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| La certificación
ambiental será una exigencia de mercado. El inicio del sello FSC
en Chile y su polémica campaña preocupan a muchas empresas
forestales. |
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CERTIFICACIÓN
AMBIENTAL DE EXPORTACIONES \ BATALLA EN EL MERCADO DE ESTADOS UNIDOS:
La guerra
declarada en el frente forestal
NIEVES ARAVENA E.
NIEVES ARAVENA E.
Diez años de desencuentros no
terminan de la noche a la mañana.
Si no, que lo digan los representantes
de la Corporación de la Madera (Corma) y las organizaciones ecologistas
que avanzaban acuerdos en la mesa forestal - reuniéndose cada 15
días en el ministerio de Agricultura- , acerca del proyecto de ley
de bosque nativo.
Ambos sectores, tradicionalmente apasionados
en sus discusiones, vivían una tregua pública de varios meses
que se acabó hace pocos días.
El detonante que resintió las
relaciones fue el lanzamiento en Chile del sello ambiental internacional
Forest Stewardschip Council (FSC). Y, en paralelo, el anuncio de una campaña
ecologista en Estados Unidos - con el rostro de la escritora Isabel Allende-
que a partir de la próxima semana promoverá, entre los consumidores
y proveedores, sólo productos chilenos que lleven ese logo.
Se argumentará que los bosques
nativos se siguen destruyendo en Chile para sustituirlos por plantaciones
de pino o eucaliptus y que el sello FSC es la garantía de que los
productos no originaron la destrucción de foresta nativa.
La acción ecologista en Estados
Unidos, principal socio comercial en el área forestal, fue considerada
un ataque alevoso a las exportaciones chilenas que hoy ingresan a ese mercado
sin exigencias de sello ambiental. Así lo interpretaron la Corma
y también las grandes empresas forestales, CMPC y Arauco, que hicieron
sentir su grito de alarma ante el Gobierno (ver recuadro). La campaña
ecologista, aseguraron a las autoridades, pone en riesgo miles de fuentes
de trabajo y divisas por más de
US$ 500 millones anuales.
Las agrupaciones ecologistas acusaron
a la Corma de sobrerreacción ante una campaña que recoge
una tendencia mundial de la necesidad de proteger los bosques. Dicen que
invitaron al empresariado nacional a certificarse con FSC, pero no le han
impuesto usar ese sello.
El vicepresidente ejecutivo de la Corma,
Juan Eduardo Correa, asegura que el sector no tiene un ánimo de
enfrentamiento, sino de hacer las cosas bien en beneficio del país.
Estábamos en una mesa forestal trabajando en forma tranquila y de
repente nos salen por la espalda con esta cuchillada, no sé cómo
llamarlo, se lamenta.
Y añade que si fue o no una
sobrerreacción hay que evaluarlo en función del mercado que
tenemos en EE.UU. Por esta campaña mentirosa, peligran exportaciones
que este año pueden alcanzar los US$ 600 millones.
Caminos paralelos
La certificación ambiental,
que garantiza el origen de los productos a los consumidores, es una tendencia
que cobra fuerza en el mundo de- sarrollado, especialmente tras la Cumbre
de la Tierra en 1992, que comprometió a los países en la
protección de sus forestas nativas.
El timbre no se exige para entrar a
los mercados, pero tanto los grupos ecologistas como la Corma están
conscientes de que ese día llegará.
Por eso, hace tres años, ambos
sectores iniciaron caminos paralelos para hacerse cargo de fijar los estándares
de certificación respecto de las plantaciones y del bosque nativo.
Esos estándares son criterios evaluables para que una explotación
tenga manejo sustentable; es decir, que no destruya recursos ambientales
ni impacte a las comunidades.
La Iniciativa Forestal Independiente
(ICEFI), que elabora en Chile los estándares locales de FSC y representa
esa certificación mundial, fue iniciada por Codeff, Defensores del
Bosque y otros grupos ecologistas. Luego se sumaron varias empresas forestales.
La coordina Hernán Verscheure, elegido por la asamblea general de
la entidad que tiene una estructura en base a membresía.
El peso del FSC se lo dan los consumidores,
afirma Verscheure, agregando que es el sello de mayor reconocimiento en
Estados Unidos, algo que detectaron también muchas empresas de Nueva
Zelandia que son competidores de Chile.
En el país participan en grupos
técnicos y como miembros de ICEFI las empresas forestales Millalemu
(Terranova), Biobío, Berango, Monte Águila, Sosur, Río
Cruces, Savia, entre otras. Varias ya tienen el sello FSC para sus productos.
Sin embargo, no están las principales
exportadoras (Mininco, de CMPC, y Arauco), que superan el 60% de los volúmenes
enviados. Los invitamos a participar, pero declinaron, dice Verscheure.
Éstas esperaban la otra iniciativa
de certificación ambiental, de la cual los ecologistas se restaron.
