Adolfo Millabur, alcalde de Tirúa, dijo que hubo tráfico de influencia porque un ex ministro fue afectado. Molesto por el fallo del tribunal oral de Angol, que sentenció a cinco años y un día a los loncos Pascual Pichún Paillalao y Aniceto Norín Catrimán por el delito de amenaza terrorista contra la propiedad de dos fundos de la Novena Región, se mostró el alcalde mapuche de Tirúa, Adolfo Millabur. Agregó que era una decisión que se preveía y aunque desconocía oficialmente la sentencia del tribunal al ser consultado, dijo que “no se esperaba otra cosa”. A la vez, manifestó su completo repudio a la resolución judicial. “Es patético, porque la versión del tribunal es completamente diferente a la que observaron los testigos, esto no hace otra cosa que demostrar el tráfico de influencias que hubo en el caso, considerando que uno de los fundos siniestrados es propiedad de un ex ministro de Estado, el señor Juan Agustín Figueroa”, advirtió. Según Millabur éste no es un acto de discriminación, sino de intereses que se mueven hacia un sector determinado, pues en primera instancia fueron declarados inocentes por la Justicia. Agregó que ahora habrá que evaluar la situación, pues ni siquiera los condenados podrán optar a beneficios carcelarios una vez que sean detenidos, pues se trata de un delito subversivo, que impide acceder a ciertos beneficios. El Sur, 28 de septiembre de 2003