Ahondemos el esfuerzo de comprensión acerca del fenómeno de los conflictos étnicos, que desafortunadamente se ha hecho presente en el país, en primer término a través del proceso reivindicativo mapuche, con menos espectacularidad con las demandas rapa nui, y por qué no dejar de reconocerlo, con la intensa inmigración de trabajadores peruanos. Diario El Sur, 23 de septiembre de 2002 

 



 

 
lunes 23 de septiembre de 2002
Elites étnicas
y apoyo externo
  • Es frecuente que un grupo étnico en conflicto tenga miembros de la misma raza en otros países. Así, las relaciones con grupos afines en el exterior pueden ser un importante factor en la evolución de un conflicto interno.
Ahondemos el esfuerzo de comprensión acerca del fenómeno de los conflictos étnicos, que desafortunadamente se ha hecho presente en el país, en primer término a través del proceso reivindicativo mapuche, con menos espectacularidad con las demandas rapa nui, y por qué no dejar de reconocerlo, con la intensa inmigración de trabajadores peruanos. Nos referiremos en el presente artículo al accionar de las elites étnicas y al apoyo externo que esos movimientos reciben.
El conflicto étnico puede manifestarse de distintas formas, desde la actitud individual caracterizada por el rechazo, la exclusión y la hostilidad acompañada de estereotipos, prejuicios, intolerancia y discriminación a nivel de las relaciones interpersonales, pasando por la acción política institucional y los movimientos secesionistas, hasta las confrontaciones violentas que pueden revestir las formas de disturbios, genocidios y guerras de liberación nacional.
Robert Gurr, profesor de la Universidad de Maryland y especialista en violencia étnica, manifiesta que aunque es posible que los individuos sean víctimas de discriminaciones o de genocidio simplemente por su afiliación étnica, las reivindicaciones y demandas de esta índole son formuladas y fomentadas, generalmente, por las elites militantes antes de que la base de la etnia haya incluso tenido conciencia de ella y, por supuesto, antes que las haya formulado como reinvindaciones propias. Los líderes de los movimientos étnicos apelan a los resentimientos de las minorías acerca de sus derechos denegados -participación política, autonomía y reconocimiento cultural-.
Cabe preguntarse si las elites étnicas expresan únicamente las exigencias y aspiraciones subyacentes de quienes pretenden representar, o además sus propias ideologías sobre sus seguidores, adversarios y rivales políticos. No es posible responder fácilmente a esa interrogante en la actividad real que se da en las situaciones de pugna étnica, ya que por su propia índole es poco probable que las decisiones se tomen democráticamente entre los miembros de una etnia en conflicto.
A su vez, dichas elites pueden dividirse en distintas facciones que se distinguen no sólo por lo que respecta a cuestiones de estrategia y de táctica, sino también -y a menudo- por lo que respecta a los objetivos del conflicto en sí. Cabe cuestionarse, en el caso del conflicto mapuche, si las elites dicisivas que lo atizan pertenecen realmente a esa etnia o tienen motivación en la política partidista nacional; o bien están siendo azuzadas desde el extranjero.
Hay varias razones por las cuales un conflicto étnico puede desbordarse a través de las fronteras nacionales y afectar actores externos. Es frecuente que un grupo étnico en conflicto tenga miembros de la misma etnia en otros países. Así, las relaciones con grupos étnicos afines en el exterior pueden ser un importante factor en la evolución de un conflicto étnico, al parecer, exclusivamente interno.
Roberto Stavenhagen, indigenista mexicano al que anteriormente nos hemos referido, manifiesta que pueden haber otras razones para explicar la participación externa en un conflicto étnico. El caso más corriente se refiere a las simpatías ideológicas que una de las partes en el conflicto puede suscitar entre los actores externos, y éstos, a su vez, pueden considerar el conflicto étnico como una oportunidad para ampliar su influencia y fortalecer su ideología. Los movimientos izquierdistas de la década de los 70 y de los 80 apoyaron los "movimientos de liberación nacional" en distintas partes del mundo.
Los grupos conservadores, por su parte, proporcionaron apoyo moral y a veces material a los gobiernos de tendencia ideológica afín que trataban de hacer frente a los conflictos étnicos. ¿Existe apoyo de cierta izquierda europea o de indigenistas extremos de nuestro continente al caso mapuche? Esos movimientos prefieren accionar bajo la cobertura del anonimato, resultando muy complicado aclarar su participación.
Refiriéndose al interesante caso de la inmigración peruana, hay que manifestar que cuando los conflictos étnicos surgen como resultado del cambiante equilibrio demográfico en algunos países, el "país de origen" de los emigrantes puede manifestar cierta preocupación a nivel internacional o bilateral acerca del bienestar de sus connacionales. Perú, utilizando los canales formales de su diplomacia, lo está haciendo y ,oficialmente, nuestro país respeta a esas personas. Surge algún problema en aquellos trabajadores que pudieran ver peligrar su fuente laboral por esa competencia, pero, con un accionar moderador de la autoridad, el caso puede mantenerse en la racionalidad, y esperamos que así suceda.

Germán Goddard Dufeu
Cientistas Políticos Integrados A.G.


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