En la manzana de la discordia entre dos grupos rivales de una misma comunidad mapuche se está convirtiendo el fundo Alaska, recientemente comprado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) a la empresa forestal Mininco. En su última reunión, el consejo de la Conadi acordó traspasar la totalidad del fundo Alaska a la comunidad Ignacio Queipul 1, el fundo El Paraíso a la Ignacio Queipul 2, y la hijuela Chiquitoy a la comunidad Huañaco Millao. Sin tierras quedó la Pancho Curimil, considerada la más pacífica de todas.  El Mercurio,12 de junio de 2002

 


Santiago de Chile, Miércoles 12 de Junio de 2002


DISPUTA DE COMUNIDADES:
Mapuches piden dividir tierras del fundo Alaska

Iván Fredes 

IVÁN FREDES 

TEMUCO.- En la manzana de la discordia entre dos grupos rivales de una misma comunidad mapuche se está convirtiendo el fundo Alaska, recientemente comprado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) a la empresa forestal Mininco para poner fin a un largo historial de ocupaciones, atentados y enfrentamientos protagonizados por comuneros.

Las 1.833 hectáreas de tierras adquiridas en mil 360 millones de pesos incluyeron el fundo Alaska (1.533 há), el fundo El Paraíso (240 há) y la hijuela Chiquitoy (40 há).

En su última reunión, el consejo de la Conadi acordó traspasar la totalidad del fundo Alaska a la comunidad Ignacio Queipul 1, el fundo El Paraíso a la Ignacio Queipul 2, y la hijuela Chiquitoy a la comunidad Huañaco Millao. Sin tierras quedó la Pancho Curimil, considerada la más pacífica de todas.

El problema surge entre las 153 familias de la dividida comunidad Ignacio Queipul 1 y 2. La primera, la más radicalizada, es liderada por el lonco Juan Catrillanca y consta de 70 familias. La segunda, más dialogante y con 83 familias, la dirige Feliciano Cayún.

En febrero de 1999 desconocidos quemaron la casa de Cayún, quien acusó a miembros de la comunidad rival como autores del atentado.

El dirigente sostuvo ayer entrevistas con el intendente Ramiro Pizarro y el director de la Conadi, Aroldo Cayul, para pedir que el fundo Alaska sea repartido en partes iguales entre ambos grupos.

"Queremos que haya transparencia y justicia. No puede ser que los violentistas se queden con todo el fundo y 170 hectáreas de bosque", reclamó Cayún al indicar que el reparto favoreció al grupo más radicalizado y que contaba con menos familias.

Anticipó que seguirán insistiendo ante el gobierno para que se aplique un criterio igualitario y no exista discriminación entre las familias mapuches de uno y otro grupo. 

 


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