Al hacer un balance de sus gestiones para lograr la solución negociada al conflicto de Ralco, el Ministro Secretario General de la Presidencia, Francisco Huenchumilla, asegura que las 1.200 hectáreas que deberá adquirir el Estado para entregarlas a las familias pehuenches en el Alto Biobío es un desembolso que bien vale la pena para resolver un conflicto potencialmente muy explosivo. El Mercurio, 18 de septiembre de 2003
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"El Gobierno ha invertido en garantizar paz social"
Claudio Salinas M.
18 de Septiembre de 2003
Titular de Secretaría General de la Presidencia dice que desembolso fiscal fue mínimo versus los beneficios y que el tema vuelve a Mideplan.
CLAUDIO SALINAS M.
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Al hacer un balance de sus gestiones para lograr la solución negociada al conflicto
de Ralco, el Ministro Secretario General de la Presidencia, Francisco Huenchumilla,
asegura que las 1.200 hectáreas que deberá adquirir el Estado para entregarlas
a las familias pehuenches en el Alto Biobío es un desembolso que bien vale la
pena para resolver un conflicto potencialmente muy explosivo.
- ¿Por qué se involucró tan activamente en esta negociación?
"Fue por una relación de confianza que los abogados y las familias generaron
conmigo. Ellos pensaron que yo era una garantía de que pudiéramos hacer un acuerdo
honorable que resolviera este conflicto.
- ¿Por su ascendencia mapuche?
"Exactamente".
- ¿Por eso el Presidente le encargó esta gestión?
"Lo que pasa es que cuando se me pidió involucrarme en este tema, lo conversé
con el Presidente y le pedí autorización para hacer una gestión privada. El
Presidente me autorizó y ahí comenzamos a trabajar con el equipo que tengo aquí
en el ministerio. Y como tenemos un equipo muy afiatado eso permitió que no
hubiera ninguna filtración, algo realmente notable".
- ¿Qué justifica que se involucre el Estado en una negociación entre privados
como Endesa y las comunidades del Alto Biobío?
"Porque en definitiva era un conflicto político en el sentido que había un tema
étnico; había leyes del Estado que se aplicaban como la ley indígena, la ley
eléctrica; había materias de orden público porque con los conflictos había entrado
a tallar el Ministerio del Interior y carabineros, porque esto pudiera haber
terminado en un desalojo y eso involucraba a la fuerza pública; teníamos una
gran presión de la sociedad civil, de los sectores políticos de todos los lados
y también una gran presión internacional (había resoluciones de la Comisión
Interamericana en Washington). Entonces el conflicto tuvo componentes variados:
étnicos, políticos, económicos, energéticos, internacionales (Endesa está hoy
en manos de inversionistas extranjeros). Creo que con esto hemos desactivado
una cosa potencialmente muy explosiva y al mismo tiempo vamos a tener favorables
repercusiones económicas en el sistema energético chileno. Por esa razón el
Presidente estaba muy contento con el acuerdo logrado".
- ¿Y el costo económico que tuvo para el Estado, que deberá adquirir un fundo
para los descendientes de las familias pehuenches?
"Este es un fundo cordillerano de 20 mil hectáreas que según los cálculos valdría
400 millones pero en total, nosotros vamos a adquirir solamente 1.200 hectáreas.
Pero efectivamente es un costo que bien vale la pena pagar porque estamos comprando
paz, tranquilidad y solucionando un conflicto. Entonces, si vale la pena hacer
inversiones con los recursos de todos los chilenos para resolver una cosa así
yo creo que es prudente hacerlo porque zanjamos un conflicto que se arrastra
por diez años, con muchos costos para el país y que tiene repercusiones de todo
tipo. Vamos pagar un costo mínimo en realidad en comparación con los beneficios
que estamos obteniendo".
- ¿No es esto una mala señal que incentiva a quienes busquen la intervención
del Estado en conflictos privados para obtener una tajada más suculenta?
"Pero de hecho en todos los conflictos se involucra el Estado, esto no es excepcional.
En el tema Peñalolén, por ejemplo, el Ministro de Vivienda está involucrado,
cuando paran los médicos o los trabajadores portuarios también hay recursos
del Estado; el cierre del carbón; trabajadores de ferrocarriles; las huelgas
de los profesores o los estudiantes por el pasee escolar. Siempre en los conflictos
está involucrado el Estado de alguna manera y la paz social se logra buscando
alguna alternativa en que el Estado debe poner algunos recursos.
- ¿Con esto ahora usted se hace cargo de la política indígena?
"No, esto es solamente un episodio para la Secretaría General de la Presidencia,
de la misma manera como hemos intervenido en otros conflictos de alta intensidad
y lo vamos a seguir haciendo. Pero las políticas públicas respecto al mundo
indígena están a cargo del subsecretario Marcelo Carvallo, que tiene la coordinación
de ellas, y por supuesto el ministro de Mideplan, Andrés Palma. Este ministro
no tiene ninguna competencia en materia indígena pero sí para intervenir en
todos los ministerios cuando los conflictos alcanzan mayor intensidad. Pero
nuestra participación es de colaboración. Esto fue puntual. Todo vuelve ahora
a Mideplan.
© El Mercurio S.A.P




