Los pehuenches no desean negociar directamente con Endesa y es por ello que le solicitaron al gobierno actuar como garante en este conflicto. También se indica que los procedimientos asociados al proyecto Ralco que podrían llegar a concretarse deberán ser evaluados, revisados y estudiados, de manera de asegurar que futuros proyectos de esta naturaleza sólo puedan ser ejecutados si consideran adecuadamente los intereses de las partes afectadas. En tanto, el gobierno velará para que los organismos competentes hagan cumplir el deber legal que les corresponde de respetar, proteger y promover el desarrollo de los indígenas, su cultura, familias y comunidades, así como propender a la ampliación de sus tierras, proveyéndoles defensas jurídicas cuando así se les requiera. Las partes dialogantes concuerdan en que la búsqueda de la solución no sólo atañe a las familias directamente involucradas, sino a la causa mapuche pehuenche, lo que supone un conjunto de compromisos que signifiquen valorar la identidad, cultura y tierras, además de una reparación material satisfactoria para las familias afectadas. Diario El Sur, 8 de febrero de 2003

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sábado
8 de febrero de 2003
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Permutas para central Ralco
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Endesa colaborará en negociación
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En tanto, según fuentes de
la empresa hidroeléctrica, Nicolasa Quintremán, cuya permuta
ya fue aprobada por la Conado, puede trasladarse cuando estime conveniente.
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Tras el resultado de la reunión sostenida el jueves entre representantes
de las cuatro familias indígenas que aún no permutan sus
tierras y que presentaron una denuncia el pasado año ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y el gobierno, fuentes de Endesa afirmaron
que están dispuestos a colaborar en lo que sea para resolver el
conflicto con los indígenas.
Afirmaron que hasta la fecha sólo Nicolasa Quintremán ha
permutado sus tierras y esperan que se traslade cuando ella estime conveniente.
La mujer pehuenche que lideró durante seis años la oposición
a la construcción de la central Hidroeléctrica Ralco en el
Alto Biobío, aceptó permutar 3,8 hectáreas de su terreno
que será inundado por el embalse, a cambio de 77 hectáreas
ubicadas en el sector de Vilicura, a 15 kilómetros al noroeste de
Santa Bárbara. Además, recibirá el pago de 200 millones
de pesos por parte de Endesa, una vivienda, infraestructura productiva
y asistencia técnica.
En tanto, se informó que su hermano, Juan Quintremán firmó
una promesa de permuta con Endesa el martes 4 de febrero, en la que cambia
4 hectáreas por 77 del sector de Vilicura, además de recibir
también una suma cercana a la entregada a Nicolasa. A contar de
ahora, la Corporación de Desarrollo Indígena, Conadi, deberá
determinar si aprueba o no la promesa de permuta de Juan Quintremán.
Fuentes de Endesa confirmaron que los cuatro representantes de las familias
que aún no permutan sus tierras en el Alto Biobío son Berta
Quintremán, Rosario Huenteao, Mercedes Huenteao y Aurelia Marihuan.
Cabe recordar que en la reunión sostenida el jueves entre los cuatro
representantes de familias pehuenches y representantes del gobierno, se
concluyó establecer las bases de un diálogo directo entre
ambas partes. Los pehuenches no desean negociar directamente con Endesa
y es por ello que le solicitaron al gobierno actuar como garante en este
conflicto.
Acuerdos
Durante la reunión entre familias pehuenches y el gobierno, encuentro
que duró casi seis horas, se establecieron acuerdos que se mantuvieron
en reserva. Sin embargo, a través de una declaración pública,
las partes señalan su intención de establecer vías
exploratorias para la posibilidad de una solución amistosa.
También se indica que los procedimientos asociados al proyecto Ralco
que podrían llegar a concretarse deberán ser evaluados, revisados
y estudiados, de manera de asegurar que futuros proyectos de esta naturaleza
sólo puedan ser ejecutados si consideran adecuadamente los intereses
de las partes afectadas.
En tanto, el gobierno velará para que los organismos competentes
hagan cumplir el deber legal que les corresponde de respetar, proteger
y promover el desarrollo de los indígenas, su cultura, familias
y comunidades, así como propender a la ampliación de sus
tierras, proveyéndoles defensas jurídicas cuando así
se les requiera. Las partes dialogantes concuerdan en que la búsqueda
de la solución no sólo atañe a las familias directamente
involucradas, sino a la causa mapuche pehuenche, lo que supone un conjunto
de compromisos que signifiquen valorar la identidad, cultura y tierras,
además de una reparación material satisfactoria para las
familias afectadas. |
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