Es el sello nacional Certfor, que desarrolla la Fundación Chile,
con financiamiento del Gobierno (unos 200 millones de pesos) a través
del Fondo de Innovación de la Corfo, el ministerio de Agricultura
y la Corma.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos,
cuenta que este sello partió porque la Corma nos pidió ayuda,
mientras en la Fundación Chile su director general, Eduardo Bitrán,
remarca que fue un proyecto propio y que invitaron a todos los actores
relevantes a participar.
El trabajo va en la línea de
varios países europeos que crearon su sello nacional, explica. No
es ni oficial (de Gobierno) ni de la Corma, precisa Bitrán, sino
independiente de cualquier tipo de presiones. En ese sentido, destaca que
los comités técnicos están integrados por científicos
y representantes del colegio de ingenieros forestales, pequeños
agricultores, la Conaf, la Conama, y se han traído consultores suecos
para diseñar la mejor respuesta de certificación ambiental.
Bitrán asegura que los estándares
del Certfor son comparables con los del FSC y con otros que existen en
el mundo, como el Pan European Forest (con el cual iniciaron el proceso
de convalidación) y el SFB de Estados Unidos.
Como el Certfor requiere convalidarse
con un sello internacional para operar, a comienzos de año lo intentaron
con el FSC (cuya sede central está en Oaxaca, México). No
entramos al proceso; la puerta se nos cerró porque nos dijeron que
ellos estaban trabajando con Codeff.
Defensores del Bosque da otra versión
sobre la negativa del FSC al Certfor: Se les dijo que no, porque no es
un sello que dé garantías ambientales, afirma Malú
Sierra.
También la Agrupación
de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo descalifica al Certfor, asegurando
que no tiene ninguna validez real y que eso difundirán en cualquier
parte del mundo.
Sin monopolios
Ni la Corma ni el Gobierno quieren
descalificar al sello FSC.
La posición del sector forestal
es tener alternativas. No nos gustan los monopolios. No puede ser que exista
un sello determinado, más encima manejado por sectores ecologistas
que hagan boicot para que todo el mundo se pliegue, sostiene Correa, de
la Corma.
Y asegura que el sello nacional Certfor
no está hecho a la medida de la Corma, ni ella promueve su uso.
Cada empresa tendrá que ver qué es lo que más le conviene.
Millalemu y Monte Águila son socios nuestros, pero nadie ha pretendido
pedirles la renuncia al gremio porque utilicen la certificación
FSC.
El ministro Campos reconoce que estamos
comprometidos con el Certfor, en el sentido de que nos han pedido ayuda.
Pero no hemos dicho que este sistema sea exclusivo o excluyente de los
otros.
Y acto seguido añade: A mí
no me gusta esta polémica, no es bueno para la imagen del país
que estas materias se discutan de esta forma.
Su temor es que, así como van
las cosas, las relaciones se deterioren en la mesa forestal, donde se sientan
la Corma, ecologistas, académicos y los organismos no gubernamentales.
Pero asegura que en el contenido de
la ley sí hay consenso y ahora el proyecto está en Hacienda
para ponerle números.
La estrategia de defensa
La forma en que se defenderán
las empresas forestales de la campaña ecologista en el mercado norteamericano
no está del todo definida aún. En la Corma dicen que verán
cómo se da el curso de los acontecimientos y que lo que se haga
afuera va a depender de cada empresa.
Pero estiman que debe abordarse como
un tema país.
Respecto a las acusaciones de sustitución
de bosque nativo, afirman que hay estudios que demuestran que más
del 85% de las plantaciones se hicieron en suelos desnudos.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos,
asegura que el Gobierno no contrarrestará la campaña ecologista,
sino que va a transparentar toda la información oficial, la que
estará disponible ante quien lo requiera en las representaciones
nacionales en EE.UU.
En lo principal, explica, al Gobierno
le inquieta que se diga que Chile no cuenta con legislación que
regule la explotación del bosque nativo, lo que es incorrecto, porque
la tiene y es la que administra la Conaf.
En materia de cifras planteadas por
grupos ecologistas, que hablan de 2 millones de hectáreas de bosque
nativo destruidas en 10 años, Campos las desmiente.
Todos sabemos que el 95% de la industria
forestal
chilena está centrada en plantaciones
y no en el bosque nativo.
Campaña sin fin
En la campaña en Estados Unidos,
que involucra a la organización ecologista Forest Ethics en alianza
con Defensores del Bosque, Codeff y Greenpeace Chile, el mensaje es que
se debe elegir productos forestales con el sello FSC, que hoy opera en
59 países, para detener la destrucción de los bosques nativos
y su reemplazo por plantaciones forestales.
El rostro en los avisos del país
del norte será la escritora Isabel Allende, quien ha estado ligada
a Defensores del Bosque desde su fundación.
Malú Sierra, vocera de la organización,
asegura que esta campaña puede durar años y que partirá
en la costa oeste. La financian fundaciones americanas como la Rockefeller
y American Lands Alliance, ninguna ligada a Tompkins, dice, aunque no da
a conocer los aportes.
¿Qué dirá Isabel
Allende? Algo muy elemental: durante mucho tiempo se ha estado destruyendo
en Chile el bosque siempre verde, no lo sigan haciendo.
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