos ingresó al inmueble por una ventana muy pequeña. Hay preparación", sentencia.

La joven aún recuerda que la madrugada del 19 de noviembre un grupo de encapuchados que operó de la misma forma ingresó al fundo para quemar la casa patronal utilizando bombas molotov. "En la Fiscalía de Collipulli se entregaron los nombres de las personas que participaron en ese atentado, pero nos exigen testigos, y aquí toda la gente tiene miedo".

A esto se suman los mensajes hostiles que han recibido durante todo este tiempo, algunos de los cuales se traducen en amenazas de muerte. "Ellos no operan con amenazas directas. Ellos te mandan a decir por intermedio de otras personas. El viernes recibimos una advertencia de una persona que nos avisó que tenían intenciones de contratar gente de afuera y asesinar a mi padre", asevera la mujer.

Melanie Urban pidió a las autoridades "que se diga la verdad y que no se argumente más que son casos aislados, porque eso es mentira. Estamos hablando de algo que ya se escapó de las manos del Gobierno, no hay respeto por la fuerza pública, porque Carabineros ingresó anoche a Temucuicui, pero no encontraron nada, y al intentar salir le colocaron barricadas, lo que obligó al personal policial a salir del lugar por otro sector".

Molesta por el hostigamiento que han sufrido, la afectada pidió más seguridad para poder seguir trabajando. "Ahora vienen las cosechas de trigo y necesitamos resguardo policial para poder realizarlas. Otro de los inconvenientes es que las empresas de seguro no nos aseguran porque ésta es considerada una zona de alto riesgo. De todas las pérdidas que hemos tenido, nadie nos ha devuelto nada".

¿POR QUE?

La familia Urban aún no sabe por qué han sido blancos de diversos atentados incendiarios perpetrados por grupos armados. Al intentar buscar una respuesta los encargados recuerdan que hace unos meses un grupo de comuneros le pidió a René Urban que les vendiera el predio de 136 hectáreas, pero éste se negó solicitándoles a cambio los nombres de los sujetos que participaron en el atentado incendiario que el año pasado destruyó la casa patronal.

El predio donde ocurrieron los hechos es colindante con el fundo Alaska, que hace dos años fue comprado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) para entregárselo a las familias mapuches de Temucuicui, y hasta hoy las comunidades no han podido reforestar debido a la gran cantidad de dinero que se necesita para limpiar el terreno.

"Ellos quieren este predio, porque ya sacaron todo del fundo Alaska y ahora quieren seguir con los campos aledaños para vender la madera, que es la fórmula más rápida que tienen de obtener dinero", asevera.

Una sensación de impotencia y pesimismo respecto a lo que pueda hacer la justicia para esclarecer el caso dejan al descubierto las declaraciones de los afectados, quienes aseveraron que no están dispuestos a renunciar a lo que les pertenece.


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