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"Grupos paramilitares entrenan muy cerca de aquí"
La familia Urban espera que el Ministerio Público
decrete una medida de protección como resguardo policial permanente
para poder seguir trabajando.
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Los hechos de violencia que llenaron de angustia
e incertidumbre a esta familia de agricultores dejaron al descubierto antecedentes
que convierten a la Provincia de Malleco en una bomba de tiempo.
La hija del propietario del fundo donde ocurrió
el atentado incendiario, Melanie Urban, reveló información
que dice relación con la existencia de grupos paramilitares que
se entrenan en las cercanías del predio de su padre.
"Tenemos antecedentes que en las comunidades mapuches
están fuertemente armados. Algunas informaciones dicen que hay 12
metralletas en Temucuicui y que allí adiestran a los integrantes,
como si fuera una guerrilla colombiana", cuenta.
Agrega que utilizan la cancha de una escuela rural
para practicar con las armas y que es cosa de ir un día en la tarde
para escuchar el tiroteo y los gritos. "Hay gente de afuera que viene a
cooperar en esto, pero todo las autoridades lo saben y lo tienen callado".
TEMOR
La hija del afectado, asevera que los antecedentes
le fueron entregados por personas que temen ser testigos en una audiencia.
"Ellos no van a ir a Carabineros o a la Fiscalía, porque están
amenazados, tienen miedo".
La fuente sostiene que lo ocurrido al interior
de la vivienda le da la razón, porque los sujetos le obedecían
a uno de los integrantes de la banda como si tuviera un grado militar.
"Uno de los cinco era el que daba las órdenes y el resto obedecía
con disciplina".
Otro antecedente que le llama la atención
es que los cuidadores le contaron que todos vestían igual, como
si anduvieran uniformados. "Trajes ajustados de camuflaje y a ellos les
parecía que también andaban con chalecos antibalas. La forma
de proceder deja en evidencia un entrenamiento, uno de ellos ingresó
al inmueble por una ventana muy pequeña. Hay preparación",
sentencia.
La joven aún recuerda que la madrugada del
19 de noviembre un grupo de encapuchados que operó de la misma forma
ingresó al fundo para quemar la casa patronal utilizando bombas
molotov. "En la Fiscalía de Collipulli se entregaron los nombres
de las personas que participaron en ese atentado, pero nos exigen testigos,
y aquí toda la gente tiene miedo".
A esto se suman los mensajes hostiles que han recibido
durante todo este tiempo, algunos de los cuales se traducen en amenazas
de muerte. "Ellos no operan con amenazas directas. Ellos te mandan a decir
por intermedio de otras personas. El viernes recibimos una advertencia
de una persona que nos avisó que tenían intenciones de contratar
gente de afuera y asesinar a mi padre", asevera la mujer.
Melanie Urban pidió a las autoridades "que
se diga la verdad y que no se argumente más que son casos aislados,
porque eso es mentira. Estamos hablando de algo que ya se escapó
de las manos del Gobierno, no hay respeto por la fuerza pública,
porque Carabineros ingresó anoche a Temucuicui, pero no encontraron
nada, y al intentar salir le colocaron barricadas, lo que obligó
al personal policial a salir del lugar por otro sector".
Molesta por el hostigamiento que han sufrido, la
afectada pidió más seguridad para poder seguir trabajando.
"Ahora vienen las cosechas de trigo y necesitamos resguardo policial para
poder realizarlas. Otro de los inconvenientes es que las empresas de seguro
no nos aseguran porque ésta es considerada una zona de alto riesgo.
De todas las pérdidas que hemos tenido, nadie nos ha devuelto nada".
¿POR QUE?
La familia Urban aún no sabe por qué
han sido blancos de diversos atentados incendiarios perpetrados por grupos
armados. Al intentar buscar una respuesta los encargados recuerdan que
hace unos meses un grupo de comuneros le pidió a René Urban
que les vendiera el predio de 136 hectáreas, pero éste se
negó solicitándoles a cambio los nombres de los sujetos que
participaron en el atentado incendiario que el año pasado destruyó
la casa patronal.
El predio donde ocurrieron los hechos es colindante
con el fundo Alaska, que hace dos años fue comprado por la Corporación
Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) para entregárselo
a las familias mapuches de Temucuicui, y hasta hoy las comunidades no han
podido reforestar debido a la gran cantidad de dinero que se necesita para
limpiar el terreno.
"Ellos quieren este predio, porque ya sacaron todo
del fundo Alaska y ahora quieren seguir con los campos aledaños
para vender la madera, que es la fórmula más rápida
que tienen de obtener dinero", asevera.
Una sensación de impotencia y pesimismo
respecto a lo que pueda hacer la justicia para esclarecer el caso dejan
al descubierto las declaraciones de los afectados, quienes aseveraron que
no están dispuestos a renunciar a lo que les pertenece.
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