Profundamente religiosos y espirituales, los descendientes del pueblo originario de estas tierras se han abocado a la tarea de rescatar su tradición cultural y religiosa que, a pesar de los azotes y persecuciones, se mantiene hoy con vida. Junto con sus pares de Chile enviaron un proyecto a la UNESCO para declarar al pueblo nativo “patrimonio intangible de la humanidad”. Noticias Net, 18 de noviembre de 2002 

 

Comarca Viedma • Carmen de Patagones

Año 6 • Número 1976 • Lunes 18 de Noviembre de 2002

Una historia de hostigamiento y persecución

El pueblo mapuche lucha por conservar su tradición

Profundamente religiosos y espirituales, los descendientes del pueblo originario de estas tierras se han abocado a la tarea de rescatar su tradición cultural y religiosa que, a pesar de los azotes y persecuciones, se mantiene hoy con vida. Junto con sus pares de Chile enviaron un proyecto a la UNESCO para declarar al pueblo nativo “patrimonio intangible de la humanidad”.

 

Viedma. Hubo un tiempo en que Nguenechén dejó a los mapuches sobre el universo. La madre tierra: “Ñuque Mapu”, se presentaba imponente y era para ellos todo, incluida la misma vida.

Ahí, en esa naturaleza que compartían con los demás seres -tanto animados como objetos inanimados-, encontraban su sustento diario y también el medio para entregarle a su Dios las ofrendas por haber creado un mundo en permanente estado de equilibrio, donde las fuerzas benignas y malignas podían convivir en total armonía.

Este permanente balanceo está expresado en la unión de “Kai-Kai” y “Xeg-Xeg”, dos serpientes entrelazadas que representan simbólicamente el origen de la vida y ese equilibrio entre el bien y el mal.

El pueblo mapuche es profundamente religioso, y sus creencias son marcadamente diferentes con las que profesa, por caso, el cristianismo. Para el mapuche no existe ni el cielo ni el infierno, tampoco sienten “temor” a ser castigados por el Dios. El “pillán” o espíritu de una persona, cuando muere queda en la naturaleza como una fuerza más. No desaparece ni se va a otro mundo, a pesar que distinguen siete planos en el universo, desde la tierra de arriba (wenu-mapu) donde residen los dioses benéficos, hasta la tierra de abajo (minche-mapu) o subsuelo maléfico.

 

Una persecución histórica

Si bien no hay datos concretos acerca de cuándo fue la aparición de la raza mapuche sobre la tierra, algunas teorías indican que surgió hace unos diez siglos en la zona amazónica, y que luego emigraron, a través de la cordillera de los Andes, hacia Chile.

Esta hipótesis precisa que a partir del siglo XV, diversos grupos volvieron a cruzar para el hoy suelo argentino. Al principio se asentaron en regiones próximas a la cordillera, pero después se trasladaron para el este, llegando a ocupar incluso un amplio sector de la llanura pampeana y, por supuesto, lo que es Neuquén y Río Negro.

Cuando llegaron los conquistadores españoles, los mapuches tenían una población que bordeaba las dos millones de personas. Pero a partir de ahí ese número fue descendiendo abruptamente, producto de la dureza que se utilizó en las “campañas colonizadoras”. Asimismo la cantidad de comunidades que vivían en las zonas húmedas (fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires) fueron desplazadas hacia el sur, hacia los lugares más inóspitos, como la franja inferior de la provincia donde actualmente reside la mayoría de las comunidades.

Sin embargo, después de haber sufrido por siglos el ataque a su cultura con el objetivo de hacerla desaparecer, con bravas persecuciones militares y de los deseosos de hacerse de sus tierras, el pueblo mapuche conserva -con algunos sobresaltos- su tradición cultural y religiosa.

 

Al rescate del “nguillatún”

En los últimos años, los descendientes mapuches de Argentina y Chile han emprendido en conjunto la tarea de reivindicar la raza y rescatar sus tradiciones.

Una de las máximas preocupaciones que tienen es que la lengua “mapundungún” está en riesgo de desaparición y si esto sucede, una gran parte de la historia se irá con ella.

Con ese afán, se han llevado a cabo encuentros en ambos países con la idea de presentar ante la UNESCO un proyecto para declarar a su universo cultural “patrimonio intangible de la humanidad”.

El objetivo está puesto en recuperar el “nguillatún”, la más importante ceremonia religiosa vinculada al bien, celebrada, generalmente, una vez por año. En ella el pueblo le pide a “Nguenechén” por la fertilidad de los campos, los animales y el hombre.

El ritual se realiza en lugares elegidos especialmente, donde la naturaleza juega un papel importante. Estos espacios sagrados, llamados “rewe”, fueron vulnerados con el tiempo por el “winca” (hombre blanco), al extremo de haber sido, en algunos casos, alambrados e incluidos en campos privados.

La iniciativa elevada a la UNESCO incluye la recuperación de esos lugares.

Por eso informaron también a la entidad internacional los casos donde fueron desterrados por la fuerza, a pesar de haber vivido siempre allí.

En Río Negro existe desde 1996 la Coordinadora del Parlamento Mapuche, que tiene inscriptas cerca de 40 comunidades distribuidas en todo el territorio provincial. En un próximo encuentro, deberán decidir los pasos a seguir con respecto a los elementos que retiraron de una exhibición que realizaba el museo de Viedma, tal vez el acto de revelación más importante de los últimos tiempos.

 

Espirituales y religiosos, dos de las cacterísticas del pueblo mapuche.

Espirituales y religiosos, dos de las cacterísticas del pueblo mapuche.


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