Machi atiende en una ruca instalada en un consultorio. Manuel Lincovil Collipal pone al servicio de la comunidad las técnicas tradicionales de su cultura originaria. El 85% de los pacientes que recibe no pertenece a la etnia. La Tercera en Internet, 12 de octubre de 2002

 
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Santiago de Chile, 12 de Octubre del año 2002

Machi atiende en una ruca instalada en un consultorio

Gran acogida de medicina mapuche en La Pintana

Manuel Lincovil Collipal pone al servicio de la comunidad las técnicas tradicionales de su cultura originaria. El 85% de los pacientes que recibe no pertenece a la etnia.


Matias Rodriguez 

Son las diez de la mañana y el consultorio Santiago de Nueva Extremadura, en la comuna de La Pintana, evidencia un colapso habitual de público. Extensas colas a la espera de atención médica y pacientes que entran y salen son situaciones que en nada distinguen a este centro de otros que hay en la capital. Pero basta adentrarse un poco para notar la diferencia que lo hace único. Y es que en su interior se levanta una ruca mapuche que también presta atención médica a la gente.

Manuel Lincovil Collipal (57) es el machi -guía espiritual o curandero- que atiende a las cientos de personas que cada semana acuden a él. Proveniente de la comunidad de Cudico, en la IX Región, llegó a Santiago luego de cursar estudios de contador en la Universidad de Concepción, cuando tenía 20 años. Pero recién a los 35 decidió convertirse en machi. "Me costó mucho tomar la determinación, porque este don te hace acreedor de un poder que a veces genera envidia. Además, debes estar dispuesto a perder parte importante de tu vida privada", explica. Después de conversarlo con su familia, tomó la decisión. Tras una ceremonia de cuatro días que se realizó en su comunidad, Manuel fue ordenado machi. Y desde ahí no ha parado de entregar ayuda a quienes solicitan sus servicios.

"Las hierbas me han servido más que las pastillas", asegura Alicia (48), mientras el machi le entrega una botella llena de un líquido anaranjado, el cual debe tomar dos veces al día. Hermético a la hora de dar a conocer el nombre de las plantas que usa, Lincovil las deja hervir en agua por largo rato, y lo que sale le entrega a sus pacientes. La ruca fue instalada en el 2000, en el marco del proyecto de investigación desarrollado por la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica, la Universidad de Ottawa, en Canadá y la Municipalidad de La Pintana. Fue tanto el éxito del machi que hoy lleva más de un año y medio atendiendo. Semanalmente, son casi 200 personas las que acuden a su consulta. Los miércoles recibe cerca de 30 nuevos pacientes, y los jueves los 150 que ya están en terapia, a lo que se suma una lista de espera que llega hasta enero del próximo año.

Pero lo más significativo es que el 85% de ellas no pertenece a la etnia mapuche. Problemas de drogas, alcohol, dolencias en los riñones, colon o articulaciones. Todo puede ser solucionado gracias a las hierbas y oraciones que entrega el machi.


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