| Por Nelson
Riffo M.
La creación de una comuna en el Alto
Biobío es una oportunidad para generar mayores espacios de participación
de las comunidades pehuenches. Así lo afirmó el subsecretario de Planificación,
Jaime Andrade, quien es además coordinador de la políticas indígenas
del gobierno y mediador entre Endesa y pehuenches en el conflicto Ralco.
La autoridad sostuvo que se deben aprovechar
las áreas de desarrollo indígenas, en el Alto Biobío existe una, para
lograr que las comunidades de los pueblos originarios, sientan que tienen
un efectivo espacio donde pueden decidir su futuro.
Precisó que el gobierno ya "desató el
proceso para la comuna pehuenche", se están realizando los estudios
y análisis que corresponde para enviar un proyecto de ley al Congreso.
Agregó que "una comuna indígena" no es
una experiencia nueva en Chile y de hecho existen varias, pero que por
la coyuntura que se vive en el Alto Biobío no tienen la misma relevancia.
Por ejemplo, mencionó a San Pedro de Atacama, donde existe un alcalde
y concejo atacameño; Isla de Pasca; y en el propia región del Biobío
está Tirúa.
Precedente
Por su parte, el investigador del Centro
de Estudios Urbano Regionales de la U. del Biobío, Ziley Mora, quien
se ha especializado en materias indígenas, indicó que efectivamente
una comuna en el Alto Biobío es una oportunidad en cuanto que el Estado
podría sentar un precedente de otorgar autonomía en la forma de administración
de la zona.
Explicó que debería ser una comuna que
no estuviera regida por las instituciones clásicas, aunque para efectos
legales se mantuvieran los nombres de las instituciones. Se trata, añadió,
de ajustar la orginazación social pehuenche al sistema administrativo
comunal. El alcalde, por ejemplo, podría ser un "lonco primus interpares",
que tuviera un real liderazgo, y que tenga la libertad de hacer una
reingeniería en el tema salud y educación, que se acerque efectivamente
a sus costumbres, con opción de mejorar su calidad de vida. |